Nuestro amigo José Rey Ripollés nos ha deleitado durante varias semanas con sus vivencias y recuerdos junto al antiguo faro de Valencia. Hoy terminamos con las publicaciones. Esperamos que os hayan gustado tanto como a nosotros.
-Última etapa del faro- 2ª parte
El final como en algunas película o historias no siempre termina bien… La Generalidad Valenciana y la alcaldía acordaron cambiarlo todo hasta el punto que, como muchos sabéis, la ciudad sufrió una gran trasformación para celebrar la edición anual de la America’s Cup. Construyeron dentro del recinto portuario un circuito de Formula 1. Así fue como empezaron a modernizarlo todo hasta que en el año 2009 el faro dejó de funcionar. Apagaron su luz, sí esa luz que antaño tanto ayudó en tiempos de temporal y sirvió como orientación. Pero fue en 2015 cuando cerraron definitivamente su acceso al público, coincidiendo con la inauguración del nuevo faro, que para mí parece una obra abstracta de esas que son difíciles de entender.
El antiguo faro con sus 110 años de historia quedó en el olvido, encallado en las cercanías de la Autoridad Portuaria. Ahora sólo se puede ver a lo lejos como una figura en miniatura. Sigue allí, pero ya no puedes tocarlo. Está completamente rodeado de nuevos diques, grúas más altas que el propio faro y contenedores almacenados en sus aledaños. Ya veis todo este tinglado… Os podéis imaginar que toda esta transformación se realizó gracias al dinero de los contribuyentes. La gente protestó, se reunieron firmas para que no se perdiera el legado de tantos años, pero no se pudo hacer nada y el gran coloso al final perdió la batalla del modernismo, lástima…
Con esta amarga reflexión creo que ha llegado el momento de dar por concluida la narración de mis vivencias; siempre las llevaré en mi corazón. Si miráis con detenimiento las fotos de cabecera y con un poco de imaginación creo que podréis verme pescar, pasear por la zona, etc.
Saludos a todos los que leáis mis recuerdos y vivencias. Recordad que están escritas desde la más absoluta sinceridad, Aquí queda mi humilde aportación de mi historia farera. En la actualidad, sabéis que sigo disfrutando de los faros, viendo fotografías y, sobre todo, pintándolos. Gracias.
Muchas gracias, José, por transmitirnos tantos recuerdos de toda tu vida junto a este emblemático faro, que por desgracia no se pueden repetir en la actualidad, por la ampliación del Puerto de Valencia. Te agradecemos todo el tiempo que nos has dedicado, y te felicitamos por haber sido tan feliz junto a un faro, por inculcarle ese amor a tus hijos y por hacernos partícipes de tus vivencias.