Postales fareras por Fran Sanabre

En las últimas semanas nos hemos habituado a ver en Twitter la fotografía de un buzón de Correos en el que alguien introduce postales fareras. Las postales siempre tienen un faro de las islas Canarias, más concretamente, de la isla de Gran Canaria. A los más observadores les sonará la muñeca izquierda del que deposita las postales, puesto que es un viejo conocido. Se trata de Fran Sanabre.

Con esta entrada al blog, pretendemos hacer un homenaje a alguien que todas las semanas se esfuerza en difundir el patrimonio farero de su isla, Gran Canaria, a través de postales con imágenes de algunos de los faros que hay en esa preciosa isla. Fran le escribe a personas del #TeamFaros y a sus amistades y a todos nos envía alguna postal de faros para que conozcamos los faros que iluminan las costas canarias.

Muchas gracias… seguimos esperando esa bonita frase: Desde Gran Canaria con amor… allá van.

Visión introspectiva de un faro por Fran Sanabre

Os presentamos una nueva e interesante colaboración. Contamos con la participación de Francisco Sánchez Abreu, aunque a él le gusta firmar con el acrónimo Fran Sanabre. De Las Palmas de Gran Canaria, como buen isleño no puede vivir sin el mar. Ama la literatura y escribe por diversión, con humildad y sin pretensiones. También ama los faros y un día juntó ambas pasiones en un breve relato. «¿Y si dieran de baja un faro en un remoto islote y dejaran abandonado al farero?» pensó. La idea le resultó trágica, pero en toda tragedia se atisba romanticismo. Y más, si hay un faro.

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Faro de Talacre en Gales

Mi Faro

Soy farero en un faro abandonado. Por esta vieja ruta ya no navegan barcos. No llegan provisiones, ya me han olvidado, y como lo que pesco y me remedio sin tabaco. Enciendo la luz cada noche, que ya no alumbra a ningún lado, que no cobija ni da amparo, que es fría, que muere, olvida… <<Por la mañana la apago>>, pienso desconsolado. No duermo, estoy delgado, ya ni leo, ni sueño, ni hago, ni maldigo y enrabieto, ni soy feliz ni enfado. Quiero olvidar a todos, mi familia, mi pasado, quiero olvidar porque duele, y duele que duela, y duele no ser más fuerte para no sentirme desgraciado. Ojalá fuera listo, ojalá hubiera estudiado. Ojalá no fuera un loco, no estaría solo, hablando solo, sólo porque ni libros me quedan que, de frío y locura, los he quemado. Escribo un mensaje en una botella que lanzo con fuerza al mar bravo, mar bravo que la devuelve a la playa donde mi faro. Náufrago a propósito por la vida que he tomado, pero a veces sueño que avisto la luz de un barco.

Fran Sanabre ha creado hace poco un blog llamado «Cuentos del Purgatorio». Desde esta página os animamos a que lo sigáis para poder disfrutar de sus relatos.

 https://cuentosdelpurgatorio.blogspot.com/