Historia del “faro de Ogami” por Ana de «Con G de Geo»

La entrada que os presentamos a continuación es la transcripción de un podcast realizado por nuestra amiga Ana. Ella es ingeniera en Topografía. Tiene un máster en Energías Renovables y trabaja en el ámbito de la eficiencia energética. Por si eso fuera poco, además elabora textos y material técnico en materia de ingeniería y sostenibilidad en la edificación.

Ana gestiona el pódcast de ingeniería de la red Podcastidae.

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Historia del “faro de Ogami” 尾上島 灯台

De la energía de origen fotovoltaico, parece que ya lo conocemos todo: su origen, los componentes de los paneles, sus potencias y alcances, todas las aplicaciones y, por supuesto datos de precios y niveles eficiencia. Pero este es un tipo de energía que a día de hoy cuenta con numerosas líneas de investigación, que harán que dentro de unos años, contemos con números, rendimientos, técnicas de integración u otros elementos que harán de esta tecnología un sistema totalmente nuevo al que hoy conocemos.

La fotovoltaica es un modelo de energía con un alto nivel de implantación en el sector técnico, y también cada vez más en ámbitos domésticos; un modelo sujeto siempre a todos los cambios que ofrecen las numerosas casas fabricantes, casi cada año. Lo que no cambia de la energía fotovoltaica es su historia, un factor ampliamente conocido fue su origen, el famoso efecto fotovoltaico, por el que Albert Einstein obtuvo el premio nobel de física en 1921; y también es conocido cómo supuso toda una revolución para las aplicaciones espaciales mucho antes de implantarse en la tierra. Y es en la tierra donde centro el contenido de este episodio.

Como primera instalación comercial de la tecnología fotovoltaica en tierra se considera la existente en el faro de la isla japonesa de Ogami. Esta pequeña isla pertenece a un conjunto de islas que a su vez forman parte del archipiélago Sakishima. Ogami se encuentra, junto a sus compañeras, en la dorsal que separa el mar de China Oriental y el mar de Filipinas; más o menos en dirección suroeste de la isla principal de Japón. Y este particular escenario fue el elegido para instalar, en 1966, todo un equipo que permitió sustituir el empleo del gas por una fuente de energía de origen renovable.

El citado sistema contaba por entonces con 225w de potencia y, en su época, fue el equipo con mayor potencia solar instalada. Este despliegue técnico fue parte fundamental para demostrar que la energía fotovoltaica era tecnológicamente viable y contaba con potencial suficiente.

Me ha costado bastante encontrar más datos para nutrir este programa. El faro de la isla de Ogami merece más protagonismo en internet, por lo mismo que he dicho antes: las novedades en materia de energía tienen una vida muy corta al ser sustituidas por datos aún más nuevos, pero la historia de la instalación solar de Ogami, esa no va a cambiar.

Este faro puede presumir de ser el primero, la primera instalación en tierra que cuenta con un funcionamiento mediante energía limpia y que ha servido como precedente a que muchas más instalaciones hermanas, compartan también este sistema.

Los faros son unas estructuras que, bueno, estéticamente a mí no me han llamado mucho la atención, pero también es cierto que, al no ser muy aficionada a la náutica y vivir en el interior peninsular, con pocos faros me cruzo en mi camino… pero los faros, son grandes guardaespaldas para los profesionales marítimos, han sido una de las herramientas principales en la navegación para la señalización de obstáculos peligrosos como esas zonas de aguas poco profundas, arrecifes o para ubicar puertos o costas.

Esta luz tan amiga de los marinos, fue producto hasta el siglo XIX de llamas alimentadas por carbón o leña. Técnica que fue sustituida por las lámparas de gas o de aceite, una modalidad que requería de supervisión casi constante y por supuesto de previsión en el abastecimiento de combustible.

La llegada de la electricidad y de la tecnología fotovoltaica a los faros permite la automatización de gran parte de los procesos y otras ventajas ya habituales de la energía solar como la reducción de un importante número de emisiones contaminantes, y la seguridad de los operarios. Pero la eficiencia energética en el trabajo de los faros no queda solo aquí, ya que cada vez más, estas grandes lámparas son sustituidas por tecnología led, obteniendo así similares resultados con equipos más reducidos en tamaño. Y los tipos de luz emitidas por los faros, son los protagonistas en el post recomendado.

En las notas del programa dejo el enlace a NOMENCLATURA DE LAS LUCES DE LOS FAROS, un texto del blog www.losfarosdelmundo.com (Nomenclatura de las luces de los faros – Los faros del mundo)

Me gustaría que, si algún oyente cuenta con más datos o información sobre el faro de la isla de Ogami, se anime a compartirlo en redes usando el hashtag #ConGdeGEO.

Antes de terminar, tengo que seguir con el agradecimiento a la web www.trabajaenmedioambiente.com, equipo que sigue como padrino de este pódcast y portal que recomiendo visitar para mantenerse al día de las oportunidades de empleo en el sector ambiental.

Vais a escuchar Con G de GEO, un programa que acerca conceptos de energías renovables, eficiencia energética, y toda la parte de la ingeniería orientada al cuidado del planeta. Un pódcast ofrecido por la red Podcastidae.

No queremos despedirnos sin agradecerle tanto a Ana como a todo el equipo que gestiona el blog «Con G de Geo» https://congdegeo.wordpress.com/ su brillante labor de investigación y difusión sobre todo lo relacionado con la ciencia.

Os recordamos los datos de Ana por si queréis contactar con ella:

Información sobre los faros en el mes de febrero (2ª parte)

Mes

Febrero

-1871. Mediante un <Aviso a los navegantes> se notifica que: cuando se abra la temporada de navegación este mismo año entrará en funcionamiento “New Presque Isle lighthouse”. El faro se encuentra en Presque Isle, lago Hurón, condado de Presque Isle, estado de Míchigan (Estados Unidos).

-1895. Se anuncia el inicio de las obras del tendido telegráfico entre la estación central y el “semáforo de Anaga”. El semáforo es conocido coloquialmente como “semáforo de Igueste”. Se encuentra en la Atalaya de Anaga, Igueste de San Andrés, isla de Tenerife, provincia de Canarias (España). En 1927, la provincia de Canarias se divide en dos, pasando la isla de Tenerife a pertenecer a la provincia de Santa Cruz de Tenerife.

2 de febrero efemérides sobre los faros (4ª parte)

Febrero

Día 2

-2 de febrero de 1930. Tras la instalación de una lámpara de nivel constante en el “faro del Castillo del Morro”, se sustituye como combustible el petróleo por el acetileno. El faro se encuentra en el interior del castillo homónimo, La Habana, provincia de La Habana (Cuba).

-2 de febrero de 1934. Durante una fuerte tormenta, alrededor de las 7 p. m., caen dos rayos sobre el “faro de Cabo de Palos”, destrozando los aparatos eléctricos y causando daños en el edificio. El torrero Antonio Gil Raja y su familia tuvieron que refugiarse en la vivienda del radiotelegrafista. Afortunadamente, tan solo hubo un herido leve. El faro se halla en el cabo homónimo, Cabo de Palos, Cartagena, provincia de Murcia (España). En 1982 se crea la comunidad autónoma de la Región de Murcia, a la que pertenece hoy en día.

-2 de febrero de 1934. El torrero Simón Fuentes escribe en el libro de registro del “faro de Garrucha” que: como consecuencia de una nevada considerable, los cristales de la linterna que dan a la parte norte han estado completamente cubiertos de nieve durante toda la noche. El faro se encuentra en Garrucha, provincia de Almería, región de Andalucía (España). En 1981 se creó la comunidad autónoma de Andalucía, a la que pertenece hoy en día.

-2 de febrero de 1939. Tras finalizar la Guerra Civil, se vuelve a restablecer el suministro de gas, por lo que se enciende de nuevo el “faro de la Isla de Alborán”. Éste no se apagó por motivos estratégicos, sino por falta de combustible. El faro se encuentra en la isla de Alborán, provincia de Almería, región de Andalucía (España). En 1981 se constituyó la comunidad autónoma de Andalucía, a la que pertenece hoy en día.

-2 de febrero de 1990. Se aprueba el proyecto de construcción del “faro de la Punta de los Baños”. El presupuesto de la obra asciende a 21.849.267 pesetas. Así, se construye una estructura de hormigón en la punta homónima, playa de Guardias Viejas, El Ejido, provincia de Almería, Andalucía (España).

-2 de febrero de 2014. Durante un temporal, el fuerte oleaje produce un gran socavón en el dique de abrigo exterior del puerto de Viavélez, arrastrando al mar numerosos materiales del espigón. Afortunadamente, no dañó el faro de luz roja de acceso al puerto, pero sí erosionó sus cimientos. El faro se encuentra en el municipio de Viavélez, concejo de El Franco, Principado de Asturias (España).

V edición del concurso «Trivial de los faros»

Hola, amigos.

Os informamos que la quinta edición del concurso «Trivial de los faros» ya ha empezado.  A continuación, os planteamos las preguntas que debéis responder y de paso os animamos a participar. En esta nueva edición del concurso volvemos a contar con la colaboración de Obsequia Regalos Inusuales. Nuestros amigos nos han vuelto a ofrecer el apoyo y los medios necesarios para elaborar el regalo con el que premiaremos a los afortunados.

Vamos a regalar 20 calendarios a aquellos que acierten las dos preguntas. El calendario cuenta con la imagen de dos de los “faros de Cartagena”. Hemos modificado la imagen para no ser tan repetitivos con el faro de Cabo de Palos. Esperamos que os gusten.

Para poder conseguir los calendarios tan solo tenéis que responder correctamente a las dos preguntas que os formulamos sobre las entradas que hemos hecho en nuestro blog durante los fines de semana del mes de enero de 2021. Hemos acotado las fechas porque creemos que sería excesivo que os pidiésemos que consultarais todas las entradas del mes de enero.

1ª pregunta

¿En qué fecha se apagó como consecuencia de una tormenta de nieve Cape Neddick lighthouse?

2ª pregunta

¿En qué año finalizaron sus condenas los individuos que destrozaron la lente Fresnel del faro del cabo Meares?

Os recordamos que el próximo lunes día 15 de febrero termina el plazo para enviar las respuestas del concurso. Para que nadie pueda copiarlas os pedimos que nos las enviéis por un mensaje privado a:

Muchas gracias y suerte a todos.

Entrevista a José Luis González Macías, autor de «Breve Atlas de los Faros del Fin del Mundo»

Coincidiendo con la 2.ª edición del libro -Breve Atlas de los Faros del Fin del Mundo- de Ediciones Menguantes, hemos tenido la enorme fortuna de contactar con José Luis González Macías, el autor del libro más codiciado por todos los amantes de los faros estas pasadas Navidades.

Antes de seguir, queremos agradecerle el detalle que ha tenido con nosotros, puesto que nos ha facilitado toda la información que le hemos requerido y por si eso no fuera bastante ha tenido la deferencia de enviarnos un ejemplar de su libro firmado. Muchísimas gracias por tu colaboración desinteresada, José Luis

Le hemos formulado a José Luis a una serie de preguntas para que nos describa su experiencia tanto con los faros como a la hora de escribir este interesante libro.

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¿Por qué has escrito sobre los faros?

No es de fácil explicar porqué los faros son el tema elegido para un libro por alguien de interior y que no ha estado ligado nunca con el mar. Pero la fascinación procede precisamente de eso, de ser para mi algo desconocido, cargado de belleza y misterio, y que no puedo observar en mi día a día. Eso le da una especie de aura. Pero por otro lado siento un poco de pudor porque no soy un especialista faros, aunque he intentado acercarme a ellos con respeto y rigor.

El proyecto comenzó por el tejado. Tenía claro que quería elaborar un libro concebido como un atlas, con historias breves y acompañadas de gráficos, ilustraciones y mapas (estas son cosas que estoy acostumbrado a hacer). Los faros llegaron después fruto de la casualidad. Todo comenzó con el encargo de una ilustración para la portada de un disco donde tuve que dibujar unos faros y poco tiempo después cuando, a través de otro trabajo profesional, conocí un relato sobre del faro de la isla de Stephens y el Xenicus Lyalli, un pequeño pájaro neozelandés. Me dejó tan impresionado que indagué más en la historia. Al profundizar en ella la hice mía y sin quererlo fueron apareciendo más historias alrededor. Como en un torbellino, me vi atrapado por el apasionante mundo de los faros y casi dos años después acabé el libro.

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¿Has visitado alguno?

El libro habla sobre faros aislados repartidos por todo el planeta. La mayoría de ellos son muy difíciles de visitar. Llegar a otros, sin embargo, no es demasiado complicado (si el mar te deja…). El título está tomado de la novela de Julio Verne El faro del fin del mundo. El escritor francés se inspiró en un faro que lució en la Patagonia argentina a finales del siglo XIX y que nunca visitó. Mi intención era la de confeccionar el libro de esta misma forma, inspirado solo por textos y fuentes de información y viajando sólo desde el sillón.

Pero a finales del pasado septiembre, cuando el libro estaba prácticamente terminado, sentí la repentina e imperiosa necesidad de estar al lado de al menos en uno de ellos… Salí con premura hacia Castellón con la idea de llegar a Columbretes en el último ferry de la temporada. En el último momento el barco no pudo salir a causa del mal tiempo. Así que tendré que esperar hasta la primavera. Es la naturaleza la que decide cuando puedes llegar o salir de un faro remoto.

¿Qué te llama más la atención de los mismos?

En muchos faros aislados se han sucedido episodios de gran intensidad. En los siglos XVIII, XIX y gran parte del XX todos estos faros estaban tripulados (ahora ya quedan muy pocos) y la vida de sus cuidadores estaba totalmente expuesta a las fuerzas de la naturaleza, el viento, las tormentas y el mar…. Los sucesos que ocurrieron en estos lugares permiten indagar en la condición humana y en las situaciones que la ponen al límite.

Por otro lado, tanto la arquitectura como la construcción de estos edificios tan bellos en emplazamientos tan remotos y salvajes -y su cometido de dar seguridad a los marineros- es por si misma una historia sobre el progreso de la humanidad.

Otras cuestiones…

En el libro hay 34 faros, pero podrían ser muchos más. Uno de los aspectos más complicados fue decidir qué faros estarían en sus páginas y cuáles se quedaban fuera de él. Intenté alcanzar un equilibrio entre faros muy conocidos y faros más escondidos, y hubo un esfuerzo para que no quedaran fuera historias que tuvieran que ver con mujeres fareras o para que estuviesen representados faros de todos los continentes. Pero es imposible agradar a todo el mundo… mis amigos gallegos me reprochan, con razón, que no haya ningún faro de Galicia.

Cada faro está descrito en un ejercicio de simplificación. Existe muchísima documentación sobre faros. Lo complicado es sintetizarla y contarla de una forma sencilla y visual. La historia de cada faro está relatada parcialmente, muchas veces sujeta a un solo hecho o anécdota y construida como una obra de orfebrería para que ocupe menos de quinientas palabras. Esto era importante para mantener el ritmo de la publicación, en la que el diseño y el contenido están cuidado por igual.

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Sólo podemos añadir una cosa. Muchas gracias y mucha suerte con las ventas. Un fuerte abrazo, José Luis.

La Torre de Hércules por Sindo Novoa (2ª parte)

Os presentamos la segunda entrada con las fotografías de la Torre de Hércules realizadas por el conocido fotógrafo Sindo Novoa. Nuestro amigo Sindo está presente en todas las redes sociales y si queréis saber más cosas de su trabajo tan solo debéis seguirle en el siguiente enlace:

http://sindonovoa.com

La Torre anunciando el Xacobeo 2021

Vamos a añadir unos cuantos datos sobre el faro, pero lo realmente interesante es disfrutar de la espectacularidad de las fotografías.

Un hermoso velero navegando por delante de la Torre..¿una estampa del siglo XVIII o XIX?

La Torre de Hércules se encuentra en Punta Eiras, una loma ubicada entre Punta Herminia y Punta del Orzán sobre una pequeña península.

La Torre de Hércules iluminada de azul

A pesar de los siglos la Torre de Hércules sigue siendo un referente mundial, quizás uno de los monumentos más fotografiados en nuestro país. Nuestro amigo Sindo es el máximo exponente de estas palabras, puesto que fotografía la Torre con cada evento en la que se ilumina o incluso desde las perspectivas más insólitas que podamos imaginar.

Panorámica desde las proximidades de la Torre de Hércules

En 1861, finalizan los trabajos de acondicionamiento del entorno del faro, consistentes en la construcción del camino de acceso y de una plataforma que rodea la base de la Torre.

La luz de la torre emerge entre todas las construcciones coruñesas

Queremos agradecerle a Sindo Novoa la deferencia que ha tenido al cedernos sus fotografías desinteresadamente para que las compartamos con todos vosotros.

Brillos fugaces, luces eternas por Diana

La siguiente entrada es obra de nuestra amiga Diana, una gran amante de los faros, cuya vocación frustrada fue ser farera y que ha visitado muchísimos faros. Diana nos habla de la importancia que tuvo en su pasión su abuela pero no queremos desvelar más cosas; así que lo mejor es que leáis vosotros todo lo que nos ha contado. Añadir tan solo una anécdota que no aparece en su texto.

Que en 2019, aprovechando el paso por Essaouria (Marruecos), se acercó al “Phare de Sidi Magdoul”. Desgraciadamente, por temas de seguridad fue de día. Nos ha comentado que el faro es muy bonito iluminado porque tiene tres colores de luz [blanco, rojo y verde] según los sectores a los que iluminé.

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Linterna del faro de Cabo Prior, el mágico lugar que inspiró a Diana

Verano de 2006, A Coruña, Cabo Prior. Ya se había puesto el Sol. Cada vez resultaba más difícil distinguir el paisaje, al tiempo que hacían su aparición las primeras estrellas en un cielo casi raso. No tuvimos que esperar mucho para ver encendido el faro, pero no fue hasta que cayó la noche, que se hicieron visibles sus haces de luz. Uno a uno pasaban sobre nosotros, con una cadencia hipnótica, desapareciendo en la distancia, proyectados hacia esa fina línea que separa cielo y océano y que aquella noche resultaba completamente indistinguible. Allí estábamos, rodeados de oscuridad pero protegidos bajo su luz infinita, con el sonido del viento y el chocar de las olas que golpeaban las rocas del acantilado.

Había subido al faro de día, y también visto su luz desde diferentes puntos de la aldea, verano tras verano. Conocía perfectamente esos tres característicos destellos cada 15 segundos, pero era la primera vez que estaba a sus pies de noche. Hubiese vivido en ese instante de haber podido. Quizá fue esa serena alegría que sentí minutos antes la que me llevó, en el camino de vuelta, a decidir que quería unir mi vida a una de estas construcciones costeras. Cuidar de un faro y que él cuidase de mí. Una idea que, en la práctica, resultó ser tan romántica como fugaz, ya que poco después leía que el cuerpo de fareros era un cuerpo, tristemente, condenado a la extinción. Mi destino, en ese aspecto, estaba sentenciado antes incluso de soñar con ello: no sería jamás ninguna guardiana de estos vigías de la noche.

Desde aquella noche de agosto he seguido apreciando los faros, buscando su luz siempre que estoy en la costa y emocionándome cuando -por fin- me encuentro con ella, tratando siempre de adivinar y descifrar ese código que les hace únicos, imaginando los miles de posibles escenarios de quienes han visto su luz desde el otro lado, en la oscuridad del mar.

No tengo una explicación lógica, ni soy capaz de identificar un motivo siquiera por el cual empecé a sentir -y sigo sintiéndolo- esa fascinación por ellos. Claro que tampoco la he buscado con demasiado interés. Los faros son mi huida, referente y refugio inalterable, una puerta a otros mundos más amables. La causa de por qué lo sienta así no es más que algo anecdótico en comparación a la felicidad que supone para mí el estar junto a uno de ellos y ver su luz.

Necesitaría varias vidas (¡y otros tantos sueldos!) para visitar todos los faros que tengo guardados en mi lista. En esta misma línea, toda aquella persona que cruce más de cuatro palabras conmigo acabará escuchando, más temprano que tarde, la palabra “faro”. Es simplemente inevitable. Y eso mi abuela lo sabía muy bien, tanto que recortó y guardó los décimos de la serie «Faros de España» que pasaron por sus manos, incluyendo -como no podía ser de otro modo- el del Cabo Prior. Nunca visité ninguno con ella, pero se alegraba cada vez que le enseñaba una fotografía de alguno en el que había estado. Sonreía y, señalando la pantalla en la que aparecía la imagen, decía:

  • ¿Y tú? ¿Tú dónde estás? Que no te veo.
  • ¿Yo? Pues… ¡sujetando la cámara!
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Homenaje a la abuela de Diana que se molestó en recopilar estos faros para su nieta.

Los faros me han regalado cantidad de momentos que guardo con todo el cuidado que me es posible. Instantes más o menos fugaces en mi memoria, algunos ya reducidos a simples fotogramas con el transcurso de los años, aunque siempre sin perder su brillo. La ilusión de verlo por primera vez. La duda de si volveré algún día. Que se encienda. Que se encienda y se detenga el tiempo.

Gracias a todas aquellas personas que han cuidado, y siguen cuidando, de ellos.

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Fanad Head lighthouse otro de los innumerables faros que ha visitado Diana.

Y gracias a ti, Diana, por hacernos partícipes de esta narración tan emotiva. Es lo más parecido a un cuento.

22 de enero efemérides sobre los faros (2ª parte)

Enero

Día 22

-22 de enero de 1906. Debido al mal tiempo y a una visibilidad limitada, el buque de vapor estadounidense -SS Valencia- colisiona con un arrecife cercano a Pachena Point {Vancouver Island}. Fallecieron ciento treinta y siete personas de las ciento setenta y tres que viajaban a bordo. Algunos supervivientes pudieron alcanzar la costa y tras caminar tres millas [4,828 kilómetros] llegaron hasta “Cape Beale lighthouse”, dónde el farero Thomas Patterson los acogió. Desde el faro se avisó por teléfono a la localidad de Bamfield para comentar lo ocurrido. Como consecuencia de este trágico accidente, el Gobierno canadiense ordena la construcción de doce faros en la zona. Por este motivo, se construyó entre otros faros: “Sheringham Point lighthouse” en Sheringham Point, isla de Vancouver, provincia de -British Columbia- Columbia Británica (Canadá).

-22 de enero de 1910. Se crea un almacén particular de víveres en Puerto Montt, provincia de Llanquihue {región de los Lagos} destinado al consumo de los trabajadores que construyen el “faro Cabo Raper”. Esta medida se lleva a cabo para eludir los aranceles tributarios, puesto que los víveres que se traían desde Punta Arenas hacia Puerto Slight eran gravados con un arancel. El faro se encuentra en el extremo oeste de la península de Taitao, región de Aysén (Chile).

21 de enero efemérides sobre los faros (3ª parte)

Enero

Día 21

-21 de enero de 1944. En plena Segunda Guerra Mundial, son evacuados los fareros del “phare de la Vieille” por temor a los ataques aéreos de los aliados. La luz permanecerá apagada hasta el 1 de enero de 1945, aunque la Guerra no finalizó hasta el 2 de septiembre. El faro está situado en el islote Ar Gorle Bella, mar de Iroise, comuna de Plogoff, departamento de Finisterre, región de Bretaña (Francia).

-21 de enero de 1988. Se inscribe en el {NRHP} -National Register of Historic Places- Registro Nacional de Lugares Históricos de EE. UU., “Bass Harbor Head light station”. El faro se halla en Bass Harbor Head, Mount Desert Island, Tremont, condado de Hancock, estado de Maine, región de Nueva Inglaterra (Estados Unidos).

-21 de enero de 1988. Se inscribe en el {NRHP} -National Register of Historic Places- Registro Nacional de Lugares Históricos de EE. UU., “Doubling Point light station”. El faro está ubicado en el río Kennebec, Arrowsic, condado de Sagadahoc, estado de Maine, región de Nueva Inglaterra (Estados Unidos).

-21 de enero de 1988. Se inscribe en el {NRHP} -National Register of Historic Places- Registro Nacional de Lugares Históricos de EE. UU., “Egg Rock light station”. El faro se encuentra en Egg Rock, Frenchman Bay, condado de Hancock, estado de Maine, región de Nueva Inglaterra (Estados Unidos).

Reseña de «Breve Atlas de los Faros del Fin del Mundo» por Eduardo Padial

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Portada del ejemplar de Eduardo
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El libro con otros artículos fareros

Hoy os presentamos una reseña sobre un libro que se ha publicado recientemente. Nuestro amigo Eduardo Padial tras leerlo nos ha enviado esta interesante recensión que transcribimos fielmente.

Con más miedo que vergüenza, como diría el torero, me atrevo a hacer una pequeña reseña del libro Breve Atlas de los Faros del Fin del Mundo de José Luis González Macías, editado por Ediciones Menguantes, una editorial independiente especializada en libros de viajes.

Poco puedo decir del autor más que es un joven diseñador gráfico, que se declara “de secano”. Un marinero en tierra, como diría Alberti. Reconoce, él mismo, no poca locura quijotesca al enfrentarse a una obra como esta habiendo vivido siempre lejos del mar. Y lo ha bordado, a mi humilde entender.

La misma edición del libro se ve tratada con mimo. En una excelente edición en tapa dura, con un diseño exterior que ya, de por sí, es muy atractiva. El libro hace un viaje por 34 faros repartidos por toda la geografía, en lugares aislados, alejados e, incluso, un tanto tétricos. Se aleja de la descripción romántica y bucólica de los faros y a un pequeño relato -historias trágicas-, algunas se acompaña con una ilustración (quiero entender que del propio autor) del faro en cuestión. De cada uno de ellos, amén de la historia que lo acompaña, completa su descripción “física” con su localización geográfica (coordenadas), un mapa de situación y una pormenorizada descripción técnica (fecha de obra, puesta en marcha, luminaria, altura…).

El autor tiene el curioso detalle de acompañar el plano alzado del faro con una escala que nos indica tanto su situación sobre el nivel del mar como su comparación con una figura humana, lo que hace ver en muchos de ellos su considerable altura y su contundente construcción.

Un libro muy ameno, que nos permite conocer un poco más la historia de algunos faros, desconocidos algunos, y que creo que no debe faltar en la biblioteca de cualquiera de nosotros, aquellos que admiramos estos edificios que van más allá de la mera construcción civil y que no sólo han prestado y prestan un servicio a las gentes del mar.

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Muy ocurrente la fotografía enviada por nuestro amigo Jesús Zaplana

Breve atlas de los faros del fin del mundo. José Luis González Macías

Ediciones Menguantes. León. España. 1ª edición, Octubre 2020

www.menguantes.com

Impreso por Gráficas Eujoa. Tapa dura.

ISBN: 978-84-948534-3-2