X Milla Portuaria de Carboneras

Una nueva edición de la “Milla Portuaria” de Carboneras se ha celebrado esta misma tarde, 6 de julio. Como ya sabéis, la Milla Portuaria es una carrera solidaria organizada por la asociación deportiva “Amigos de Stramilano” con el objetivo de recaudar fondos para la lucha contra el cáncer. Han llegado a la décima edición y eso es un motivo de satisfacción porque otros eventos desgraciadamente no superaron el parón por la pandemia. Al igual que el año pasado, la organización ha incluido en el cartel de presentación de la carrera, la baliza del Puerto pesquero. Este año el guiño es doble, ya que, por un lado, la parte inferior de la letra X (de décima en números romanos) parecen las piernas de un atleta y, por otro lado, el fondo de la letra incluye una fotografía de la costa de Carboneras.

La carrera ha coincidido con la presentación del libro «Azul Klein» de Juan Antonio Núñez en el faro de Mesa Roldán, del que somos asiduos (en otra entrada os hemos hablado de dicho evento).

Seguiremos compartiendo esta iniciativa tan solidaria si se vuelve a incluir esta peculiar baliza en el diseño del cartel. Gracias a los “Amigos de Stramilano” por su comportamiento tan altruista y, sobre todo, por acordarse de estas estructuras que son tan importantes para la gente de la mar.

Análisis del Plan de Alumbrado de 1847 por José María Rodríguez (1ª parte)

Tras contarnos la historia del faro de Cabo Vilán, José María Rodríguez ha decidido analizar el Plan que impulsó la instalación de faros en nuestro país.  Este es nuestro pequeño homenaje hacia el último ganador de nuestro concurso: “El faro rojo… eres tú”.

Hace 176 años la reina Isabel II firmó el Real Decreto de 13 de septiembre de 1847 por el que se aprobaba el Plan General de Alumbrado Marítimo de las Costas y Puertos de España e Islas Adyacentes. Bajo tan largo y prolijo título, muy típico del lenguaje administrativo de aquellos tiempos, comenzó la política pública de señalización marítima en España. Sin duda alguna, el mito fundacional de nuestro sistema y el gran hito histórico de nuestros faros.

La situación de los faros en el Antiguo Régimen era consecuencia del modelo de Administración de múltiples jurisdicciones y privilegios. Los faros existentes estaban gobernados por toda clase de organismos, entre otros, Consulados del Mar, Juntas de Comercio, Gremios de Mareantes y un largo etcétera de entidades. La financiación provenía de los arbitrios de Fanal y Linterna, cuyo cobro tampoco era general y se limitaba a ciertos navíos que entraran en determinados puertos. La mayoría de aquellos faros guiaban la navegación local, comercial o pesquera. Su funcionamiento no era uniforme, existían casos que se encendían exclusivamente en las noches de invierno, otros funcionaban solamente en caso de mal tiempo, otros sólo cuando había en el mar embarcaciones de la localidad, etc. Estaban tecnológicamente anticuados; pocos tenían sistemas de reverberos y, menos aún, lentes; todos eran muy limitados en intensidad y alcance; y, salvo excepciones, eran de luz blanca fija, lo que dificultaba su identificación.

El Estado liberal y su modelo de Administración llegó a los faros con la creación en 1842 de la Comisión de Faros, a la que se le encomendó “…[la] propuesta del sistema que deba seguirse en el establecimiento, construcción, iluminación y servicio de los faros…”. El mandato recibido exigía construir, desde los criterios de interés general y racionalidad burocrática, un sistema de señalización marítima, prácticamente desde la nada, que debería ser homogéneo, congruente, eficaz, avanzado tecnológicamente y por supuesto, económicamente viable. Así pues, consecuencia de la tarea ordenada a la Comisión, en 1847 se eleva para aprobación la memoria del Plan General.

Continuará…