Carmen Conde y el faro de Cabo de Palos

El pasado lunes, 15 de agosto, se cumplieron 115 años del nacimiento de una mujer avanzada a su época. Desgraciadamente, no llegó a cumplir esa edad, puesto que falleció en 1996. Nos estamos refiriendo a María del Carmen Conde Abellán, más conocida como Carmen Conde.

Desde este blog Los Faros del Mundo queremos rendirle un pequeño homenaje a esta gran cartagenera. Fue ilustre y singular como ninguna, porque se convirtió en la primera mujer en ser elegida miembro de la Real Academia Española {RAE}, ocupando el sillón «K». Además, perteneció a la Generación del 27.

Carmen Conde ejerció como maestra, fue una gran poeta, destacó como novelista, dramaturga y ensayista. Tuvo una vida bastante convulsa por culpa de sus ideas políticas. Destacó entre otras muchas cosas por la fundación junto con su marido, Antonio Oliver, de la Universidad Popular de Cartagena.

En 1992 legó la totalidad de su obra y la de Antonio Oliver, su marido, al Ayuntamiento de Cartagena. Se puede consultar en el siguiente enlace:

https://patronatocondeoliver.cartagena.es/

Doodle como homenaje a Carmen Conde

Fue una enamorada del mar, y por supuesto, de Cabo de Palos como se puede apreciar en los siguientes escritos.

Oscuro el mar, todo el mar desde Cabo de Palos, por una noche de tormenta blanca y roja sobre su faro!… ¡Ay tierra desnuda, desierta, horadada en su menhir!

Subimos al faro, palmera que se cimbrea cuando el viento sopla amenazador. Nos tendimos en la playa, escalamos rocas agudas, vimos funcionar la radiotelegrafía del Cabo, sembrando chispazos en torno suyo, al mando de un apuesto funcionario llamado Rojas, hombre cordial y generoso. Fuimos felices unos días largos…

Carmen Conde posando en Cabo de Palos

El escondido faro Punta de Anaga por José C.

Hoy os mostramos unas fotografías muy difíciles de conseguir, puesto que el “faro Punta de Anaga” se encuentra en un lugar bastante aislado, concretamente en la Punta del Roque Bermejo, a unos 247 «m s. n. m.», en la isla de Tenerife. El autor de las fotografías es José C. Herrero, un técnico deportivo de montaña II, que ejerce su trabajo como guía en el Parque Nacional Teide. Además, es técnico superior en Educación y Control Ambiental. Trabaja principalmente por toda la isla de Tenerife y también por resto del archipiélago canario. Es un amante de la naturaleza y por supuesto de las alturas. Bien por su trabajo, o bien por disfrutar de las vistas, José C. ha recorrido en infinidad de ocasiones el macizo de Anaga, lugar en el que se encuentra este pintoresco faro.

Poca gente sabe que es el faro más antiguo de todo el archipiélago canario, menos aún, que es el único faro de 1.er orden existente en las islas y no son muchos los que conociendo su existencia lo han visitado, ya que el hecho de estar situado en un lugar tan inaccesible logra que se produzca un efecto disuasorio por conocerlo. Y eso que se encuentra a unos veinticinco kilómetros de la famosa playa de las Teresitas. En coche se puede llegar hasta el caserío de Chamorga y de allí al faro, hay unos cinco kilómetros de caminata. A pesar de esa proximidad, lo abrupto de la zona hace que los posibles visitantes se decanten por otras actividades mucho más placenteras.

Sobre el faro podemos decir que: empezó a construirse el 5 de julio de 1861 según el proyecto de Francisco Clavijo y Plo, primer ingeniero civil de la Junta de Obras del Puerto de Santa Cruz de Tenerife. Las obras finalizaron el 15 de septiembre de 1863, pero no fue hasta el 19 de septiembre del año siguiente cuando se encendió por primera vez.

José C. también destacaría la labor social que tuvieron los primeros torreros y sus familias, prestando infinidad de servicios a la población costera de Roque Bermejo, situada a 1 km del faro, donde hay un pequeño muelle… al que llegaban petróleo y víveres. Los torreros le daban petróleo a la población local, les ayudaban con la escolarización de sus hijos. Por si esto fuera poco, tanto ellos como sus familiares participaron en el rescate de los supervivientes del vapor francés -Flachat- en abril de 1898.

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Localización exacta del faro Punta de Anaga
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Desde esta perspectiva la torre parece estar en el mar
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Esta imagen nos muestra la inaccesibilidad al faro
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El faro parece una prolongación de la montaña
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Otro día y otra visita para disfrutar del faro Punta de Anaga

Muchas gracias, José C. Esperamos que sigas contándonos cosas de tu isla y si es posible de los maravillosos faros que hay en ella.

Au revoir, Sempé

El pasado jueves, 11 de agosto de 2022, nos dejó el dibujante francés Jean-Jacques Sempé, más conocido como Sempé.

Nació en la localidad francesa de Pessac, departamento de Gironda y ha fallecido en la ciudad de Draguignan, departamento de Var (Francia). Junto con otro gran genio, el guionista francés René Goscinny, creó un personaje conocido por todos nosotros, «Le Petit Nicolas» <El pequeño Nicolás>. No fue su única creación, pero sí, la más universal.

Desde este blog Los Faros del Mundo queremos tributar un homenaje a Sempé, y por este motivo, hemos buscado y rebuscado entre las distintas historias que ha ilustrado. Afortunadamente, hemos encontrado varios dibujos sobre faros realizados por él mismo y los compartimos con todos vosotros.

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Ilustración aparecida en su libro «Marcelín»
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Au revoir, Sempé

Hasta siempre, Maestro.

«La Isleta» por Fran Sanabre

Llegamos al ecuador del mes de agosto y nuestro amigo Fran Sanabre sigue deleitándonos con sus relatos. Éstos se incluyen en una sección denominada “faros macabros”. Acompañadnos para saber dónde nos transportará hoy…

La Isleta

¿Recuerdas la primera vez que viste un faro? ¿Que su luz te hipnotizó para siempre? ¿Que te enamoraste sin saber por qué de aquel destello en mitad de la noche? Yo sí me acuerdo; era un niño y el faro era (y es) el de La Isleta.

Mi padre nos llevaba cada fin de semana al campo o a la playa, pasé media infancia en ésta última. Casi me ahogo en la Charca de Maspalomas con dos añitos y vi mi primer tiburón en una playa de Bañaderos. Lo típico. Quizá fue aquel día, el del tiburón muerto en las rocas, que volvíamos a casa por la carretera del norte cuando me fijé por primera vez en aquel brillo a lo lejos.

Yo, niño, cansado de jugar en la playa y con ganas de llegar a casa, aburrido del viaje en coche, «¿queda mucho?», miraba por la ventanilla y esperaba a doblar en algún punto del camino y ver la ciudad de noche pausada como un cuadro. En aquella visión nocturna de mis calles sólo se movían las luces de los coches que iban, venían y desaparecían, pero una perduraba, una luz sobre las montañas de Las Coloradas, una luz que hacía de metrónomo para mi joven palpitar. Era el faro de La Isleta.

Recuerdo aburrirme en el asiento trasero de aquel viejo Subaru hasta el punto de mirar el faro y contar los pulsos: Un destello, seis segundos, tres destellos, seis segundos. Sí, seis segundos (Pridrangar), no fue casualidad.

Así que mi primer recuerdo de un faro es el anhelo de volver a casa, de llegar a puerto, y la alegría de ver su luz y sentirme a salvo.

Esta historia es real.

Os debía una, ¿No? ¿Es porque no hay muertos ni fantasmas? Pues sí que hay, mi padre. Ahora está allá, me mira y se ríe. Todo es mentira, me dijo. Tiene un diente de oro, una barca y las rodillas negras por el sol, pesca a liña.

Una vez iba en chalana y peces martillo lo rodearon con las aletas fuera del agua. En la boda de la hija de un pez gordo para el que trabajaba de chófer me dejó conducir el Rolls Royce antiguo que llevaba a la novia. Muy pequeño, me agarró con ternura de la mano y me llevó al Estadio Insular. Oler el césped por primera vez no se puede olvidar. Vi tantos partidos con él, lo quise tanto… Qué grande mi padre.

Ahora me espera en La Graciosa, en su barca, pescando viejas y sargos de dos kilos, pero no puedo ir, ahora el padre soy yo. Tengo tanto que hacer por tus nietos, tanto que hacer por aquí.., espérame, por favor, basta de llamarme así.

Te quiero, papá, tú eres mi faro.

Pablo Wessling visita el faro de Trafalgar

El año pasado tuvimos la enorme fortuna de entrevistar a Pablo Wessling tras la publicación de su novela «Tres chicos buenos». Os recordamos que los protagonistas de esta novela van al faro de Trafalgar y allí es donde se ha trasladado Pablo con la finalidad de publicitar su libro y sobre todo conocer en primera persona el lugar al que envió a Guille, Luis y Tristán, los protagonistas de esta dinámica e interesante novela.

Os dejamos con las fotografías que nos ha enviado el propio Pablo y algunas de las que le han mandado sus seguidores y lectores. En ellas, además de verse la portada del libro aparece Pablo posando junto al faro de Trafalgar.

Esperamos que la promoción del libro haya ido todo lo bien que esperabas Pablo. Desde aquí te animamos a que compartas con nosotros todas las fotografías que te hagas en los faros. Muchas gracias.

Feliz Día de los Faros, con un poco de retraso

Como sabéis el pasado domingo, día 7 de agosto, se celebró el «Día Nacional de los Faros». No hemos podido rendir el homenaje deseado antes porque teníamos todos los días comprometidos con otras publicaciones. Os garantizamos que no volverá a ocurrir.

De todas formas, en nuestras redes sociales hicimos mención a esta celebración porque no se puede obviar un día tan importante para los faros. Os recordamos que el motivo de la celebración surgió en 1789, cuando el Congreso de los Estados Unidos aprobó una ley para el establecimiento y apoyo de faros, balizas, boyas y muelles públicos. 200 años después, el Congreso designó el 7 de agosto como el -National Lighthouse Day– Día Nacional de los Faros.

Chiti jugando con su pelo en el phare de Socoa

La maldad de los hombres con sus parejas no tiene limites, puesto que en vez de enviarnos fotografías de sus mujeres posando, nos las envían de espaldas, pero sin que ellas lo sepan. Eso es lo que le ha ocurrido a Chiti en su reciente visita al “phare de Socoa”, ya que mientras ella se dirigía caminando hacia el faro recogiéndose el pelo debido al enorme calor que hacia, su pareja se ha entretenido en captar toda esa secuencia a hurtadillas.

El caso es que las imágenes son graciosas. Si estáis leyendo esto es que contamos con el beneplácito de Chiti para poder realizar la entrada (esta vez con su consentimiento ¡Je,je,je).

Sobre el “faro de Socoa” os diremos que, está situado en la comuna de Ciboure, en el departamento de los -Pyrénées-Atlantiques- Pirineos Atlánticos, Francia. El faro se construyó en 1844 y reemplazó a la antigua casa-faro erigida en 1816. Consta de una vivienda de 5 metros de altura y una torre de planta cuadrada con una altura de 12 metros, más que suficiente, puesto que se halla a 36 metros sobre el nivel del mar; concretamente, sobre la bahía de Saint Jean de Luz. Emite una luz blanca, con un sector rojo centelleante y un alcance de 12 millas náuticas. Está electrificado desde 1936 y automatizado desde 1970, por lo que no precisa de farero. Por desgracia no se puede visitar, pero merece la pena verlo y también el -sémaphore de Socoa- semáforo de Socoa.

Y ahora, sin más dilación, vamos a ver esas fotografías tomadas a traición.

Chiti aproximándose al faro ajena a lo que hace su pareja junto al coche

Ella sigue recogiéndose el pelo mientras se convierte en el foco de la fotografía

A escasos metros del faro y Chiti sigue liada con el pelo

A los pies del faro, pero Chiti no termina de recogerse el pelo

Mientras Chiti contempla las maravillosas vistas, Alberto sigue haciendo de las suyas

Perspectiva de la torre del faro de Socoa

Muchas gracias a ambos, Alberto y, por supuesto, Chiti.

Exposición de pintura «Amores a mares» de Goyo Domínguez (2ª parte)

Continuamos mostrándoos las fotografías de la exposición de pintura de Goyo Domínguez «Amores a mares». Como sabéis, la exposición se inauguró el pasado viernes 5 de agosto en el “faro de Mesa Roldán”. Fue un acto amenizado por la soprano surcoreana Grace Hye Young y presentado por Amalia López Fernández, una farera con solera, puesto que conoce este faro desde hace más de 30 años.

Las fotografías nos las ha proporcionado Mario, farero de este emblemático faro. Y a él se las han enviado, ni más ni menos que un grupo de amigas, amantes de la cultura y de los faros. Vamos a disfrutar del reportaje fotográfico.

Como se puede apreciar, tras la inauguración, los asistentes pudieron disfrutar de un ágape en el patio del faro. En ese aspecto, Mario también destaca por ser un buen anfitrión.

«Seis segundos» por Fran Sanabre

Primer domingo del mes de agosto y segundo relato de nuestro amigo Fran Sanabre. Vamos a disfrutar dentro de la sección “faros macabros” de un nuevo relato ambientado en un remoto e inaccesible faro. Se trata de Þrídrangaviti, un faro islandés, considerado como el faro más aislado del mundo, pero centrémonos en lo importante…

Seis segundos

Siempre he cortejado a la muerte, pero nunca como aquella noche de tormenta en que, navegando en solitario al sur de Islandia, mi velero se hizo añicos contra las rocas a los pies del faro de Pridrangar.

No soy un hombre temeroso, o al menos no lo era hasta entonces. Ni al doblar el Cabo de Hornos o practicar escalada libre, ni en San Fermín, ni en todas las peleas de bar con las que pretendía llenar mis noches vacías. No. No hasta entonces. No temí cuando las orcas atacaron la pala del timón del «Santa Ana» dejándolo sin gobierno y a merced de la tempestad, ni tampoco al chocar con violencia y hundirme junto a mi barco. No. Tampoco al sentir la presión del agua en mi cuerpo al ser arrastrado a las oscuras profundidades. Me ahogaba, moría, y había aceptado el final, pero algo (o alguien) sujetó mi mano… Y entonces desperté en el faro.

Abrí los ojos como después de un mal sueño y contemplé la total oscuridad. Diluviaba tan fuerte que no escuchaba las olas. Olía a tormenta y mar. Una puerta abierta dejaba colar a un insolente viento cargado de salitre y violentas gotas de lluvia. De pronto, una fuerte luz venció a la noche por un segundo para volver a dar paso a la total oscuridad. Conté hasta seis y el brillo volvió: Era la lente del faro. Miré a mi alrededor, estaba en una pequeña habitación sin muebles ni ventanas, sólo la puerta.

Necesité sólo un momento para verlo todo: Un pequeño generador y una especie de cuadro eléctrico, nada más. Bueno, y la mujer que me observaba sentada en un rincón como si allí no pasará nada.

  • Tranquilo, no tengas miedo.
  • No tengo miedo.
  • No te levantes, te has dado un buen golpe.

Me levanté. Sí que estaba magullado. Salí a comprobar dónde estaba y efectivamente, en lo alto de una roca inaccesible de cuarenta metros de altura. Algo no cuadraba.

  • Necesito que me expliques cómo hemos llegado hasta aquí.
  • Naufragaste y yo te salvé. Escalé la roca contigo a la espalda.

Aquello era imposible, no tenía sentido. Sólo era una joven delgada y no muy alta, pesaría la mitad que yo. Y muy guapa, por cierto. Demasiado guapa. Tanto que no seguí investigando mucho.

  • ¿Y tú de dónde has salido?
  • Del mar.

Medité por unos segundos. Me senté en el suelo, a su lado. Esperé a que la luz la bañara.

  • ¿Estamos soñando?

Oscuridad. Ella esperó también.

  • Depende. Para mí, en cierto modo, esto es un sueño.

Se me hacía más hermosa con cada nuevo destello del faro. Hacía preguntas que ella contestaba ambiguamente mientras yo contaba hasta seis para volver a verla. La importancia de las respuestas cedió a la importancia de su mirada, su boca y su pelo.

  • Eres preciosa.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis….

  • Gracias.

Se había acercado a mí durante el intervalo de sombra. Hice lo mismo. Jugamos a acercarnos mientras no nos veíamos hasta que nuestras bocas rozaron. Mi pecho latía con vida.

Llegaron los besos. Primero despacio, luego no. Su boca era húmeda, caliente y carnosa, su piel, terciopelo, su cadera, el lugar donde mis manos querían descansar para siempre. Si estaba muerto, aquello era el cielo.

Y mientras la tierra giraba, se libraban guerras o se perdía el tiempo en un atasco, mientras todo, lo relevante y lo mundano, pasaba, nosotros nos comíamos escondidos en el lugar más inaccesible y alejado. Los amantes del faro del fin del mundo.

Hicimos el amor hasta el amanecer, hasta mucho después de ver el último destello del faro, apagado automáticamente por la mañana. La tormenta había cesado. Aprovechamos los primeros rayos de sol y nos tumbamos desnudos en el helipuerto.

  • Dime la verdad, eres un fantasma.
  • Nooo.
  • Una sirena.

Ella negó con la cabeza mientras reía.

  • Eres una de esas mujeres foca de las Islas Feroe.
  • Jajaja, no. ¿Me estás llamando foca?
  • -¡No! Dios me libre.

Seguimos allí tumbados riendo hasta que llegó el helicóptero de rescate.

  • Tienes que irte. No preguntes por qué, hay cosas que no se pueden explicar, pero no puedo ir contigo. Todavía no, nuestra hora no ha llegado. Te queda mucho por hacer y por vivir, ya lo entenderás. Volveremos a vernos.
  • No me has dicho cómo te llamas.

A pesar de estar solos, se acercó y me susurró su nombre al oído.

  • Guárdame el secreto. Y ahora cierra los ojos y cuenta hasta seis, como anoche.
  • Y eso hice. Entonces desapareció.

Me quedé allí solo y confundido, con unos minutos para pensar en ella antes de que llegara el rescate. Me había enamorado y ya la echaba de menos. Por un momento me invadió la idea de no volver a verla más y, por primera vez en mi vida, tuve miedo.

Continuará…

Exposición de pintura «Amores a mares» de Goyo Domínguez (1ª parte)

Ayer viernes, día 5 de agosto, se inauguró en el faro de Mesa Roldán la exposición de pintura de Goyo Domínguez «Amores a mares». Un acto amenizado por la soprano surcoreana Grace Hye Young y presentado por Amalia López Fernández. ¿Os suena el nombre, verdad? Efectivamente, ella es la mujer de Mario Sanz Cruz, farero de este faro tan carismático.

Por desgracia, no pudimos asistir a la inauguración, pero las amigas de Mario se encargaron de documentar todo lo que aconteció durante la presentación y han compartido con nosotros sus fotografías y vídeos. Así que desde aquí va nuestro agradecimiento tanto a ellas como a Mario por proporcionarnos todo el material con el que vamos a realizar las dos próximas entradas a nuestro blog.

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El lunes, día 8, seguiremos publicando el resto de fotografías que nos ha proporcionado Mario sobre la presentación de esta interesante exposición de pintura.