Ya sabéis que en el mes de agosto de 2022, tres miembros del #TeamFaros tuvieron la ocurrente idea de otorgar una chaqueta roja para distinguir a la persona que más aportase a las redes sociales, principalmente en Twitter. Los autodenominados pikiblinders o dicho en otros términos, los que hacen de jurado, han ido desarrollando esta sensacional idea para darle forma y seguirán haciéndolo para que resulte más interesante.
A continuación, publicamos los ganadores de este año 2023.
Enero Pep Aguilar
Febrero Jordi Moll
Marzo François Revel
Abril Miguel Egea
Esta lista la iremos actualizando el último día del mes, fecha en la que se otorga la nueva chaqueta en una ceremonia nada protocolaria. ¿Qué esperabais de los pikiblinders? Nada serio porque son muy golfos, aunque bastante queridos en las redes.
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<Aviso a los navegantes> Tenía que pasar; uno de los pikiblinders ha decidido abandonar el barco y como él fue el creador del logo de las camisetas que regalamos, nos vemos obligados a cancelar este concurso. En breve os comunicaremos el recambio que tenemos pensado para premiar al personaje más destacado del #TeamFaros.
Fran Sanabre no deja de sorprendernos con sus ideas originales. No es que el haya inventado el calendario de Adviento, pero sí que ha sido él quien a lo largo de todos los días del mes de diciembre ha ido publicando un faro decorado con motivos navideños y lo ha denominado «Faros de Adviento». Esto nos ha gustado muchísimo, así que hemos decidido incluirlo en una entrada a este blog para que perdure en el tiempo.
El calendario de Adviento es una tradición que se celebra durante el mes de diciembre. Consiste en una cuenta atrás desde el 1 hasta el 24 de diciembre, día de Nochebuena. El calendario consta de 24 casillas y cada una de ellas guarda una sorpresa, en esta ocasión la sorpresa es la fotografía de un faro.
Gracias, Fran. ¡Enhorabuena por esta idea tan brillante!
¿Es tu cumpleaños y te apetece hacer algo diferente? Pues si quieres una idea original, lee esta entrada porque a lo mejor tú eres el siguiente en tatuarte un faro.
Hace un par de meses fue el cumpleaños de nuestro amigo Fran Sanabre, y como él no es nada convencional, decidió hacerse un tatuaje farero para celebrarlo. Hay varios faros que le atraen, pero se decantó por tatuarse “Pigeon Point” en su muñeca izquierda. Se trata de un faro ubicado en la bahía de San Francisco, California, Estados Unidos.
Este faro está cargado de mucho simbolismo para él. Nos alegramos tanto de que se haya tatuado un faro como de que lo comparta con todos nosotros. El propio Fran nos comenta que no será el último faro que se tatué. Así que cuando decida volver a tatuarse otro os lo mostraremos.
En un rato podremos contemplar cuál es el faro que se ha tatuado Fran
Instantánea realizada durante el tatuaje
El resultado final, «Pigeon Point», tatuado en el antebrazo izquierdo
Otro buen amigo y también seguidor de los faros, Gonzalo Codina, se ha atrevido a colorear el tatuaje. El resultado no puede ser más espectacular. Es más, podría ser una recomendación para ultimar en un futuro este tatuaje.
Gonzalo Codina nos ha sorprendido con esta coloración del tatuaje
Como ya os anunciamos al finalizar el mes de agosto, tres miembros del #TeamFaros tuvieron la ocurrente idea de otorgar una chaqueta roja para distinguir a la persona que más aportase a las redes sociales, principalmente, en Twitter. Los autodenominados pikiblinders o dicho en otros términos, los que hacen de jurado, han ido desarrollando esta sensacional idea para darle forma y seguirán haciéndolo para que resulte más interesante.
A continuación, vamos a publicar la lista de los ganadores. Como sabéis se ha escogido el último día del mes para otorgar la nueva chaqueta. Este nuevo concurso empezó en agosto de 2022.
Agosto María García
Septiembre Diana Pérez
Octubre Andrés Puelma
Noviembre Adrián P. Barandica
Diciembre Carina Carloni
Esta lista la iremos actualizando todos los meses. Siempre y cuando los pikiblinders no se cansen de gestionar el concurso y nos dejen tirados. Confiamos en que eso tarde tiempo en suceder, aunque con estos gamberros nada es tan fácil. Así que mientras ellos deciden que hacer, os animamos a participar, aunque sólo sea por obtener el regalo con el que os vamos a obsequiar. Si os animáis a hacerlo, no os vais a arrepentir porque ésta es una opción para entretenernos todos.
En las últimas semanas nos hemos habituado a ver en Twitter la fotografía de un buzón de Correos en el que alguien introduce postales fareras. Las postales siempre tienen un faro de las islas Canarias, más concretamente, de la isla de Gran Canaria. A los más observadores les sonará la muñeca izquierda del que deposita las postales, puesto que es un viejo conocido. Se trata de Fran Sanabre.
Con esta entrada al blog, pretendemos hacer un homenaje a alguien que todas las semanas se esfuerza en difundir el patrimonio farero de su isla, Gran Canaria, a través de postales con imágenes de algunos de los faros que hay en esa preciosa isla. Fran le escribe a personas del #TeamFaros y a sus amistades y a todos nos envía alguna postal de faros para que conozcamos los faros que iluminan las costas canarias.
Muchas gracias… seguimos esperando esa bonita frase: Desde Gran Canaria con amor… allá van.
Primer domingo de septiembre y hay cosas que no cambian, puesto que nuestro amigo Fran Sanabre continúa deleitándonos con sus relatos. En esta ocasión nos narra el origen de…
-Portland Head-
Hay una cosa que no dije sobre Portland Head, algo que pasó en la niebla. No tiene nada que ver con la historia, pero merece la pena contarlo, así que volvamos a mi pesadilla. Volvamos a Boston.
¡Mi primer spin off, yuju! Si quieres, primero puedes leer esto para ponerte al día.
Vale. La niebla, ¿no? Ahí estaba yo, caminando por el mundo sin saber a dónde y sin llegar a ninguna parte, perdido. Llevaba días así. El hambre y la sed golpeaban duro y mi cerebro, traicionero, me hablaba de la muerte en aquella soledad eterna.
Lo de la niebla fue muy largo, demasiado. Para la próxima me matan rapidito, por favor. Por suerte sí que encontré a algunas personas allí, en el vacío, aunque de poco sirvió, nadie me ayudaba. Lo bueno es que me dejó una anécdota simpática.
Entre las pocas que vi, una de aquellas personas estaba de pie ante un lienzo sobre un caballete. Era un tipo de mediana edad, alto, alopécico, de ojos claros y mirada triste, con una tímida sonrisa queriendo escapar por la comisura de sus labios.
Comencé a hablar sin parar, dando voces y gesticulando, pero sólo obtenía silencio por respuesta. Quizá alguna educada sonrisa o una condescendiente caída de ojos. Me dio agua y algunas galletas.
-¿Qué pintas? -pregunté.
Sin decir palabra, señaló a mi espalda: ¡El faro!
Corrí hacia él. A riesgo de perderlo de vista en mitad de la niebla (y así fue), me di la vuelta para preguntar a mi nuevo amigo por su nombre.
-Edward -respondió-, y ahora vete, por favor, necesito estar solo.
Tres miembros del #TeamFaros, los más gamberros probablemente, se han juntado y han ideado un nuevo reto que a continuación os contamos. Los autodenominados pikiblinders han tenido una ocurrencia para dinamizar las redes sociales y fomentar la participación en Twitter principalmente.
Parodiando un capítulo de la célebre serie de Los Simpson {novena temporada} en el que Marge consigue aprobar la licencia de agente inmobiliario y la premian con una chaqueta, uno de los pikiblinders ha decidido que se otorgue el último día de cada mes una chaqueta virtual con el logo del #TeamFaros. Este regalo será simbólico, pero lo que sí que no será virtual es el objeto con el que obsequiaremos a la persona distinguida con esta mención.
-Bases para participar {bastante sencillas y simples}–
Tan solo exigimos que: publiquéis noticias relacionadas con los faros. Aceptamos cualquier cosa relacionada con el tema; fotografías, dibujos, efemérides, relatos, historias personales, gifs e incluso memes. En definitiva, todo lo que consideréis que puede ser interesante para los amantes de los faros tiene cabida en este nuevo reto farero.
El jurado compuesto por estos tres miembros del #TeamFaros tendrá en cuenta la originalidad de los contenidos, la calidad de los mismos y sobre todo el nivel de implicación. Y otras cosas, que se les vayan ocurriendo.
Vamos a omitir el nombre de los tres pikiblinders para que no les presionéis y puedan realizar bien su trabajo. Confiamos en su objetividad y sobre todo en la imparcialidad de sus decisiones. No creemos que cumplan con lo acordado, así que suponemos que le darán la chaqueta roja a quien se les antoje, sin ningún tipo de criterio, prevaleciendo la subjetividad artística. Por este motivo, no se aceptan reclamaciones ni impugnaciones de -ofendiditos-.
Os animamos a participar, aunque sólo sea por el regalo que le daremos al ganador. No os vais a arrepentir o sí, el tiempo lo dirá.
Último fin de semana del mes de agosto y último relato de nuestro amigo Fran Sanabre. En este segundo ciclo hemos publicado cinco relatos de sus “faros macabros”, por lo que en total la serie se cierra con once apasionantes e intrigantes historias. ¿Será el último de verdad? El tiempo nos lo dirá.
Acompañadnos y podréis saber que sucedió en Portland Head lighthouse, un faro estadounidense situado en Cape Elizabeth, Maine.
-Portland Head-
No voy a escribir, da igual que me lo pidan desde Alemania o Argentina. Y es que no puedo, ¡no puedo! No tengo ideas y siempre estoy cansado, como con sueño. No duermo bien desde.., bueno, nunca he dormido bien. Pero todo comenzó de verdad cuando visité el faro de Portland Head.
Tiempo atrás y con algo de dinero en mis manos, decidí dejar la isla y viajar a Boston para dar una sorpresa a mi amigo Pablo. Sorpresa la mía al saber que se había mudado hasta de país. Habría que aprovechar para hacer turismo y no me lo pensé: ¡Al faro!
Llegué a Fort Williams aquella tarde de septiembre con el museo del faro ya cerrado. No quedaba nadie y pude disfrutar de un momento de paz. La soledad del farero. Me dirigí a la parte trasera de la casa, de cara al mar. Caía la noche.
No me alegré al ver allí a un tipo sentado, mirando al mar. Me habían robado la calma. Debía ser un trabajador del museo porque vestía un uniforme antiguo. En el banco, junto a él, tenía una cuerda. Clavó su mirada en mí cuando comencé a reír.
-¡Joshua Freeman! ¡Qué gran recreación! Si tuvieras licor clandestino para vender ya lo clavas. -¿Quieres un trago? -respondió sacando una gran botella de barro, y allí me quedé, bebiendo a penique por vaso.
Bebí hasta dormirme y despertar allí, en aquel banco, con una resaca de cojones. Estaba oscuro y el faro apagado. -¡¿Hola?! ¡Joshua! -me reí. No debí haberlo hecho. Aquí todo se mezcla en mi cabeza, pero creo que primero fue lo de la placa de hielo.
Escuché golpes en la pasarela de la torre y me acerqué para pedir ayuda cuando un gran bloque de hielo cayó desde lo alto, aplastándome. Desperté sobresaltado en el banco. Menuda pesadilla, pensé.
Necesitaba vomitar. Lo hice en el mar. En la oscura y silenciosa noche, entre arcadas, volví a ser aplastado. Esta vez por el «Annie C. Maguire», que encallaba en la costa (y sobre mi cuerpo) sin avisar. Volví a despertar en el banco.
Tenía que salir de allí. -¡Se acerca la niebla, tocar sirena! -escuché gritar. Parecía la voz de.., ¿un loro? Cada vez entendía menos. La niebla llegó y, tras caminar toda la noche, seguía perdido por la mañana. Morí de hambre en la niebla y desperté en el banco.
Sufrí una y otra vez cada una de las desgracias de la historia de Portland Head, incluso fui aplastado por la campana de niebla una noche de tormenta. Y siempre despertaba en el banco.
Decidí poner fin a todo con la cuerda que Joshua había dejado en el maldito banco, pero volví a despertar allí. No sé cuánto tiempo estuve atrapado en aquella pesadilla y no sé cómo, cuándo ni por qué aparecí en el psiquiátrico de mi isla, donde estoy ahora.
Sólo sé que no he vuelto a dormir, que mi cabeza no va bien, que no puedo concentrarme y… ¿Por qué estaba yo contando todo esto? ¡Ah! Porque no puedo escribir más historias de faros macabros.
Gonzalo Codina ha coloreado la fotografía para que el faro no sea tan macabro
Es domingo, y os traemos a esta sección “faros macabros” el cuarto relato de nuestro amigo Fran Sanabre. ¿Hacia dónde nos dirigirá en esta ocasión? Os avanzamos que nos lleva a New London Ledge light en Connecticut, Estados Unidos.
-New London-
Con la que llevaba encima no le hacía falta tempestad, él solito se las apañaba para que cada recodo de su corto camino desde la cocina hasta la habitación fuera un naufragio. No le importaba el faro de New London Ledge, sólo su propio destino.
A las afueras del puerto de Connecticut se erige esta siniestra obra de ingeniería, un edificio en medio del mar. Maldito, por supuesto. No son pocas las fantasmales voces desesperadas de náufragos que atormentan a los visitantes. Porque el faro se construyó a raíz de tanta muerte, como muchos otros. Y es que un faro es eso; una luz en la más profunda oscuridad. Pero volvamos al farero ebrio. Dicen que se llamaba Ernie. Y no hay registro de él. Al menos yo no lo he encontrado.
Ernie cuidó del faro entre los maravillosos años 20 y los años 30 del siglo pasado. Siento no ser más exacto. Un farero sin tragedia no es un farero: Su esposa se fugó con otro. Por supuesto, Ernie enloqueció. Subió a la torre y se lanzó al vacío. Así que ahora tenemos el fantasma de un farero loco y despechado. Yo ahí no duermo si no es borracho junto a mi amigo el fantasma del farero. Que se desahogue conmigo, que sé escuchar. Por suerte estoy borracho. Además, el cabrón te llama por las noches.
Me cuenta la historia de mil naufragios, de voces de niños y jóvenes doncellas que estarán atrapados en New London Ledge para siempre. Y son muchos. Escucho interesado. Parece que mi actitud despreocupada le molesta. ¡Fantasmas a mí! Ya vengo de vuelta. Así que dejé naufragar a Ernie en su embriaguez, pues seguía ahogando las penas en alcohol aún después de muerto. No puedo juzgarlo, probablemente me pasaría lo mismo por ella. Siempre un amor, siempre un corazón roto. Siempre una mujer.
¿Y yo? Me fui del faro de New London Ledge con pena por mi nuevo amigo el fantasma, nadie merece que lo engañen. Pobre, brindaré por él. Por suerte no tiene necesidad de atraparte en su eterna noche, sólo la quiere a ella.
No todos los espíritus son malvados. No todos buscan compañía a toda costa, como Raymond. No todos buscan a su hijo, como Rue. No todos tocan el piano. Algunos sólo quieren ese amor especial. El amor de ella.
Nuestro polifacético y estimado amigo Fran Sanabre además de escribir relatos sobre faros, también tiene tiempo para disfrutar. Y eso es lo que nos muestra hoy. Si queréis cenar en un ambiente farero acompañadnos.
Fran es un gran amante de la lectura y desde hace bastante tiempo se interesa por los faros, como bien sabéis todos los que habéis leído su último relato: “La Isleta”. Podéis ver éste y todos sus relatos tanto en su Twitter como en nuestro blog, pero sin lugar a dudas os recomendamos que lo hagáis en Twitter porque no sólo publica relatos, sino otras cosas muy interesantes. Y de los memes ni hablamos.
Cuando nos conocimos, hace ya un tiempo, él empezó a enviarnos estas fotografías que os mostramos del «Ristorante Pizzeria Boccaccio» en Las Palmas de Gran Canaria, al que suele ir asiduamente. Mientras esperaba su pizza preferida, hablábamos por teléfono y para que supiéramos donde se encontraba nos mandaba fotos, pero lo que no imaginaba es que las íbamos a ir guardando para sorprenderlo algún día publicándolas. Y ese día ha llegado.
No nos enrollamos más porque la pizza se enfría y lo realmente importante es el juego que da ese faro decorativo en las cenas de Fran.
Aperitivo, comida o cena. El caso es que siempre te guie un faro
Mientras llega la comida el faro da mucho juego y compañía
Una copa de vino y un faro… preludio de una buena noche
Fran esperando a que le sirvan su comida muy bien acompañado, por cierto
¡Qué aproveche, hermano! Un fuerte abrazo de todos los miembros del #TeamFaros y, en especial, de los Bastianes.