Las palomas mensajeras en los faros por Gonzalo Codina

Hoy os traemos un interesante hecho histórico relacionado con las palomas y su papel en las comunicaciones navales y en especial en los faros. El autor de esta historia es Gonzalo Codina, un buen amigo chileno, con una trayectoria naval impresionante y por ende, experto en los faros.

Antes de dar paso a la historia, vamos a presentaros a Gonzalo para que conozcáis más su trayectoria. Es un oficial de la Armada de Chile ya retirado, aficionado a la fotografía y al tema de faros. En sus primeros años de oficial, participó en múltiples faenas de reabastecimiento de los faros de la zona de canales del sur austral de Chile. Lugar en el que hay numerosos faros, varios de ellos están habitados. Es oficial especialista en telecomunicaciones y su interés por la historia, le llevó a buscar información sobre las palomas mensajeras usadas en Chile, especialmente en la red de faros del sur. Éstas se usaron hasta que llegó la telegráfica sin hilos con el código morse en 1904. En la actualidad, Gonzalo sigue trabajando en la Armada, en el área marítima en la Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante [DIRECTEMAR), que es la Autoridad Marítima Nacional, similar a una Guardia Costera. Llegó al grado de Capitán de Navío o Captain, de la Armada chilena. Está casado y tiene 3 hijos.

-Palomas Mensajeras-

La colombofilia es el conjunto de técnicas usado para la cría y adiestramiento de palomas, la finalidad de convertirlas en palomas mensajeras. Tras alcanzar esa meta, las palomas serán capaces de recorrer largas distancias y volver a su palomar desde distintos lugares.

El 5 de agosto de 1898 la Armada chilena habilitó un sistema de palomas mensajeras para facilitar la comunicación entre los faros chilenos. Las primeras cien palomas mensajeras [cincuenta machos y cincuenta hembras] se adquirieron en Londres (Inglaterra). Se contrató al experto Guillermo Tyler como inspector para elaborar un reglamento y como instructor, para adiestrar a las palomas y explicar todo lo relacionado con su reproducción y crianza. Además, tenía encomendada la tarea de implementar el reglamento.

A continuación, se habilitaron estaciones colombófilas (“palomares” para todos aquellos que no estamos familiarizados con estos términos) en: Ancud, Corral, isla Juan Fernández, Playa Ancha, Puerto Zenteno, Punta Dungeness, Punta Tortuga, Punta Tumbes y Quillón. En estas estaciones se separaban los machos de las hembras y se confeccionaba un registro con el número de palomas en servicio, en instrucción, con crías, con huevos, enfermas y pichones. Además, se realizaban ejercicios para adiestrar a las palomas. Por ejemplo, empezaban recorriendo de dos a cinco kilómetros y al finalizar el entrenamiento, eran capaces de recorrer hasta cien kilómetros de un lugar a otro en aproximadamente unas diez horas.

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El trabajo de los instructores era muy tedioso y cargado de burocracia, ya que se pormenorizaba la vida de cada ejemplar. En la descripción de cada paloma se incluían las características físicas, sus enfermedades, el entrenamiento que llevaba a cabo, con los tiempos realizados, el aprendizaje, etc. Estos informes tan prolijos no eran muy prácticos.

En los faros ubicados en la zona austral, el uso de las palomas mensajeras no logró su objetivo. Esto se debió principalmente a que no había suficiente personal cualificado para cuidarlas y sobre todo por la escasa utilidad que ofrecía este servicio en aquellos lugares tan remotos e inhóspitos.

A finales del año 1900, el número de palomas aumentó hasta las 283. Y en 1903, el servicio colombófilo llegó a tener censadas 693 palomas mensajeras. El servicio se mantuvo hasta 1904, fecha en la que el uso de las palomas mensajeras quedó desfasado por completo, como consecuencia de la implementación del código morse en las comunicaciones telegráficas. Las autoridades decidieron la enajenación de las palomas y todos los materiales destinados a su cría y entrenamiento; dando por finalizado el programa implementado seis años atrás.

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Muchas gracias Gonzalo por contarnos este episodio tan peculiar sobre las comunicaciones navales y el papel que jugaron las palomas mensajeras en él.

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Un faro tatuado en tu cumpleaños por Fran Sanabre

¿Es tu cumpleaños y te apetece hacer algo diferente? Pues si quieres una idea original, lee esta entrada porque a lo mejor tú eres el siguiente en tatuarte un faro.

Hace un par de meses fue el cumpleaños de nuestro amigo Fran Sanabre, y como él no es nada convencional, decidió hacerse un tatuaje farero para celebrarlo. Hay varios faros que le atraen, pero se decantó por tatuarse “Pigeon Point” en su muñeca izquierda. Se trata de un faro ubicado en la bahía de San Francisco, California, Estados Unidos.

Este faro está cargado de mucho simbolismo para él. Nosotros nos alegramos tanto de que se haya tatuado un faro como de que lo comparta con todos nosotros. El propio Fran nos comenta que no será el último faro que se tatué. Así que, cuando decida volver a tatuarse otro os lo mostraremos.

En un rato podremos contemplar cuál es el faro que se ha tatuado Fran.
Instantánea realizada durante el tatuaje.
El resultado final. «Pigeon Point» tatuado en el antebrazo izquierdo.

Otro amigo, Gonzalo Codina, se ha atrevido a colorear el tatuaje. El resultado no puede ser más espectacular. Es más, podría ser una recomendación para ultimar en un futuro este tatuaje.

Gonzalo Codina nos ha sorprendido con esta coloración del tatuaje.