Historia de los torreros de faros en España
Aquí, a diferencia de otros países, la finalidad de todos los que trabajaban en los faros era alcanzar la categoría de torrero, puesto que era lo máximo a lo que se podía aspirar dentro de un faro. En otros países los torreros podían abandonar los faros y pasar a realizar tareas administrativas, como Estados Unidos; que se solicitaba el traslado a las oficinas del -Lighthouse Service- Servicio de los faros. En el Reino Unido, los fareros podían trabajar en las oficinas de la -Trinity House- la corporación que se encargaba del mantenimiento y funcionamiento de los faros británicos.
Siendo torrero en España se podía vivir bien, aunque en ocasiones el salario era justo y llegaba tarde. La mayor ventaja era que te garantizaba una pensión tras la jubilación. Sin embargo, la profesión de torrero no estaba al alcance de todas las personas; no ya por un nivel cultural alto ni por exigencias físicas, sino por otra serie de condicionantes que determinaban quienes estaban cualificados para desempeñar esta profesión.
En primer lugar, había que estar acostumbrado a la soledad porque las condiciones de trabajo en todos los faros no eran iguales y en algunos faros no se tenía un compañero o un ayudante. Esa adaptación era bastante complicada, ya que la vida en sociedad es algo inherente al ser humano. A continuación, se debía tener una predisposición a lo que en la actualidad se denomina «movilidad geográfica», puesto que, a lo largo de la vida laboral de un torrero, éste podía trabajar en distintos emplazamientos. La movilidad geográfica estaba justificada porque así se trataba de compensar a aquellos torreros que desempeñaban sus funciones en faros aislados o que tras muchos años en el cuerpo necesitaban trabajar en faros menos exigentes. También se utilizaba la movilidad para castigar a aquellos torreros que habían cometido infracciones. Analizándolo fríamente, estos cambios de destino eran necesarios porque no era lo mismo el trabajo en un faro ubicado en una población que el trabajo desempeñado en un faro completamente aislado en el mar o en una zona remota.
Para paliar esa soledad, se construyeron viviendas adosadas a las torres. En dichas casas, se alojarían los torreros y sus familias. El hecho de que el torrero pudiera estar acompañado por sus familiares hacía un poco más llevadera su larga estancia en el faro, pero eso no era suficiente, puesto que tanto él como su familia estaban completamente aislados del resto de la sociedad. Por ejemplo; un problema tan trivial en la actualidad como la asistencia médica, en un faro aislado durante los meses de invierno se podía convertir en una causa de muerte por desconocimiento y, sobre todo, por la falta de medios para subsanarlo.
Continuará…

































