Hemos conseguido más dibujos de faros de la aplicaciónColor by Number Oil Painting. Esta App mediante la cual se pueden colorear imágenes se puede usar en los teléfonos móviles o dispositivos electrónicos. Existen trece categorías diferentes de imágenes y una de ellas incluye faros. La aplicación es compatible con los dos sistemas operativos: Android e iOS.
Rotten IslandPortland Head lighthouse, Portland, Estados UnidosPigeon Point, Estados UnidosPunta Europa, Gibraltar, Reino UnidoPigeon Point light station, California, estados Unidos
Seguiremos compartiendo con vosotros estos dibujos de faros según vayan apareciendo en la aplicación. No desesperéis porque salen con poca frecuencia. Al mes quizás aparece uno o ninguno.
Recientemente he publicado mi último libro “Faros. Luces del Norte”. Es una obra que recoge a través de imágenes y breves textos la personalidad de los faros del norte de España.
Pero ¿qué entendemos actualmente por -faro-?
Sería una señal luminosa permanente situada en un promontorio y que en la oscuridad o mala visibilidad señala una situación o un peligro. Sin embargo, debemos de hacer una previa diferenciación entre faros y balizas.
Faros: su luz es blanca con intermitencias y suelen superar las 14 millas llegando hasta las 70 millas.
Balizas: de estructura generalmente mucho más sencilla, suelen ser de luz fija y de un alcance mucho menor. En ocasiones las balizas alcanzan categoría de faro y viceversa. Cuando marcan la entrada a puertos su luz es verde (estribor) y roja (babor).
Dentro de los faros, la clasificación tradicional se basa en seis órdenes:
1.er orden: los de más potencia e intensidad. Se encuentran en lugares que dominan gran cantidad de kilómetros de costa. Su alcance oscila entre las 30 y 70 millas.
2.º, 3.er y 4.º orden: referencia para la navegación de cabotaje y avisan de la cercanía de escollos, islas o bajos.
5.º y 6.º orden: suelen marcar la entrada de una ría o un puerto.
Actualmente esta clasificación se ha visto muy afectada debido a los numerosos avances técnicos en iluminación.
Además de la diferencia por los órdenes tradicionales, los faros según su estructura tienen formas muy diversas. Normalmente constan de tres partes fundamentales más, en ocasiones casa del farero:
Base
Fuste
Linterna
Casa del Farero
BASE
Si no arranca directamente de la tierra éstas pueden ser muy variadas:
Un simple pedestal de hormigón: Lastres, Cabo de Ajo, Cabo Ortegal o Punta Roncadoira.
Arrancando del interior de la casa del farero: Ribadeo, Touriñan, Cabo Mayor.
Sobre primitivas estructuras: Castro Urdiales.
FUSTE
Troncocónica: es la forma más tradicional y que mas identificamos con los faros. Además, suelen ser los faros más antiguos: Isla de Mouro o Castro Urdiales.
Troncopiramidales: la planta está formada por un polígono de cuatro, seis u ocho caras: Cabo Vilan, Cabo Torres, Silleiro, Salvora, Oms, etc.
Prismáticos de sección cuadrada: la planta forma un cuadrado y aquí encontramos el faro más antiguo de España: la Torre de Hércules, Luarca, o Cabo Higuer.
Cilíndricos: suelen corresponder a faros modernos, construidos sobre los años 80 y 90 del pasado siglo, en hormigón y respondiendo a una tipología muy similar con uno o dos balconcillos en su parte alta. (Muchos se construyen junto al primitivo faro sustituyéndolo): Cabo Ortegal, San Cibrao, Cabo de Ajo, Lastres, San Agustín, etc.
Diseños modernos muy variados: son los últimos faros construidos ya a finales del siglo pasado y comienzos de éste; en materiales muy dispares como: Punta Nariga, inaugurado en 1998, construido con rocas graníticas de diferentes tonos; el de Frouxeira, construido en 1992, con hormigón y con una extrañísima forma muy vanguardista e innovadora; o el faro de Gorliz, inaugurado en 1991, con una alta torre poligonal adherida a otra pequeña cilíndrica.
LINTERNA
Ocupa la parte superior del fuste y es el corazón del faro. Albergan la óptica del faro. Estas ópticas pueden ser fijas o giratorias, sobre una base de mercurio y estar accionadas por una maquinaria de relojería o un motor eléctrico. Normalmente llevan lentes dióptricas y catadióptricas.
Las más espectaculares, en las que el farero puede entrar en su interior, corresponden a los faros de 1.er orden como: el de Torres, Estaca de Bares o Machichaco.
Habitualmente la linterna se cubre con una cúpula que termina en una veleta con la fecha de construcción del faro y un pararrayos. Algunos faros tienen una linterna aérea, para que sirva de referencia a los aviones. En este caso, su cúpula está recubierta de cristales dándole un aspecto muy atractivo: Cabo Vidio, Punta Nariga o Gorliz.
CASA DEL FARERO
Son muy variadas y sólo existen en los más antiguos. Suelen estar adosadas al fuste del faro o sirviendo de base. Pueden ser circulares como: la de Cabo Mayor; cuadradas o rectangulares como: Cabo Higuer, Zumaia o Cabo Torres; o en forma de U: Silleiro, Sálvora o Cabo Peñas.
Además, el tamaño varia mucho dependiendo del número de fareros que se necesitase, siendo los de 1.er orden las más grandes con dos o tres plantas.
Antecedentes de Faros. Luces del Norte
Antes de la realización de este libro trabajé en otros proyectos que me fueron acercando cada vez más al mundo de los faros como:
La Costa Asturiana: El litoral mágico. 2002
Villas Marineras. 2014
Luz de Tormenta. 2016
El ámbito geográfico del libro lo define el propio titulo: Luces del norte. Recoge los faros mas interesantes del Atlántico norte peninsular, es decir, desde Biarritz hasta Baiona.
El libro se divide en 4 capítulos:
Galicia: 20 faros
Asturias: 14 faros
Cantabria: 7 faros
País Vasco: 9 faros
¿Qué encontraremos en este libro?
FOTOGRAFÍAS. Es un libro eminentemente fotográfico que buscan captar la personalidad y la unión de los faros con el paisaje natural. Hay muchos libros sobre faros, pero pocos sobre FOTOGRAFIAS DE FAROS.
Son imágenes realizadas en atardeceres, amaneceres, temporales, nieblas, tormentas o imágenes intimistas que describen su personalidad. Para mí, los faros no son simples construcciones humanas son el último vinculo entre hombre y naturaleza. Un intento por dominar las fuerzas de la naturaleza se ha convertido en una unión con ésta como en ninguna otra construcción humana.
Como cita Manuel Rivas al inicio del libro: los faros pertenecen a un orden especial de la naturaleza… Los faros son seres vivos. Más que formar parte del paisaje, lo crean.
TEXTOS. Además, cada faro lleva una pequeña descripción en la que figuran sus características básicas como: el alcance, altura sobre tierra y sobre el mar, una breve reseña histórica y alguna anécdota o singularidad.
Al principio del libro como no podía ser de otra manera hago dos interesantes introducciones: una sobre los faros en general y otra sobre los fareros.
Todas las fotografías son del libro Faros. Luces del Norte
Edgar Max, Bill el Largo, nos ha enviado una fotografía de su ejemplar y la hemos incluido en esta galeria. Gracias.
Os presentamos la segunda parte de la historia del “faro del Cabo Vilán”, de la mano de José María Rodríguez.
Detalle de la lente
LA ELECTRICIDAD, UNA REVOLUCIÓN
El 15 de enero de 1896 se inauguró el faro eléctrico de Cabo Vilán, el primer faro eléctrico instalado en España. La inexistencia de electricidad comercial y la inviabilidad de la construcción de una minicentral hidroeléctrica en algún rio próximo, obligaban a producir la electricidad en el propio faro, lo que implicaba una tecnología novedosa y compleja, muy distinta de lo acostumbrado en los faros de la época. El espacio necesario para esta instalación sumado al carácter de faro de primer orden requería un edificio de dimensiones y características muy diferentes de la austeridad habitual de los faros decimonónicos.
Para producir la electricidad eran necesario disponer de aljibe, carbonera, caldera, depósito de agua, bombas de alimentación, máquina de vapor, magnetos y la fuente de luz, que era una lámpara de arco voltaico entre electrodos de carbón; todo ello muy distinto de las lámparas de aceite y petróleo al uso en el resto de los faros españoles. El espacio necesario para la maquinaria, talleres, almacenes, viviendas y demás dependencias necesarias en cualquier faro ocasionó la construcción de dos edificios en la explanada, uno para toda la maquinaria, con el aljibe subterráneo, y otro para talleres, almacenes y viviendas.
El sistema consistía en transmitir el movimiento de las máquinas de vapor a las magnetos para generar la corriente eléctrica y conducirla hasta la lámpara de arco voltaico. La operación correcta y el mantenimiento de toda la maquinaria requería conocimientos técnicos muy superiores a los comunes de los torreros de la época. El exigente manejo del faro ocasionó que se redactara un reglamento específico para el servicio que detallaba todas las operaciones necesarias para el funcionamiento del faro y la forma en que debían realizarse.
La vigilancia de la luz era continua porque la eficacia del faro dependía del centrado de la chispa luminosa en el foco de la óptica, mucho más en el caso de una pequeña chispa eléctrica que en faros ordinarios con lámpara de llama viva. Los electrodos de carbón se consumían muy rápido por lo que mientras permaneciera la luz encendida el centrado debía comprobarse casi continuamente. La excesiva incandescencia que se obtenía obligaba a cambiar la lámpara por la de reserva cada veinte minutos. El sistema permitía elegir entre cuatro intensidades diferentes de luz en función de la transparencia atmosférica que debía vigilarse cada media hora. Cada cambio de intensidad implicaba el cambio de los electrodos de carbón por los de calibre adecuado a la nueva intensidad a utilizar. También era necesario operar a la vez la maquinaria de producción eléctrica por lo que el turno debía ser siempre al menos de dos personas, una en la linterna y otra en la sala de máquinas. Todo ello obligó a dotar al faro de una plantilla de ocho torreros. La Dirección General de Obras Públicas buscó voluntarios con los conocimientos adecuados por todos los faros del país.
La óptica que albergaba la lámpara tenía 16 lentes para dar grupos de dos destellos con un periodo de veinte segundos y con 40 millas de alcance, mientras que el mecanismo de giro daba una vuelta completa en dos minutos y medio. El conjunto se alojaba en una gran linterna de cristales curvos y montantes verticales colocada sobre la torre de piedra de 24 metros de altura que elevaba la luz a 104 metros sobre el nivel del mar.
Tras la novedad de su inauguración, el faro siguió las vicisitudes habituales de cualquier faro, es decir, modernizaciones periódicas permanentes. En 1922–1924 se cambió el sistema de arco voltaico por lámparas de incandescencia, se instaló un sistema de giro sobre flotador de mercurio, se introdujo la energía eléctrica de red comercial y grupos electrógenos diésel de reserva. La supresión del sistema de producción eléctrica permitió demoler el edificio de maquinaria y liberar la explanada de acceso. También se instaló un radiofaro que emitía en cadena con los de Finisterre y Silleiro. En 1962–1964 se cambió la linterna original por una linterna aeromarítima y la óptica de 1896 por una óptica con paneles aéreos, se instalaron lámparas de 3.000 vatios, nuevos grupos electrógenos de reserva y se instaló una sirena de niebla de vibradores electromagnéticos. Más recientemente se sustituyó la lámpara, se instaló una baliza RACON y se sustituyó el radiofaro por una estación correccional de tecnología satelitaria.
La ubicación en tan complicada y peligrosa costa ha hecho al faro de Cabo Vilán ser testigo de muchos de los naufragios que, desgraciadamente, caracterizan A Costa da Morte; entre otros, el ya citado Serpent, Irish Hull, Tumbridge, Tinacria, Brigneti, Seebold, Ciampa, Cabo Verde, Avon Blancy, Black Arrow, Nord Atlantic, Olimpye, Banora, etc. que marcan para siempre la historia de este faro. Además, y en ambas Guerras Mundiales, esta costa fue testigo de las escaramuzas navales entre los contendientes, sucediéndose multitud de hundimientos por submarinos, como el del Actaeon, mercante norteamericano hundido por un sumergible alemán en 1917 y parte de cuyos náufragos arribaron al faro tras una peripecia de once días de supervivencia en el mar.
Las lámparas que hacen posible que la lente del faro se ilumine
Fabulosa perspectiva de la linterna y la lente
Cúpula de la linterna y torre del faro
Dejamos atrás la imponente torre del faro
Muchas gracias, José María, por compartir esta interesante información.
Os presentamos la décima y última entrega de Las Luces del Largo, una serie de “reseñas” realizadas por Edgar Max, dibujante y creador de Bill el Largo (de ahí el título). Edgar escogió algunos de los muchos libros que ha leído sobre faros y nos los ha comentado durante diez semanas desde una perspectiva muy singular, dándoles un toque muy genuino. Muchas gracias por compartir tus lecturas con todos nosotros.
Edgar se ha quedado corto al describir la calidad de las imágenes
10.- FINITERRAES. Los faros de Galicia
(Xulio Villarino)
Última reseña de este invierno de luces.
No sé dónde -ni cuándo- estáis leyendo esto, pero por aquí, -por estas costas-, llevo ya manga corta y las horas de sol se alargan. Llega el momento, casi, de desempolvar viejos mapas y trazar rutas, de planear viajes a faros perdidos y desenterrar tesoros. Ya no habrá más rolletes pseudo-literarios los viernes al alba a vueltas con los faros. Pero antes del último trago, os dejo por aquí un libro que hará las delicias de los que buscáis horizontes espectaculares y puestas de sol de leyenda. Muchos otros quedan fuera, para otro invierno, pero éste contiene unos faros muy especiales para mí y debe estar en la lista.
Son los faros de Galicia. Tal cual. De Isla Pancha a Cabo Silleiro. Tanto si los habéis visitado y conocéis al dedillo como si no, las fotos del libro son tan chulas que merece la pena atesorarlo y perderte en sus paisajes; roquedales escarpados, oleajes salvajes y brumas que te calan hasta los huesos van desfilando ante nuestros ojos… Y ellos, claro, los monolitos erigidos por el hombre en esos lindes del continente, allí donde el sol se pone y los monstruos de los mapas acechan con las fauces abiertas. Un catálogo de viejos amigos retratados con cariño y pericia por Xulio que merece una banda sonora de melodías prohibidas tocadas con gaitas prohibidas. Aunque debo tener como 7000 fotografías tomadas por mí mismo de esos mismos faros, ninguna se puede comparar a sus majestuosas tomas, así que odio profundamente al autor por eso. Lo compré en una librería de Santiago -el libro, no el autor-, justo antes de meterme en una tasca donde… Bueno, siento que eso ya es otra historia.
No me extiendo más porque algún día, espero, visitaremos juntos muchos de esos faros, hasta Finisterre. Y es que allí donde terminan las rutas jacobeas llegó a su fin también el viaje de FDT y si me decís que es muy poco formal meter publicidad de tu propia obra en una “reseña”, os diré que en esta tasca virtual todo va de la mano: piratería y literatura, faros y naufragios, cómics y leyendas.
Gracias por leer.
¡Salud!
Portada del ejemplar de Egar Max en el que nos ha hecho un guiño con el calendario de Obsequia Regalos Inusuales que le regalamos.
Hoy, 18 de febrero, empieza el Carnaval en nuestra amada ciudad, Cartagena. Pero nosotros nos hacemos eco de esta noticia porque en el cartel anunciador de la fiesta se ha incluido el “faro de Navidad”, conocido coloquialmente como “faro rojo”.
El cartel denominado «C de Carnaval, C de Cartagena» ha sido creado por Rubén Lucas García. La obra destaca por su diseño gráfico que combina elementos representativos de la fiesta y la ciudad con un estilo moderno y colorido. En la parte superior de la C, podemos apreciar el dibujo del faro de Navidad.
El Carnaval en nuestra ciudad se prolongará hasta el próximo día 1 de marzo. Así que, si estáis por aquí, os recomendamos que visitéis nuestro rico patrimonio y de paso, disfrutéis del Carnaval con sus originales y satíricas chirigotas.
En la parte más alta de esta ornamentada «C», se aprecia el faro de Navidad
Otro año más, desde este blog Los Faros del Mundo os deseamos un “feliz día de San Valentín”. Hoy, los enamorados celebran su amor, y nosotros que somos uno fanáticos de los faros, también queremos reivindicar la pasión que tenemos hacia estas fabulosas construcciones que nos hechizan.
Desde «Cape Saint George lighthouse» nos felicitan por San Valentín
La semana pasada os presentamos las acuarelas que Nika había dibujado de algunos faros mientras realizaba la ruta de Camí de Cavalls en la isla de Menorca. Hoy os traemos faros de toda la península ibérica y de la costa de África.
Nika suele dibujar todos los paisajes, monumentos y edificaciones que encuentra a su paso, y los faros no pasan desapercibidos para ella, y eso nos complace muchísimo.
Si queréis ver todos los dibujos que ha hecho no dudéis en visitar:
A continuación, os presentamos la historia del “faro del Cabo Vilán”; un faro del que se sabe relativamente poco porque las fuentes en internet sólo aportan datos confusos. José María Rodríguez nos avisó del error que cometimos al publicar una efeméride y nos comentó que se había documentado sobre la verdadera historia del faro…
Panorámica del faro de Cabo Vilán
EL FARO DE CABO VILÁN
En plena Costa da Morte, en el municipio de Camariñas, provincia de A Coruña, se encuentra el Cabo Vilán. Este paraje acumula características que le hacen un lugar particularmente atractivo; está ampliamente recomendado en todo tipo de guías turísticas y de viaje y recibe gran cantidad de visitantes que llegan allí llevados por distinto interés, desde amantes de la naturaleza hasta radioaficionados, pasando por aficionados a los paisajes marinos, senderistas, fotógrafos, aficionados a los faros y cualquier otro tipo de viajeros y turistas en cualquier fecha del año. La razón para ello es que el cabo es un verdadero prodigio natural, que ya en 1933 había sido declarado Sitio Natural de Interés Nacional. A este innegable atractivo, hay que sumar que en el Cabo Vilán se ubica uno de los faros más significados de España, como primer faro eléctrico del país y porque su espectacularidad y peculiares características constructivas le han convertido en un verdadero emblema de la Costa da Morte. Hoy repasamos su historia.
Los 24 metros de altura de la torre octogonal parecen muchos más desde abajo
EL PRIMER FARO
Este promontorio rocoso se adentra en el mar cerrando por el norte la ría de Camariñas, que está cerrada por el sur por la Punta de la Barca en Muxía. La ría siempre tuvo importancia comercial y pesquera, y a mediados del siglo XVIII se construyó para su defensa un fuerte artillado llamado el Castillo del Soberano. El cabo se adentra en el mar en dirección nor-noroeste con una costa llena de bajíos y rompientes que supone un fuerte riesgo para la navegación, que se agrava por los frecuentes temporales atlánticos. Además, el cabo se prolonga por un gran islote denominado Vilán de fora.
La ubicación del cabo Vilán le convirtió en un importante punto de recalada de paso obligado en todas las rutas desde la Europa atlántica hacia el Mediterráneo, África o Asia. En la zona siempre hubo naufragios y, con el incremento del comercio colonial en el siglo XIX, el número de tragedias aumentó considerablemente. El Plan General para el Alumbrado Marítimo de las Costas y Puertos de España e Islas Adyacentes de 1847 reconocía la necesidad de señalizar el cabo Vilán, pero no daba por segura la construcción de un faro y lo condicionaba al efecto combinado de los faros previstos para las Islas Sisargas y al Cabo Touriñán –que posteriormente se construyó en cabo Fisterra–. El plan establecía que si definitivamente se construía un faro sería una pequeña luz de enlace entre los dos anteriores.
Y así fue, el 10 de julio de 1854 se inauguró un faro de cuarto orden con una torre de 7 metros de altura, luz blanca fija y 10 millas de alcance, dando comienzo la historia del faro. Aquella pequeña vela de aceite de oliva se construyó sobre el mayor error de emplazamiento de la historia de los faros españoles. La casi imposibilidad de construir el edificio en la parte más alta del cabo ocasionó que el faro no se viera desde todo el horizonte marino, sino que tenía un sector ciego de más de treinta grados justo en la zona más saliente del cabo y el Vilán de fora. Durante las obras se trató de retirar el obstáculo con desmontes y voladuras, reduciendo el sector ciego sin llegar a suprimirlo. Antes de inaugurarse ya parecía claro que la única solución era cambiar el faro de sitio.
En 1877 a causa de la petición oficial británica de aumento de alcance se reformó el faro elevando la torre 3 metros, instalando una lámpara de petróleo y un aparato de rotación y lentes para dar una nueva característica de luz blanca fija variada por destellos rojos con un período de 4 minutos; pero estas mejoras no arreglaron el problema del sector ciego.
Pablo @ExoCoordenadas ha aportado esta imagen que clarifica bastante la ubicación de los dos faros.
Durante 1879 la Comisión de Faros planteó reformas en los faros de Galicia y decidió instalar en cabo Vilán un faro de primer orden, lo que necesariamente implicaba una torre mucho más alta y un edificio mayor. Además, como absoluta novedad en España, se previó que el nuevo faro pudiera iluminarse con electricidad.
La necesidad de la nueva construcción resolvió el problema del emplazamiento. El nuevo faro se construiría en el sitio más alto. Sería una gran torre construida sobre las rocas que tapaban al faro viejo. Pero allí arriba no había espacio para el gran edificio necesario para un faro de primer orden lo que obligaba a separar la torre del edificio. La solución fue construir el edificio más abajo, en una explanada abierta aprovechando una depresión del terreno entre las ubicaciones del faro viejo y de la nueva torre, y unir ambos mediante un paso protegido.
Por fin, la Comisión de Faros decidió en 1885 que el nuevo faro fuera eléctrico. La electrificación se aprobó por 4 votos contra 3. El retraso en la decisión y el ajustado resultado de la votación muestra claramente las dudas de la Comisión porque, pese a las ventajas de la iluminación eléctrica, las dificultades para la obtención de la electricidad eran enormes tanto en complejidad técnica como en gasto económico. No obstante, pese a todo, las obras comenzaron en 1888.
En 1890 en la roca Boi, muy cerca del cabo Vilán, naufragó el acorazado británico H.M.S. Serpent, con el resultado de 172 fallecidos. Es el naufragio más conocido de los sucedidos en estas costas. Pese a que la roca Boi está muy alejada del sector ciego, las circunstancias conocidas aparentaban que con un faro más potente la tragedia hubiera podido evitarse. Así, con frecuencia se dice y se escribe que el naufragio fue la causa de la construcción del nuevo faro, pero la realidad es que el cambio del faro había sido decidido once años antes y la construcción del nuevo faro ya estaba avanzada en el momento de la tragedia.
La torre impone desde la base a pesar de no ser tan alta como parece.
En nuestra próxima entrega conoceremos más datos sobre este interesante faro de la mano de José María. Muchas gracias.
Os presentamos la novena entrega de Las Luces del Largo, una serie de “reseñas” realizadas por Edgar Max, dibujante y creador de Bill el Largo (de ahí el título). Edgar ha escogido algunos de los muchos libros que ha leído sobre faros y los va a comentar desde una perspectiva muy singular.
Algunas de las impresionantes fotografías que ilustran el libro
9.- THE WRECKERS
(Bella Bathurst)
Hoy hacemos trampa, amigos…
¡Una historia de mares letales, falsas luces y barcos saqueados! reza el subtítulo de esta obra de Bella Bathurst, la penúltima de este ciclo de reseñas invernales marca Bill el Largo. Como adoro las simetrías y las historias circulares, echamos un vistazo a otro libro de la autora de “The Lighthouse Stevensons” -que fue el segundo libro que comentamos por aquí-. Lo más crudo del crudo invierno parece haber pasado ya, al menos por estas tierras, y diez siempre ha parecido un buen número para esta clase de cosas. Así que vamos a ir cerrando esta extraña historia de libros ajenos, retales de luces y mares embravecidos.
En castellano la palabra “raquero” no se aproxima ni por asomo al significado del término anglosajón “wrecker”, del que se supone que procede y que designa a un tipo muy específico de saqueador: el que roba o se aprovecha de los cargamentos de los buques naufragados; gentes costeras que hacen su vida andando al raque, sobreviviendo gracias a los naufragios que tormentas y escollos les enviaban. En ocasiones, -aunque es complicado de demostrar pero las leyendas así nos lo han hecho creer y la literatura así lo ha grabado en el imaginario colectivo-, parece que algunos llegaban a encender falsas luces (oscilantes linternas en lo alto de acantilados para simular las luces de otro velero, por ejemplo) para que algún barco equivocase su ruta y embistiese los traicioneros bajíos de rigor. Si habéis leído “Jamaica Inn” de Daphne du Maurier o visto la adaptación al cine de Hitchcock, ya sabéis de lo que hablamos (y si sois lectores fieles de FDT, también)…
Bella repasa la legislación sobre el tema desde sus oscuros orígenes hasta la actualidad y visita las costas más asesinas del Reino Unido, los lugares que sólo con nombrar hacen santiguarse a los capitanes de navío más veteranos. Es un relato apasionante, y aunque puede parecer a veces que se está estirando más de la cuenta con entrevistas que quizá no aportan gran cosa o divagaciones acerca del destino de las carcasas de las ballenas varadas, es un auténtico placer para los que escapamos de la realidad con estas cosicas. Con ella de la mano -vieja amiga ya si has leído su libro sobre los Stevenson- visitamos los arenosos bajíos de Goodwind Sands, en la costa este; el tormentoso Pentland Firth del brumoso norte; las islas Scilly y el infame Cornualles, donde estaba (y está) la Posada Jamaica, la novela que asoció para siempre ese rincón de Inglaterra con esta extraña forma de piratería.
-Entonces, a ver si lo entiendo… ¿es este un libro sobre faros, Largo, o qué?-interrumpe un lector convulso.
Pues no, la verdad. Ésta vez hago de trilero. No sale ni uno.
Pero no podía faltar en este listado de libros de faros por ser, precisamente, el negativo necesario, el lado oscuro, lo que sucede en ausencia de luces. Si los Stevenson fueron una saga familiar de “héroes” salvíficos, los “Wreckers” son los villanos que medran en la sombra y la desgracia, los que acercan el cuchillo a la garganta del marinero a medio ahogar. Aunque podríamos descender al abismo del contexto socio económico de cada época y dinamitar esa interpretación de opuestos ramplona, no lo hacemos (Bella no lo hace) y nos quedamos con la búsqueda de ese reverso tenebroso algo esquivo. Tras leer el libro no queda claro si verdaderamente se llegaron a encender falsas luces para “ayudar” a las tormentas a hacer su trabajo o, más bien, los wreckers eran “villanos” en su sentido original, aldeanos, que sobrevivían con las generosas aportaciones de corrientes marinas, ciclogénesis explosivas y alevosas rocas. Queda al arbitrio de la interpretación de abstrusos apuntes judiciales y al pálpito de cada uno…
Más allá del tema principal, -y de la posibilidad de un estudio profundo de las causas políticas del fenómeno-, abunda la información sobre las maneras de vivir y las creencias de los habitantes de estas costas mortíferas. Ahí es donde, en mi opinión, está el tesoro de este libro: en los apuntes que vas cogiendo para apuntalar tus propias futuras historias ambientadas en un mundo donde al náufrago es mejor dejarlo morir, -puesto que Dios es el que envió la tormenta y salvarlo es quebrar SU voluntad-, y donde gente acuciada por el hambre se emborracha y se entrega a bacanales desmedidas cuando toneles y toneles de licor llegan a la costa como un regalo divino; donde las casas están fabricadas con tablones de barcos naufragados y en cada jardín hay un mascarón de proa; donde la cubertería de un granjero de Orkney pueda tener grabadas las iniciales de un capitán de navío y sus sábanas ser de la mejor seda…
Así que no hay faros hoy, sólo hienas marinas, pero los habrá la semana que viene…
-1851. Se enciende oficialmente “Arthur Head lighthouse” en Arthur Head, Fremantle, -Western Australia- Australia Occidental (Australia). Su encendido coincide con el de “Wadjemup lighthouse”.
-1851. El gobernador del Cabo, Sir Henry George Wakelyn Smith erige en Bird Island una torre piramidal de madera; desde la que se exhiben en diferentes posiciones dos luces blancas. El faro se encuentra en Bird Island, bahía de Algoa, -Bird Islands Group- grupo de islas e islotes, provincia Eastern Cape (Sudáfrica).
-1851. Un huracán destruye la torre de madera de “Dog Island lighthouse” en Dog Island, golfo de Florida, Carrabelle, condado de Franklin, estado de Florida (Estados Unidos). Era la segunda torre que se había construido en el lugar y databa de 1843.
-1851. Se enciende por primera vez “Wadjemup lighthouse”, también conocido como “Rottnest Island light station” en Rottnest Island (Australia). El faro estaba construido desde 1849, pero tuvieron que esperar a que se instalase una lámpara giratoria y un mecanismo de relojería.