Historia del faro de Cabo Vilán por José María Rodríguez (2ª parte)

Os presentamos la segunda parte de la historia del “faro del Cabo Vilán”, de la mano de José María Rodríguez.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es villano-04-1040x687.jpg
Detalle de la lente

LA ELECTRICIDAD, UNA REVOLUCIÓN

El 15 de enero de 1896 se inauguró el faro eléctrico de Cabo Vilán, el primer faro eléctrico instalado en España. La inexistencia de electricidad comercial y la inviabilidad de la construcción de una minicentral hidroeléctrica en algún rio próximo, obligaban a producir la electricidad en el propio faro, lo que implicaba una tecnología novedosa y compleja, muy distinta de lo acostumbrado en los faros de la época. El espacio necesario para esta instalación sumado al carácter de faro de primer orden requería un edificio de dimensiones y características muy diferentes de la austeridad habitual de los faros decimonónicos.

Para producir la electricidad eran necesario disponer de aljibe, carbonera, caldera, depósito de agua, bombas de alimentación, máquina de vapor, magnetos y la fuente de luz, que era una lámpara de arco voltaico entre electrodos de carbón; todo ello muy distinto de las lámparas de aceite y petróleo al uso en el resto de los faros españoles. El espacio necesario para la maquinaria, talleres, almacenes, viviendas y demás dependencias necesarias en cualquier faro ocasionó la construcción de dos edificios en la explanada, uno para toda la maquinaria, con el aljibe subterráneo, y otro para talleres, almacenes y viviendas.

El sistema consistía en transmitir el movimiento de las máquinas de vapor a las magnetos para generar la corriente eléctrica y conducirla hasta la lámpara de arco voltaico. La operación correcta y el mantenimiento de toda la maquinaria requería conocimientos técnicos muy superiores a los comunes de los torreros de la época. El exigente manejo del faro ocasionó que se redactara un reglamento específico para el servicio que detallaba todas las operaciones necesarias para el funcionamiento del faro y la forma en que debían realizarse.

La vigilancia de la luz era continua porque la eficacia del faro dependía del centrado de la chispa luminosa en el foco de la óptica, mucho más en el caso de una pequeña chispa eléctrica que en faros ordinarios con lámpara de llama viva. Los electrodos de carbón se consumían muy rápido por lo que mientras permaneciera la luz encendida el centrado debía comprobarse casi continuamente. La excesiva incandescencia que se obtenía obligaba a cambiar la lámpara por la de reserva cada veinte minutos. El sistema permitía elegir entre cuatro intensidades diferentes de luz en función de la transparencia atmosférica que debía vigilarse cada media hora. Cada cambio de intensidad implicaba el cambio de los electrodos de carbón por los de calibre adecuado a la nueva intensidad a utilizar. También era necesario operar a la vez la maquinaria de producción eléctrica por lo que el turno debía ser siempre al menos de dos personas, una en la linterna y otra en la sala de máquinas. Todo ello obligó a dotar al faro de una plantilla de ocho torreros. La Dirección General de Obras Públicas buscó voluntarios con los conocimientos adecuados por todos los faros del país.

La óptica que albergaba la lámpara tenía 16 lentes para dar grupos de dos destellos con un periodo de veinte segundos y con 40 millas de alcance, mientras que el mecanismo de giro daba una vuelta completa en dos minutos y medio. El conjunto se alojaba en una gran linterna de cristales curvos y montantes verticales colocada sobre la torre de piedra de 24 metros de altura que elevaba la luz a 104 metros sobre el nivel del mar.

Tras la novedad de su inauguración, el faro siguió las vicisitudes habituales de cualquier faro, es decir, modernizaciones periódicas permanentes. En 1922–1924 se cambió el sistema de arco voltaico por lámparas de incandescencia, se instaló un sistema de giro sobre flotador de mercurio, se introdujo la energía eléctrica de red comercial y grupos electrógenos diésel de reserva. La supresión del sistema de producción eléctrica permitió demoler el edificio de maquinaria y liberar la explanada de acceso. También se instaló un radiofaro que emitía en cadena con los de Finisterre y Silleiro. En 1962–1964 se cambió la linterna original por una linterna aeromarítima y la óptica de 1896 por una óptica con paneles aéreos, se instalaron lámparas de 3.000 vatios, nuevos grupos electrógenos de reserva y se instaló una sirena de niebla de vibradores electromagnéticos. Más recientemente se sustituyó la lámpara, se instaló una baliza RACON y se sustituyó el radiofaro por una estación correccional de tecnología satelitaria.

La ubicación en tan complicada y peligrosa costa ha hecho al faro de Cabo Vilán ser testigo de muchos de los naufragios que, desgraciadamente, caracterizan A Costa da Morte; entre otros, el ya citado Serpent, Irish Hull, Tumbridge, Tinacria, Brigneti, Seebold, Ciampa, Cabo Verde, Avon Blancy, Black Arrow, Nord Atlantic, Olimpye, Banora, etc. que marcan para siempre la historia de este faro. Además, y en ambas Guerras Mundiales, esta costa fue testigo de las escaramuzas navales entre los contendientes, sucediéndose multitud de hundimientos por submarinos, como el del Actaeon, mercante norteamericano hundido por un sumergible alemán en 1917 y parte de cuyos náufragos arribaron al faro tras una peripecia de once días de supervivencia en el mar.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es villano-02-687x1040.jpg
Las lámparas que hacen posible que la lente del faro se ilumine
La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es villano-10-691x1040.jpg
Fabulosa perspectiva de la linterna y la lente
La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es villano-09.jpg
Cúpula de la linterna y torre del faro
La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es villano-03.jpg
Dejamos atrás la imponente torre del faro

Muchas gracias, José María, por compartir esta interesante información.

Historia del faro de Cabo Vilán por José María Rodríguez (1ª parte)

A continuación, os presentamos la historia del “faro del Cabo Vilán”; un faro del que se sabe relativamente poco porque las fuentes en internet sólo aportan datos confusos. José María Rodríguez nos avisó del error que cometimos al publicar una efeméride y nos comentó que se había documentado sobre la verdadera historia del faro…

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es villano-05-1040x687.jpg
Panorámica del faro de Cabo Vilán

EL FARO DE CABO VILÁN

En plena Costa da Morte, en el municipio de Camariñas, provincia de A Coruña, se encuentra el Cabo Vilán. Este paraje acumula características que le hacen un lugar particularmente atractivo; está ampliamente recomendado en todo tipo de guías turísticas y de viaje y recibe gran cantidad de visitantes que llegan allí llevados por distinto interés, desde amantes de la naturaleza hasta radioaficionados, pasando por aficionados a los paisajes marinos, senderistas, fotógrafos, aficionados a los faros y cualquier otro tipo de viajeros y turistas en cualquier fecha del año. La razón para ello es que el cabo es un verdadero prodigio natural, que ya en 1933 había sido declarado Sitio Natural de Interés Nacional. A este innegable atractivo, hay que sumar que en el Cabo Vilán se ubica uno de los faros más significados de España, como primer faro eléctrico del país y porque su espectacularidad y peculiares características constructivas le han convertido en un verdadero emblema de la Costa da Morte. Hoy repasamos su historia.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es villano-06-1040x687.jpg
Los 24 metros de altura de la torre octogonal parecen muchos más desde abajo

EL PRIMER FARO

Este promontorio rocoso se adentra en el mar cerrando por el norte la ría de Camariñas, que está cerrada por el sur por la Punta de la Barca en Muxía. La ría siempre tuvo importancia comercial y pesquera, y a mediados del siglo XVIII se construyó para su defensa un fuerte artillado llamado el Castillo del Soberano. El cabo se adentra en el mar en dirección nor-noroeste con una costa llena de bajíos y rompientes que supone un fuerte riesgo para la navegación, que se agrava por los frecuentes temporales atlánticos. Además, el cabo se prolonga por un gran islote denominado Vilán de fora.

La ubicación del cabo Vilán le convirtió en un importante punto de recalada de paso obligado en todas las rutas desde la Europa atlántica hacia el Mediterráneo, África o Asia. En la zona siempre hubo naufragios y, con el incremento del comercio colonial en el siglo XIX, el número de tragedias aumentó considerablemente. El Plan General para el Alumbrado Marítimo de las Costas y Puertos de España e Islas Adyacentes de 1847 reconocía la necesidad de señalizar el cabo Vilán, pero no daba por segura la construcción de un faro y lo condicionaba al efecto combinado de los faros previstos para las Islas Sisargas y al Cabo Touriñán –que posteriormente se construyó en cabo Fisterra–. El plan establecía que si definitivamente se construía un faro sería una pequeña luz de enlace entre los dos anteriores.

Y así fue, el 10 de julio de 1854 se inauguró un faro de cuarto orden con una torre de 7 metros de altura, luz blanca fija y 10 millas de alcance, dando comienzo la historia del faro. Aquella pequeña vela de aceite de oliva se construyó sobre el mayor error de emplazamiento de la historia de los faros españoles. La casi imposibilidad de construir el edificio en la parte más alta del cabo ocasionó que el faro no se viera desde todo el horizonte marino, sino que tenía un sector ciego de más de treinta grados justo en la zona más saliente del cabo y el Vilán de fora. Durante las obras se trató de retirar el obstáculo con desmontes y voladuras, reduciendo el sector ciego sin llegar a suprimirlo. Antes de inaugurarse ya parecía claro que la única solución era cambiar el faro de sitio.

En 1877 a causa de la petición oficial británica de aumento de alcance se reformó el faro elevando la torre 3 metros, instalando una lámpara de petróleo y un aparato de rotación y lentes para dar una nueva característica de luz blanca fija variada por destellos rojos con un período de 4 minutos; pero estas mejoras no arreglaron el problema del sector ciego.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es pablo-vilan-1040x585.jpg
Pablo @ExoCoordenadas ha aportado esta imagen que clarifica bastante la ubicación de los dos faros.

Durante 1879 la Comisión de Faros planteó reformas en los faros de Galicia y decidió instalar en cabo Vilán un faro de primer orden, lo que necesariamente implicaba una torre mucho más alta y un edificio mayor. Además, como absoluta novedad en España, se previó que el nuevo faro pudiera iluminarse con electricidad.

La necesidad de la nueva construcción resolvió el problema del emplazamiento. El nuevo faro se construiría en el sitio más alto. Sería una gran torre construida sobre las rocas que tapaban al faro viejo. Pero allí arriba no había espacio para el gran edificio necesario para un faro de primer orden lo que obligaba a separar la torre del edificio. La solución fue construir el edificio más abajo, en una explanada abierta aprovechando una depresión del terreno entre las ubicaciones del faro viejo y de la nueva torre, y unir ambos mediante un paso protegido.

Por fin, la Comisión de Faros decidió en 1885 que el nuevo faro fuera eléctrico. La electrificación se aprobó por 4 votos contra 3. El retraso en la decisión y el ajustado resultado de la votación muestra claramente las dudas de la Comisión porque, pese a las ventajas de la iluminación eléctrica, las dificultades para la obtención de la electricidad eran enormes tanto en complejidad técnica como en gasto económico. No obstante, pese a todo, las obras comenzaron en 1888.

En 1890 en la roca Boi, muy cerca del cabo Vilán, naufragó el acorazado británico H.M.S. Serpent, con el resultado de 172 fallecidos. Es el naufragio más conocido de los sucedidos en estas costas. Pese a que la roca Boi está muy alejada del sector ciego, las circunstancias conocidas aparentaban que con un faro más potente la tragedia hubiera podido evitarse. Así, con frecuencia se dice y se escribe que el naufragio fue la causa de la construcción del nuevo faro, pero la realidad es que el cambio del faro había sido decidido once años antes y la construcción del nuevo faro ya estaba avanzada en el momento de la tragedia.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es villano-07-712x1040.jpg
La torre impone desde la base a pesar de no ser tan alta como parece.

En nuestra próxima entrega conoceremos más datos sobre este interesante faro de la mano de José María. Muchas gracias.

De celebración en el faro de la isla de Ons por Marien Inglés

Vamos a mostraros unas curiosas fotografías que nos ha enviado Marien Inglés, una compañera del máster, que dio origen a este blog. Coincidimos hace ocho años en aquel máster de Historia y Patrimonio Naval, en el que todos los alumnos tuvimos que crearnos un blog y desarrollarlo durante el curso. Recientemente, hemos retomado el contacto y me ha enviado estas imágenes de su viaje a Galicia. No era un viaje más, sino uno cargado de muchísimas emociones personales en el que además de disfrutar del Día Nacional de Galicia, 25 de julio, en homenaje al apóstol Santiago, pudo visitar interesantes lugares. Marien tiene el grado de Historia, por lo que valora los faros, aunque le apasionan mucho más otro tipo de construcciones.

Del “faro de la isla de Ons” conocido desde 1983, tras la normalización de nombres y topónimos gallegos como <faro da illa da Ons> os diremos que, es un faro casi centenario, puesto que su construcción finalizó en 1926. No es el primer faro erigido en la isla, ya que en 1865 se encendió el anterior, situado a unos diez metros del actual. Por desgracia, no hay ningún vestigio porque la anterior torre, puesto que se demolió.

Ubicación

El faro está situado en el Alto do Cucorno, el punto más elevado de la isla de Ons Esta isla perteneciente al municipio pontevedrés de Bueu, pertenece al archipiélago de las Ons, Pontevedra, Galicia.

Localización del faro de Ons en la provincia de Pontevedra
Ubicación exacta del faro en la isla de Ons
Al llegar al acceso al faro, una gaviota ejerce de centinela
Panel informativo sobre el archipiélago de Ons
Panel explicativo sobre el faro de Ons
Marien junto a la torre del faro

Muchísimas gracias, compi.

Amor incondicional hacia la Torre de Hércules por Gelo

En esta entrada os vamos a desvelar qué es lo que hace que un hombre de mar, como lo es nuestro amigo Gelo, tenga una auténtica veneración hacia un faro. En su caso, hacia la «Torre de Hércules».

La admiración no solo ha quedado plasmada en sus pensamientos y recuerdos, sino también en su piel

Gelo fue un marino coruñés, curtido en muchas tormentas y con cientos de millas náuticas recorridos a través de las aguas que bañan la costa gallega. Nos cuenta sin darle mayor importancia (para nosotros la tiene, y mucha) que embarcó con 17 años en un arrastrero [barco de pesca]. En su primer viaje ya percibió esa admiración hacia el que él denomina su faro, la Torre de Hércules. Conforme se iba alejando de la costa miraba hacia atrás y veía que la luz del faro era lo único que le seguía uniendo a tierra hasta que finalmente acabó perdiéndolo de vista. Ese gesto se repitió a lo largo de cientos de singladuras. Cada vez que Gelo perdía de vista la luz de la Torre de Hércules sentía en su interior una mezcla de emoción y miedo, en medio de una noche siempre oscura, con mejor o peor tiempo. Era algo con lo que convivió durante tres años. Para todos aquellos que lo analizamos desde fuera parece poco tiempo, pero para aquella persona que sale a navegar con la incertidumbre de lo que se va a encontrar tras faenar… es una barbaridad.

Cuando regresaba a puerto, su faro, la Torre de Hércules, era quien le anunciaba que todo iba bien, que a sus espaldas le esperaban tanto su familia como sus amigos. Esa luz le reconfortaba casi tanto como una taza de caldo caliente tras una “chuvia” contundente. Así una y otra vez. El mismo sentimiento y la misma necesidad. En aquel instante sin ser consciente aun de ello empezó el fervor hacia este coloso.

Gelo considera que, por eso el faro siempre fue y seguirá siendo una referencia para él. Y como agradecimiento a todos los días o noches en los que la silueta o bien la luz del faro le acompañaban tanto a él como a sus aguerridos compañeros en su regreso a casa decidió tatuarse el faro de A Coruña en su pierna derecha.

Con la inserción de las coordenadas del faro el tatuaje está acabado
Magnífica puesta de sol con el faro iluminado

Queremos agradecerle a Gelo que nos haya abierto su corazón y nos haya narrado una historia de amor y respeto tan sincera hacia un instrumento que además de servir de ayuda a la navegación, sirve de inspiración a muchos marinos.

Eso es todo… buena mar!!!

El faro de punta Nariga por Sindo Novoa

Ayer os mostramos la fotografía del “faro de punta Nariga” realizada por nuestro amigo Sindo Novoa que forma parte de la exposición fotográfica -La Leica de James Rhodes-. Os recordamos, que la exposición se halla en el Palacio de María Pita {La Coruña}, y que se podrá visitar hasta el próximo día 23 de mayo.

Al compartir la fotografía titulada «La noche no siempre es oscura» os dijimos que el propio Sindo nos había enviado más imágenes del faro de punta Nariga para explicarnos lo difícil que es conseguir una imagen digna de ser exhibida en una exposición. A continuación, vamos a compartir parte de su trabajo, aquel que no se expone, aquel que no ve la luz, y que permanece oculto para todos en una tarjeta de memoria o en un disco duro.

Muchas visitas, muchas tomas y tan solo una fotografía válida
Esta fotografía es de un intento. Sindo se encontró esa niebla que no permitía ver el cielo.
Eligiendo perspectivas para hacer la fotografía definitiva

Muchas gracias, Sindo.

Exposición fotográfica “Historia de una Leica de James Rhodes”

La exposición fotográfica –La Leica de James Rhodes– se estrenó en A Coruña el pasado día 9 de abril. Se puede visitar en la sala de exposiciones del Palacio de María Pita hasta el 23 de mayo. Este proyecto participativo consta de 29 fotografías entre las que se incluye la imagen del fotógrafo coruñés Sindo Novoa con el título «La noche no siempre es oscura».

Como ya sabéis, Sindo Novoa ha compartido sus fotografías de la “Torre de Hércules” desinteresadamente con todos nosotros. Así que ahora que una de sus fotografías ha sido elegida para formar parte de una exposición hemos creído pertinente incluirla en una entrada al blog. Además, dicha foto es el “faro de punta Nariga”.

Hemos contactado con Sindo para que nos cuente el enorme trabajo que conlleva realizar una fotografía de esta trascendencia y lo que significa para él este reconocimiento. Os vamos a contar la verdadera historia de una fotografía de exposición. Hemos de empezar diciendo que la fotografía nocturna es mucho más compleja que la diurna.

Sindo ha empezado diciéndonos que esta fotografía ha sido todo un reto para él, que hay gente que cree que él llega al sitio, aprieta el botón y ya está hecha la fotografía y nada más lejos de la realidad. Él había visitado punta Nariga con anterioridad, ya que había hecho otras fotografías diurnas del faro. Esas visitas le servían para conocer la zona, para ver el atardecer, pero sobre todo para ser consciente del peligro que se podía encontrar de noche, puesto que es una zona rocosa con muchos desniveles y un peligroso acantilado. Una vez que ha reconocido el terreno empieza la planificación técnica, ya que hay que escoger el día idóneo para poder realizar la fotografía. Eso sí que es una lotería porque nos cuenta que para conseguir esta foto ha invertido muchas horas a lo largo de los años; infinidad de viajes en balde con numerosos intentos frustrados por condiciones meteorológicas adversas {nubes, niebla, etc.}.

Sindo ya había montado con anterioridad fotos así, como si se tratase de una panorámica, pero nos comenta que de noche es más difícil que unan las imágenes porque tiene que tener mucha referencia de las estrellas para que casen las uniones. Él nunca había hecho filas en panorámicas nocturnas, puesto que no tenía pensado montar 4 ó 5 fotos. Además, de esa complejidad existe la parte técnica y se percató que tenía que cambiar de equipo [tanto cámara y trípode] para poder superar este reto.

La fotografía de la exposición logró hacerla a mediados de septiembre. La noche estaba perfecta y la aprovechó. La Vía Láctea ya estaba alta y eso le complicó un poco las cosas a la hora de realizarla, pero no influyó. El resultado  final es un mosaico de 27 fotos, para intentar captar todo el arco de la Vía Láctea, son 9 fotos verticales en 3 filas [a diferente altura]. Para lograr eso, tuvo que captar la mayor cantidad de cielo y después unirlo en casa en el ordenador. Cada una de esas fotos son 20/25 segundos, para que la cámara recoja toda la información posible de luz, estrellas… nuestro ojo tampoco puede ver tanta información. Después en el ordenador es donde toca revelar la foto y sacar parte de esa información que se ha capturado. En la parte derecha podemos ver de manera llamativa el centro galáctico, Júpiter y Saturno mientras que en la parte izquierda alumbra el “faro de Sisargas”, que se encuentra a poca distancia.

Por último, nos comenta que la visión es un tanto irreal, porque aunque allí podemos ver la Vía Láctea a simple vista, pero que nuestro ojo no es capaz de ver todo el arco a la vez, sin movernos, mientras que la cámara va girando para captar esos más de 180 grados que no da nuestra visión.

Como colofón a la explicación, Sindo Novoa nos ha enviado alguna de las fotografías que realizó buscando la imagen de la exposición para que veamos las diferentes posibilidades que surgen en función del momento elegido para hacer la fotografía. Os las mostraremos mañana.

La Torre de Hércules por Sindo Novoa (2ª parte)

Os presentamos la segunda entrada con las fotografías de la “Torre de Hércules” realizadas por el conocido fotógrafo Sindo Novoa. Nuestro amigo Sindo está presente en todas las redes sociales y si queréis saber más cosas de su trabajo tan solo debéis seguirle en el siguiente enlace:

http://sindonovoa.com

La Torre anunciando el Xacobeo 2021

Vamos a añadir unos cuantos datos sobre el faro, pero lo realmente interesante es disfrutar de la espectacularidad de las fotografías.

Un hermoso velero navegando por delante de la Torre..¿una estampa del siglo XVIII o XIX?

La Torre de Hércules se encuentra en Punta Eiras, una loma ubicada entre Punta Herminia y Punta del Orzán sobre una pequeña península.

La Torre de Hércules iluminada de azul

A pesar de los siglos la Torre de Hércules sigue siendo un referente mundial, quizás uno de los monumentos más fotografiados en nuestro país. Nuestro amigo Sindo es el máximo exponente de estas palabras, puesto que fotografía la Torre con cada evento en la que se ilumina o incluso desde las perspectivas más insólitas que podamos imaginar.

Panorámica desde las proximidades de la Torre de Hércules

En 1861, finalizan los trabajos de acondicionamiento del entorno del faro, consistentes en la construcción del camino de acceso y de una plataforma que rodea la base de la Torre.

La luz de la torre emerge entre todas las construcciones coruñesas

Queremos agradecerle a Sindo Novoa la deferencia que ha tenido al cedernos sus fotografías desinteresadamente para que las compartamos con todos vosotros.

La Torre de Hércules por Sindo Novoa (1ª parte)

Hoy os presentamos una entrada con las imágenes tomadas por nuestro amigo Sindo Novoa. Un conocido fotógrafo que nos deleita con su trabajo prolijo sobre la “Torre de Hércules”. Su constancia y perseverancia han conseguido su objetivo, y para que podáis admirar su trabajo, os presentamos sin más dilación su visión particular de este majestuoso faro.

La Torre de Hércules el día que celebraba el 10.º aniversario de su declaración como Patrimonio de la Humanidad.

La Torre de Hércules es un faro de origen romano. No se sabe con exactitud la fecha de su construcción, aunque los investigadores creen que data de finales del siglo I o principios del siglo II. Su constructor fue Gaio Sevio Lupo, arquitecto de la ciudad de Aeminium, conocida en la actualidad como “Coimbra” en Portugal.

Siempre que ha habido algún evento el faro se ilumina

La torre ha tenido numerosos usos bien como torre defensiva bien como faro. A partir del siglo XVI, dejó de tener un uso militar y pasó a convertirse de nuevo en un faro.

La torre desde Mera. Se aprecian rayos verdes en la silueta del sol.

En 1788, el rey Carlos III autoriza las obras de restauración de la Torre de Hércules. Las obras las realizó el ingeniero militar pacense Eustaquio Giannini Betanllol. Se acondicionaron el exterior y la parte superior de la Torre.

Espectacular perspectiva con la torre sobre la cúpula del techo de la antigua prisión provincial

Se encuentra ubicada en una pequeña península en la ciudad de -La Coruña- A Coruña, Galicia. Es una torre cuadrangular con grandes sillares. Cuenta con cincuenta y cinco metros de altura de los cuales treinta y cuatro pertenecen a la construcción romana. ¡Ah! y un dato sobre el que nos ha hecho hincapié Sindo… hay 234 escalones para poder acceder a la linterna.

Atardecer desde lo alto de la Torre de Hércules

Queremos agradecerle a Sindo Novoa el detalle que ha tenido al cedernos sus fotografías desinteresadamente para que las compartamos con todos vosotros.