Au revoir, Sempé

El pasado jueves, 11 de agosto de 2022, nos dejó el dibujante francés Jean-Jacques Sempé, más conocido como Sempé.

Nació en la localidad francesa de Pessac, departamento de Gironda y ha fallecido en la ciudad de Draguignan, departamento de Var (Francia). Junto con otro gran genio, el guionista francés René Goscinny, creó un personaje conocido por todos nosotros, «Le Petit Nicolas» <El pequeño Nicolás>. No fue su única creación, pero sí, la más universal.

Desde este blog Los Faros del Mundo queremos tributar un homenaje a Sempé, y por este motivo, hemos buscado y rebuscado entre las distintas historias que ha ilustrado. Afortunadamente, hemos encontrado varios dibujos sobre faros realizados por él mismo y los compartimos con todos vosotros.

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Ilustración aparecida en su libro «Marcelín»
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Au revoir, Sempé

Hasta siempre, Maestro.

«La Isleta» por Fran Sanabre

Llegamos al ecuador del mes de agosto y nuestro amigo Fran Sanabre sigue deleitándonos con sus relatos. Éstos se incluyen en una sección denominada “faros macabros”. Acompañadnos para saber dónde nos transportará hoy…

La Isleta

¿Recuerdas la primera vez que viste un faro? ¿Que su luz te hipnotizó para siempre? ¿Que te enamoraste sin saber por qué de aquel destello en mitad de la noche? Yo sí me acuerdo; era un niño y el faro era (y es) el de La Isleta.

Mi padre nos llevaba cada fin de semana al campo o a la playa, pasé media infancia en ésta última. Casi me ahogo en la Charca de Maspalomas con dos añitos y vi mi primer tiburón en una playa de Bañaderos. Lo típico. Quizá fue aquel día, el del tiburón muerto en las rocas, que volvíamos a casa por la carretera del norte cuando me fijé por primera vez en aquel brillo a lo lejos.

Yo, niño, cansado de jugar en la playa y con ganas de llegar a casa, aburrido del viaje en coche, «¿queda mucho?», miraba por la ventanilla y esperaba a doblar en algún punto del camino y ver la ciudad de noche pausada como un cuadro. En aquella visión nocturna de mis calles sólo se movían las luces de los coches que iban, venían y desaparecían, pero una perduraba, una luz sobre las montañas de Las Coloradas, una luz que hacía de metrónomo para mi joven palpitar. Era el faro de La Isleta.

Recuerdo aburrirme en el asiento trasero de aquel viejo Subaru hasta el punto de mirar el faro y contar los pulsos: Un destello, seis segundos, tres destellos, seis segundos. Sí, seis segundos (Pridrangar), no fue casualidad.

Así que mi primer recuerdo de un faro es el anhelo de volver a casa, de llegar a puerto, y la alegría de ver su luz y sentirme a salvo.

Esta historia es real.

Os debía una, ¿No? ¿Es porque no hay muertos ni fantasmas? Pues sí que hay, mi padre. Ahora está allá, me mira y se ríe. Todo es mentira, me dijo. Tiene un diente de oro, una barca y las rodillas negras por el sol, pesca a liña.

Una vez iba en chalana y peces martillo lo rodearon con las aletas fuera del agua. En la boda de la hija de un pez gordo para el que trabajaba de chófer me dejó conducir el Rolls Royce antiguo que llevaba a la novia. Muy pequeño, me agarró con ternura de la mano y me llevó al Estadio Insular. Oler el césped por primera vez no se puede olvidar. Vi tantos partidos con él, lo quise tanto… Qué grande mi padre.

Ahora me espera en La Graciosa, en su barca, pescando viejas y sargos de dos kilos, pero no puedo ir, ahora el padre soy yo. Tengo tanto que hacer por tus nietos, tanto que hacer por aquí.., espérame, por favor, basta de llamarme así.

Te quiero, papá, tú eres mi faro.

De punta a punta, el faro de Cudillero por Ángeles

De punta a punta, bien podría ser el lema de un juego pero no, se trata de los saltos que da Ángeles por toda la geografía española en busca de playas, sol y sobre todo faros. En la anterior entrada, Ángeles nos envió fotografías del “faro de El Rompido” desde el Atlántico y ahora se encuentra en el mar Cantábrico visitando el “faro de Cudillero” <faru de Cuideiru>.

Os recordamos que Ángeles es una vallisoletana con un corazón muy marinero, que recorre la península por trabajo y que cuando dispone de tiempo libre va a la costa a disfrutar. Va tanto al Cantábrico como el Mediterráneo, aunque sabemos de buena tinta que le encanta el Atlántico y en especial la costa gaditana. Nos comenta su amigo Correa que Huelva también le apasiona.

El faro de Cudillero se inauguró el 1 de agosto de 1858. Se encuentra en la Punta Roballera, concejo y parroquia de Cudillero, Principado de Asturias. Está electrificado desde 1930 y en 1945 se le instaló una señal de niebla, una sirena que emite la letra «D» en código morse.

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Desde la Punta Roballera el faro de Cudillera ilumina toda la bahía
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Perspectiva del faro desde el puerto de Cudillero

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En la próxima entrada os mostraremos las fotografías de otro de los faros que ha visitado Ángeles. ¿A dónde se dirigirá en esta ocasión?

… la respuesta la tendremos la semana que viene.

Nos vamos de «faros» a Mallorca con Santi y MariE (3ª parte)

Iniciamos la tercera etapa del anhelado viaje por la isla de Mallorca con nuestros amigos Santi y MariE. En esta ocasión, nos desplazamos hasta la localidad costera de Porto Cristo. Y allí se encuentra un faro bastante curioso, que por supuesto han fotografiado.

La localidad de Porto Cristo no es conocida por su faro sino por las famosas Cuevas del Drach. Y esa fue la visita que hiceron Santi y MariE. Posteriormente, mientras recorrían el puerto se encontraron con el faro.

El faro de Porto Cristo <far de Porto Cristo> se encuentra situado enfrente de la Punta des Pagell y marca la entrada al puerto de Porto Cristo. Justo detrás del faro se encuentra la Torre des Falcons, una torre de vigilancia del siglo XVI. El faro es mucho más reciente, puesto que se construyó en 1951.

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El faro de Porto Cristo señala el rumbo hacia el sinuoso puerto homónimo
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Panorámica del acceso a la bahía de Porto Cristo. El faro está a la derecha.
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La torre cuadrangular del faro de Porto Cristo
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Vista de Porto Cristo
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Una perspectiva diferente de la localidad turística de Porto Cristo

Tenemos que recordaros que el motivo principal del viaje de Santi y MariE no era recorrer los faros sino disfrutar de la isla, de unas merecidas vacaciones y por último, de los faros. Ellos han ido fotografiando todos los que se han encontrado en su camino y desinteresadamente han compartido con nosotros sus fotos.

Nos vamos de «faros» a Mallorca con Santi y MariE (2ª parte)

Continuamos contemplando los hermosos faros que nuestros amigos Santi y MariE tuvieron la oportunidad de ver durante su reciente visita a la isla de Mallorca.

Tras dejar atrás el faro de Formentor, se desplazaron hasta la bahía del Puerto de Sóller, donde pudieron ver hasta tres faros. A la derecha se encuentran: los dos faros de La Cruz -far de Sa Creu- (el antiguo y el moderno) y a la izquierda, el faro de Cabo Gros -far del Cap Gros-.

El faro primigenio de La Cruz -faro de Sa Creu-, también conocido “antigua faroleta del Bufador” -antiga faroleta des Bufador-, se inauguró el 15 de septiembre de 1864. Está ubicado al lado de una «chimenea o bufador» que expulsa agua del mar cuando hay temporales. Como consecuencia de la existencia de esa «chimenea», el faro está en ruinas. Desactivado al encender el actual faro de Sa Creu el 30 de mayo de 1944.

Mientras que el faro de Cabo Gros -faro del Cap Gros-, también conocido como “faro de La Muleta”, se encuentra situado a la izquierda de la bahía en el Morro des Xoriguer, en un promontorio llamado Punta Gros o La Muleta. Se inauguró el 20 de febrero de 1859.

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El faro de Cabo Gros situado a 120 metros sobre el nivel del mar domina toda la bahía
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La torre del faro del Cap Gros mide 22 metros
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El faro de La Cruz situado a escasos metros del antiguo faro
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El faro Sa Creu a pesar de medir sólo 13 metros destaca sobre el resto de edificaciones
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Nos alejamos de la bocana del puerto dejando atrás las siluetas de los tres faros

En la próxima entrega sabremos cuál fue la siguiente parada de nuestros amigos Santi y MariE. No os la perdáis.

Pablo Wessling visita el faro de Trafalgar

El año pasado tuvimos la enorme fortuna de entrevistar a Pablo Wessling tras la publicación de su novela «Tres chicos buenos». Os recordamos que los protagonistas de esta novela van al faro de Trafalgar y allí es donde se ha trasladado Pablo con la finalidad de publicitar su libro y sobre todo conocer en primera persona el lugar al que envió a Guille, Luis y Tristán, los protagonistas de esta dinámica e interesante novela.

Os dejamos con las fotografías que nos ha enviado el propio Pablo y algunas de las que le han mandado sus seguidores y lectores. En ellas, además de verse la portada del libro aparece Pablo posando junto al faro de Trafalgar.

Esperamos que la promoción del libro haya ido todo lo bien que esperabas Pablo. Desde aquí te animamos a que compartas con nosotros todas las fotografías que te hagas en los faros. Muchas gracias.

Feliz Día de los Faros, con un poco de retraso

Como sabéis el pasado domingo, día 7 de agosto, se celebró el «Día Nacional de los Faros». No hemos podido rendir el homenaje deseado antes porque teníamos todos los días comprometidos con otras publicaciones. Os garantizamos que no volverá a ocurrir.

De todas formas, en nuestras redes sociales hicimos mención a esta celebración porque no se puede obviar un día tan importante para los faros. Os recordamos que el motivo de la celebración surgió en 1789, cuando el Congreso de los Estados Unidos aprobó una ley para el establecimiento y apoyo de faros, balizas, boyas y muelles públicos. 200 años después, el Congreso designó el 7 de agosto como el -National Lighthouse Day– Día Nacional de los Faros.

Chiti jugando con su pelo en el phare de Socoa

La maldad de los hombres con sus parejas no tiene limites, puesto que en vez de enviarnos fotografías de sus mujeres posando, nos las envían de espaldas, pero sin que ellas lo sepan. Eso es lo que le ha ocurrido a Chiti en su reciente visita al “phare de Socoa”, ya que mientras ella se dirigía caminando hacia el faro recogiéndose el pelo debido al enorme calor que hacia, su pareja se ha entretenido en captar toda esa secuencia a hurtadillas.

El caso es que las imágenes son graciosas. Si estáis leyendo esto es que contamos con el beneplácito de Chiti para poder realizar la entrada (esta vez con su consentimiento ¡Je,je,je).

Sobre el “faro de Socoa” os diremos que, está situado en la comuna de Ciboure, en el departamento de los -Pyrénées-Atlantiques- Pirineos Atlánticos, Francia. El faro se construyó en 1844 y reemplazó a la antigua casa-faro erigida en 1816. Consta de una vivienda de 5 metros de altura y una torre de planta cuadrada con una altura de 12 metros, más que suficiente, puesto que se halla a 36 metros sobre el nivel del mar; concretamente, sobre la bahía de Saint Jean de Luz. Emite una luz blanca, con un sector rojo centelleante y un alcance de 12 millas náuticas. Está electrificado desde 1936 y automatizado desde 1970, por lo que no precisa de farero. Por desgracia no se puede visitar, pero merece la pena verlo y también el -sémaphore de Socoa- semáforo de Socoa.

Y ahora, sin más dilación, vamos a ver esas fotografías tomadas a traición.

Chiti aproximándose al faro ajena a lo que hace su pareja junto al coche

Ella sigue recogiéndose el pelo mientras se convierte en el foco de la fotografía

A escasos metros del faro y Chiti sigue liada con el pelo

A los pies del faro, pero Chiti no termina de recogerse el pelo

Mientras Chiti contempla las maravillosas vistas, Alberto sigue haciendo de las suyas

Perspectiva de la torre del faro de Socoa

Muchas gracias a ambos, Alberto y, por supuesto, Chiti.

Exposición de pintura «Amores a mares» de Goyo Domínguez (2ª parte)

Continuamos mostrándoos las fotografías de la exposición de pintura de Goyo Domínguez «Amores a mares». Como sabéis, la exposición se inauguró el pasado viernes 5 de agosto en el “faro de Mesa Roldán”. Fue un acto amenizado por la soprano surcoreana Grace Hye Young y presentado por Amalia López Fernández, una farera con solera, puesto que conoce este faro desde hace más de 30 años.

Las fotografías nos las ha proporcionado Mario, farero de este emblemático faro. Y a él se las han enviado, ni más ni menos que un grupo de amigas, amantes de la cultura y de los faros. Vamos a disfrutar del reportaje fotográfico.

Como se puede apreciar, tras la inauguración, los asistentes pudieron disfrutar de un ágape en el patio del faro. En ese aspecto, Mario también destaca por ser un buen anfitrión.

«Seis segundos» por Fran Sanabre

Primer domingo del mes de agosto y segundo relato de nuestro amigo Fran Sanabre. Vamos a disfrutar dentro de la sección “faros macabros” de un nuevo relato ambientado en un remoto e inaccesible faro. Se trata de Þrídrangaviti, un faro islandés, considerado como el faro más aislado del mundo, pero centrémonos en lo importante…

Seis segundos

Siempre he cortejado a la muerte, pero nunca como aquella noche de tormenta en que, navegando en solitario al sur de Islandia, mi velero se hizo añicos contra las rocas a los pies del faro de Pridrangar.

No soy un hombre temeroso, o al menos no lo era hasta entonces. Ni al doblar el Cabo de Hornos o practicar escalada libre, ni en San Fermín, ni en todas las peleas de bar con las que pretendía llenar mis noches vacías. No. No hasta entonces. No temí cuando las orcas atacaron la pala del timón del «Santa Ana» dejándolo sin gobierno y a merced de la tempestad, ni tampoco al chocar con violencia y hundirme junto a mi barco. No. Tampoco al sentir la presión del agua en mi cuerpo al ser arrastrado a las oscuras profundidades. Me ahogaba, moría, y había aceptado el final, pero algo (o alguien) sujetó mi mano… Y entonces desperté en el faro.

Abrí los ojos como después de un mal sueño y contemplé la total oscuridad. Diluviaba tan fuerte que no escuchaba las olas. Olía a tormenta y mar. Una puerta abierta dejaba colar a un insolente viento cargado de salitre y violentas gotas de lluvia. De pronto, una fuerte luz venció a la noche por un segundo para volver a dar paso a la total oscuridad. Conté hasta seis y el brillo volvió: Era la lente del faro. Miré a mi alrededor, estaba en una pequeña habitación sin muebles ni ventanas, sólo la puerta.

Necesité sólo un momento para verlo todo: Un pequeño generador y una especie de cuadro eléctrico, nada más. Bueno, y la mujer que me observaba sentada en un rincón como si allí no pasará nada.

  • Tranquilo, no tengas miedo.
  • No tengo miedo.
  • No te levantes, te has dado un buen golpe.

Me levanté. Sí que estaba magullado. Salí a comprobar dónde estaba y efectivamente, en lo alto de una roca inaccesible de cuarenta metros de altura. Algo no cuadraba.

  • Necesito que me expliques cómo hemos llegado hasta aquí.
  • Naufragaste y yo te salvé. Escalé la roca contigo a la espalda.

Aquello era imposible, no tenía sentido. Sólo era una joven delgada y no muy alta, pesaría la mitad que yo. Y muy guapa, por cierto. Demasiado guapa. Tanto que no seguí investigando mucho.

  • ¿Y tú de dónde has salido?
  • Del mar.

Medité por unos segundos. Me senté en el suelo, a su lado. Esperé a que la luz la bañara.

  • ¿Estamos soñando?

Oscuridad. Ella esperó también.

  • Depende. Para mí, en cierto modo, esto es un sueño.

Se me hacía más hermosa con cada nuevo destello del faro. Hacía preguntas que ella contestaba ambiguamente mientras yo contaba hasta seis para volver a verla. La importancia de las respuestas cedió a la importancia de su mirada, su boca y su pelo.

  • Eres preciosa.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis….

  • Gracias.

Se había acercado a mí durante el intervalo de sombra. Hice lo mismo. Jugamos a acercarnos mientras no nos veíamos hasta que nuestras bocas rozaron. Mi pecho latía con vida.

Llegaron los besos. Primero despacio, luego no. Su boca era húmeda, caliente y carnosa, su piel, terciopelo, su cadera, el lugar donde mis manos querían descansar para siempre. Si estaba muerto, aquello era el cielo.

Y mientras la tierra giraba, se libraban guerras o se perdía el tiempo en un atasco, mientras todo, lo relevante y lo mundano, pasaba, nosotros nos comíamos escondidos en el lugar más inaccesible y alejado. Los amantes del faro del fin del mundo.

Hicimos el amor hasta el amanecer, hasta mucho después de ver el último destello del faro, apagado automáticamente por la mañana. La tormenta había cesado. Aprovechamos los primeros rayos de sol y nos tumbamos desnudos en el helipuerto.

  • Dime la verdad, eres un fantasma.
  • Nooo.
  • Una sirena.

Ella negó con la cabeza mientras reía.

  • Eres una de esas mujeres foca de las Islas Feroe.
  • Jajaja, no. ¿Me estás llamando foca?
  • -¡No! Dios me libre.

Seguimos allí tumbados riendo hasta que llegó el helicóptero de rescate.

  • Tienes que irte. No preguntes por qué, hay cosas que no se pueden explicar, pero no puedo ir contigo. Todavía no, nuestra hora no ha llegado. Te queda mucho por hacer y por vivir, ya lo entenderás. Volveremos a vernos.
  • No me has dicho cómo te llamas.

A pesar de estar solos, se acercó y me susurró su nombre al oído.

  • Guárdame el secreto. Y ahora cierra los ojos y cuenta hasta seis, como anoche.
  • Y eso hice. Entonces desapareció.

Me quedé allí solo y confundido, con unos minutos para pensar en ella antes de que llegara el rescate. Me había enamorado y ya la echaba de menos. Por un momento me invadió la idea de no volver a verla más y, por primera vez en mi vida, tuve miedo.

Continuará…