-24 de enero de 1906. Llegan desde Victoria {Columbia Británica} tres barcos: el buque de pasajeros -SS Queen-, el vapor de salvamento -Salvor- y el remolcador -Czar- al arrecife en el que se encuentra encallado el buque de vapor estadounidense -SS Valencia-, con la finalidad de rescatar a los pasajeros de éste. Como el temporal persiste, es imposible que los barcos se acerquen al buque siniestrado. Una hora más tarde llega el -SS City of Topeka- procedente de Seattle {Washington}. Desgraciadamente, ninguno de los barcos puede acercarse a recoger a los náufragos por lo que se decide la retirada para organizar el rescate desde tierra. Tras investigar las causas del accidente, las autoridades demandaron la construcción de un faro entre el cabo Beale y Carmanah Point, así como la creación de un puesto de salvamento en la costa. En 1908, se inauguró “Pachena Point lighthouse”, un faro ubicado en la isla de Vancouver (Canadá).
-24 de enero de 1908. Una fuerte tormenta asola Cedar Island, inundando la isla y causando muchos daños por la erosión. Por fortuna, “Cedar Island lighthouse” no sufrió daños. El faro se encuentra en Cedar Island, East Hampton, condado de Suffolk, estado de Nueva York (Estados Unidos).
-24 de enero de 1929. El farero William Harry MacFarlane descubre un incendio en “Pictou Bar lighthouse”. Por suerte, pudo extinguirlo rápidamente y apenas causó daños. El faro está situado en -Pictou Bar- un estrecho banco de arena, Pictou Harbour, Pictou, condado de Pictou, provincia de -Nova Scotia- Nueva Escocia (Canadá).
Os presentamos la sexta entrega de Las Luces del Largo, una serie de “reseñas” realizadas por Edgar Max, dibujante y creador de Bill el Largo (de ahí el título). Edgar ha escogido algunos de los muchos libros que ha leído sobre faros y los va a comentar desde una perspectiva muy singular.
Mapa con todos los faros existentes en los diferentes puntos de la costa del mar Báltico.
6. FYRAR RUNT ÖSTERSJÖN
(Magnus Rietz)
Sólo de mirarlo ya me entra frío y me invade la nostalgia.
Lo compré en una librería de Gotemburgo en diciembre de 2019, cuando todavía no sabíamos que un mundo de confinamientos y mascarillas nos aguardaba faca en mano a la vuelta de la esquina. Los ejemplares iban precintados y no se podía hojear el interior, pero me la jugué igualmente, sin tener tampoco ni idea del significado del título. Tampoco me fijé en si todas esas coronas suecas eran muchos euros. Ya sabéis, esos impulsos cuando estás de viaje, el dinero parece de mentira y no quieres ni pensar en regresar al hogar.
Cuando lo abrí por fin en el Olhallen delante de unas pintas experimenté un extraño momento de asombro que ahora, en verdad, es bastante vergonzante (sobre todo para un profesor de Ciencias Sociales). Un mapa a doble página de un mar se desplegaba ante mí plagado de numeritos y sin un solo topónimo. Supuse acertadamente que cada numerito era un faro pero, estúpidamente, no reconocí el mar. Ni siquiera, por unos segundos, tras mirar la orientación de la rosa de los vientos. Esperaba encontrarme la fachada occidental de Suecia y estaba claro que eso no lo era. Me sentí memo total hasta que un trago de cerveza negra después entendí la cuestión: sólo tenía que girar el libro para reconocer el mar Báltico. Eran, pues, los 181 faros del Báltico. Y yo un tarugo.
Siempre he visto los mares interiores con algo de tibieza y no pude evitar sentir cierta decepción. Pedí otra ronda de porter y lo fui hojeando. Poco a poco, un universo de faros totalmente desconocidos se desplegó ante mis ojos. Aprisionados en mares de hielo algunos, vetustos y abandonados en islotes otros, bañados por la aurora boreal unos cuantos, sepultados por metros de nieve los que más… Trago a trago, página a página, me fui encariñando con los faros fríos y misteriosos de Suecia, Dinamarca, Alemania, Polonia, Lituania, Letonia, Estonia, Rusia y Finlandia. Pese a no entender ni papa de sueco estaba claro a qué país pertenecía cada uno y, al menos, los metros de altura y el año de construcción. Para mí, suficiente; las espectaculares fotografías hablaban por sí solas. El autor mostraba el mismo deleite en retratar la belleza desolada de los parajes y los detalles de las lentes; también cierta prolijidad a la hora de recrearse en los desmanes de la climatología y el abandono. Algunos -pocos- fareros sonrientes, embutidos en monos para el frío extremo, despiertan una simpatía rayana en la lástima; dan ganas de invitarles a un vodka. En definitiva, es un muestrario hermoso y glacial.
Ahora, en mi recuerdo, la imagen de aquella tasca atestada de parroquianos, con las mesas juntas a más no poder, ruidoso y desenfadado, se asocia siempre a la de este tochaco de faros congelados y elegantes incluso en su decadencia. Y parecen remembranzas de otra vida y otro mundo.
¡Salud!
Una de las impresionantes fotografías que ilustran este libroPortada del ejemplar de Edgar Max
-1848. Agustín Martín Valdés y Aróstegui, II conde de San Esteban Cañongo, presenta a la Real Junta de Fomento una moción para la construcción de un faro en el cayo Paredón Grande. Hasta 1856, no se construye el “faro de Cayo Paredón Grande” en -cayo- isla Paredón Grande, archipiélago Jardines del Rey, provincia Ciego de Ávila, isla de Cuba {territorio de ultramar del Imperio español}.
-1848. Los británicos construyen “Galle lighthouse”, también conocido como “Pointe de Galle light”. El faro se encuentra en Galle <antiguamente conocida como Point de Galle>, Southern Province (Sri Lanka). La torre tiene una altura de ochenta pies [24,384 metros]. Un incendio lo destruyó en 1934.
-1848 el capitán General de la isla de Cuba, Federico Roncali Ceruti, ordena la construcción de la “torre-fanal de Roncali” en el cabo de San Antonio, península de Guanahacabibes, municipio Sandino, Pinar del Río, isla de Cuba {territorio de ultramar del Imperio español}. La Junta de Fomento había propuesto su construcción en 1843.
-1849 la Real Junta de Fomento aprueba el proyecto de construcción de un faro en el cayo Paredón Grande. Hasta 1853, no se sacan a subasta pública las obras de construcción del “faro de Cayo Paredón Grande” en -cayo- isla Paredón Grande, archipiélago Jardines del Rey, provincia Ciego de Ávila, isla de Cuba {territorio de ultramar del Imperio español}.
Seguimos mostrándoos los dibujos de los faros de la aplicación Color by Number Oil Painting. Esta App mediante la cual se colorean imágenes se puede usar en los teléfonos móviles o dispositivos electrónicos. Existen trece categorías diferentes de imágenes y una de ellas incluye faros. La aplicación es compatible con los dos sistemas operativos: Android e iOS.
Heceta Head lighthouse, Oregón, Estados Unidos.-Statue of Liberty- Estatua de la Libertad, Nueva York, Estados Unidos.鼻頭角燈塔 -faro de Bitoujiao-, Nuevo Taipei, Taiwan.Portland Breakwater light -Bug light-, Maine, Estados Unidos.Portland Head lighthouse, Portland, Estados Unidos.
Seguiremos compartiendo con vosotros estos dibujos de faros según vayan apareciendo en la aplicación. No desesperéis porque salen con poca frecuencia. Al mes quizás aparece uno o ninguno.
En una anterior entrada os hablamos de la iniciativa solidaria de María, propietaria de “Acuarela Enmarcaciones”. Ella solicita la colaboración altruista de los artistas locales para conseguir fondos que se donan íntegramente a la «Cocina Económica Santander», una organización benéfica que funciona en Santander.
Pegatina de la cocina solidaria
Hemos tenido la enorme fortuna de poder intercambiar impresiones con la artista Paula Vallar Gárate, autora de la lámina que se puso a la venta.
La imagen escogida es la boya número 14, y el motivo es porque, para quien navega, es una boya bastante representativa, pues, al contrario que las demás, esta es una construcción no flotante. Es de ladrillo, y se la llama La Comba. Al fondo, el faro que se ve, es el de la isla de Mouro. Es un faro muy conocido de Santander, sobre todo cuando la mar se pone brava, porque las olas chocan contra la isla sobre la que está construido, y crea una imagen bonita e impactante. No me suele gustar describir lo que representa el conjunto de la imagen… prefiero dejarlo a la imaginación.
Un saludo y feliz día 😉
La famosa Boya número 14
Para todos aquellos que queráis conocer la obra de Paula o estéis interesados en hacerle algún encargo os dejamos los enlaces a sus páginas.
No podemos terminar esta entrada sin agradecerle expresamente a Esmeralda Udías del Castillo dos cosas: la primera, que nos hablase de esta interesantísima iniciativa y la segunda, que nos hiciera llegar la lámina solidaria. Esa lámina nos ha servido para ilustrar las palabras de Paula Vallar. Muchas gracias, Esmeralda.
Os presentamos la quinta entrega de Las Luces del Largo, una serie de “reseñas” realizadas por Edgar Max, dibujante y creador de Bill el Largo (de ahí el título). Edgar ha escogido algunos de los muchos libros que ha leído sobre faros y los va a comentar desde una perspectiva muy singular.
Algunos de los personajes entrevistados que aparecen en este libro
5.- LIGHTHOUSE
(Tony Parker)
No suelo poner calificaciones numéricas a los libros, pero éste sería un 10 con mención honorífica.
Tony Parker fue un entrevistador y recopilador de historias orales británico de enorme relevancia en el mundo anglosajón del siglo XX. En sus entrevistas los protagonistas, -madres solteras, criminales convictos, pervertidos, vagabundos, parias…-, se sinceran a gusto y revelan vivencias y recuerdos en ocasiones durísimos. De él se decía que tenía el don de generar confianza plena en los entrevistados simplemente con sus silencios. Por suerte para nosotros empleó esa habilidad en dar voz a los que en aquel entonces (bueno… hoy igual) no la tenían y nos dejó sus libros como testimonio vivo de la marginalidad.
En 1975 publicó este libro, “Lighthouse”, en el que entrevistaba a la última generación de fareros de Gran Bretaña. El romanticismo de un oficio en extinción y su naturaleza única convierten a los entrevistados en sujetos que comparten con el resto de protagonistas de Parker una cierta exclusión; en este caso no por su moralidad transgresora, su origen humilde o sus decisiones fatídicas, sino por su propia condición de gente que vive en un limbo, entre el cielo y el mar, encargados de cuidar una luz para salvar barcos que, si todo va bien, jamás verán.
Puedo deciros que la obra trasciende de tal forma nuestro tema habitual que lo recomendaría a cualquier lector interesado en… Bueno… en el jodido ser humano y sus maravillosas miserias. Funciona así: un breve párrafo descriptivo del personaje que va a hablar -normalmente un farero fumando como un carretero y bebiendo café o una esposa de farero fumando como una carretera y bebiendo sherry- y a continuación las respuestas del personaje. Nunca aparecen las preguntas, dan igual. Tony Parker se difumina, desaparece detrás del humo del tabaco y el ruidillo de la bobina de la grabadora, y de repente estáis sólo tú y el entrevistado frente a frente. A veces es tan íntimo y absorbente que se te olvida que no es una novela. “Sólo” gente de verdad hablando de experiencias reales en faros aislados, o en puertos transitadísimos, de su forma de entender su trabajo y la propia vida, de la soledad y la rutina, de su amor u odio por el mar (de todo hay), de la responsabilidad, del sacrificio y de la pérdida. Poco a poco estos hombres y mujeres se van dibujando en tu mente, cada uno con su particular forma de hablar, con su personalidad abierta en canal. Los que preferirían estar en otra parte, los taciturnos que aman las torres aisladas y se cabrean si el mal tiempo les impide incorporarse a tiempo tras sus cuatro semanas de permiso, los que han perdido compañeros de faro en accidentes absurdos y misteriosos, pero mortales; las mujeres abnegadas que aceptan esa vida con resiliencia a prueba de bombas y las esposas que lamentan cada cambio de destino maldiciendo el desarraigo y al propio mar que le separa de su esposo… Las rencillas y las relaciones personales que se establecen entre ellos convierten la obra, por si fuera poca cosa, en una especie de colmena humana que supera con creces al mejor folletín y te sorprendes esperando con ansia que aparezca la entrevista con ese “fulanito” del que tan mal han hablado los otros. Como comer pipas, oigan.
Este desfile de personajes te hace pasar las páginas sin darte cuenta que la madrugada ha llegado y en breve empieza tu guardia. Con estupor recuerdas que esta buena gente que hace un instante te estaba hablando al oído está jubilada hace ya muchos años, -otros estarán muertos-, y da cierta pena comprender que ya no hay fareros encargados de apagar la luz. Que un automatismo gobierna una estructura vacía, hoy día carente de auténtica funcionalidad según muchos, y que aunque sigan girando sus linternas en la noche, lo hacen sin el componente humano. Y lo podrán seguir haciendo para gaviotas, focas y ballenas aunque un virus, por ejemplo, acabe con la especie humana… Si cierro con una nota melancólica es porque ese, precisamente, es un pensamiento recurrente que mencionan varios protagonistas del libro: en la guardia nocturna, encaramado a una balaustrada en mitad del océano, muchas veces el farero se pregunta si el mundo habrá llegado a su fin y quizá sea él el último superviviente de la Humanidad. Y al leerlo, me vienen a la mente los terrores del niño que, antes de dormir, se inquieta pensando qué pasará si sus padres se duermen antes que él; si todo el mundo se duerme antes que él y, por lo que sea, sólo quedan sus ojos abiertos en la oscuridad.
“You extinguish the light at sunrise and every time it’s my watch and I do it; it gives me a thrill. It’s like you´re in charge of starting the day; the light’s done its job so you’re letting the sun take over. It feels really good”.
-1886. Se entrega en el -Lighthouse Depot- Depósito del Faro, la estructura de hierro de la torre de “Romer Shoal lighthouse”. Posteriormente, el faro se ensamblará sobre un muelle construido en -Romer Shoal- un banco de arena ubicado en la entrada a -New York Bay- bahía de Nueva York, estado de Nueva Jersey (Estados Unidos).
–1897. La -Lighthouse Board- Junta de Faros, a pesar de los numerosos problemas surgidos con la calidad del cemento utilizados en la construcción de “Spring Point Ledge light”, decide abonarle la tercera parte de lo estipulado en el contrato a Thomas Dwyer. El faro se encuentra en Spring Point Ledge, puerto de Portland, Portland, estado de Maine, región de Nueva Inglaterra (Estados Unidos).
–1897. La -Lighthouse Board- Junta de Faros, autoriza al primer ingeniero del distrito de faros a reservar 3.200 $ para la adquisición de la lente y el aparato de iluminación de “Spring Point Ledge light”. El faro está situado en Spring Point Ledge, Portland Harbor, Portland, estado de Maine, región de Nueva Inglaterra (Estados Unidos).
–1904. Los miembros de la Junta de Faros inspeccionan Tasman Island, Cape Pillar y las rocas Hippolyte con la finalidad de elegir el mejor enclave para la ubicación de un faro. Tras elaborar un informe, el almirante Fanehawe decide que el faro debe construirse en la isla de Tasmania. Así, se levanta “Tasman Island lighthouse” en la isla de Tasmania, estado de Tasmania (Australia).
Con esta entrada terminamos de compartir las felicitaciones que hemos recibido para participar en la V edición del concurso «Feliz Faro Nuevo». Os agradecemos vuestro esfuerzo y también vuestro ingenio, puesto que no dejáis de sorprendernos.
En breve recibiréis el calendario del faro de Cabo de Palos con el que os vamos a recompensar por vuestra participación. Os recordamos que es una obra de nuestros amigos de Obsequia Regalos Inusuales. Al ganador, Eduardo Padial, además, le enviaremos otro detalle farero.
Y sin más dilación, os mostramos las última felicitaciones fareras y navideñas que hemos recibido. Esperamos que os gusten tanto como a nosotros.
Bastiana nos ha enviado ha usado el lema del concurso con «Cape Neddick light»
La felicitación más ocurrente es de Antonio Reina con «la Farola» de Málaga en el interior de un roscón de ReyesAndrew Miller ha elegido un faro de ficción para felicitarnosRaúl Menéndez nos ha felicitado desde el faro de Avilés
Esperamos contar con vuestra participación en la próxima edición del concurso. Muchas gracias. ¡Feliz Año Nuevo!
Tras nombrar a Eduardo Padial, ganador de la V edición del concurso «Feliz FaroNuevo», vamos a compartir el resto de felicitaciones que nos enviasteis para participar.
Como se puede apreciar el nivel de las felicitaciones es muy alto. Por eso mismo, no está de más ser agradecido por vuestro esfuerzo y, sobre todo, por dedicarnos vuestro tiempo. Muchas gracias.
Os dejamos, con las felicitaciones fareras y navideñas recibidas. Son originales y divertidas, justo lo que os pedimos en las bases del concurso. Esperamos que os gusten tanto como a nosotros.
José Rey Ripollés nos ha felicitado con uno de sus marvillosos óleos
Mari Lu Valencia Centeno nos ha mandado esta feliictación usando una fotografia de «Nubble light»
Pep Aguilar ha encontrado este faro en un Belén y ha decidido usarlo para participar
La felicitación más graciosa es de Diana Pérez. Un calcetín navideño junto a un marcapáginas del faro de Navidad
Juan Luis Centeno nos ha enviado una fotografía suya de la luna sobre el faro de la isla de Mouro para participar
-8 de enero de 2007. Se inscribe en el {NRHP} -National Register of Historic Places- Registro Nacional de Lugares Históricos de EE. UU., “Brandywine Shoal lighthouse”. El faro se halla en -Brandywine Shoal- un banco de arena, bahía de Delaware, condado de Cape May, estado de Nueva Jersey (Estados Unidos).
-8 de enero de 2019. Fallece en Clifden, Connemara, condado de Galway provincia de Connacht (Irlanda) Jackie O’Grady. Fue el último farero de “Clare Island lighthouse”. Trabajó en el faro durante dos años hasta que se apagó en 1965. Éste se encuentra en Ballytoughy Mór, Clare Island, Clew Bay, condado de Mayo, provincia de Connacht (Irlanda).