Historia de los técnicos-mecánicos de Señales Marítimas
El trabajo de farero en todos los lugares del mundo ha sido arduo y muy complicado. Las condiciones adversas han sido comunes para todos, aunque lógicamente, no podemos comparar la calidad de vida del farero de Cabo de Palos [Cartagena] con un farero de una isla recóndita en Finlandia. Pero sí lo podemos hacer en lo que se refiere a medios técnicos para desempeñar sus tareas. Eran básicamente la mismas, pero se enfocaban de forma diferente, puesto que los medios de los que disponían unos y otros eran antagónicos. Así, un farero de Finlandia habrá sufrido mucho más las inclemencias del tiempo: viento, nevadas y heladas principalmente. Además de un aislamiento de larga duración, desde finales de otoño hasta principios de primavera mientras que el farero de Cabo de Palos probablemente puede que no sufriera ningún temporal a lo largo del invierno, no estaba aislado y su estancia en el faro sería mucho más placentera. Si ambos fareros se hubiesen visto inmersos en un desgraciado incidente, por lo general, un naufragio; el finlandés habría estado sólo o con un compañero y el farero de aquí habría tenido la opción de avisar a la población cercana. Por eso, podemos afirmar que se encontraban con distintos medios para afrontar un rescate a las víctimas del naufragio.
Las actividades que realizaban los trabajadores adscritos a un faro fueron simplificándose según transcurrían los años. La instalación de la electricidad en los faros hizo que muchas funciones desaparecieran. Así, desaparecieron tareas como el recorte de la mecha de la lámpara de aceite y se introdujeron nuevas tareas como la sustitución de las bombillas.
Hasta finales del siglo XVIII era un trabajo durísimo, sobre todo para aquellas personas que trabajaban en los faros de madera y carbón, puesto que tenían que hacer fuego al aire libre y soportar las inclemencias del tiempo. Por desgracia, a la dureza del trabajo había que añadir las condiciones de vida, ya que en muchos casos los fareros no disponían de aljibes en los faros y tenían que realizar ellos mismos su propio abastecimiento de agua. En los faros ubicados en el mar cuando las condiciones climatológicas eran adversas los fareros podían estar semanas sin recibir nada del exterior.
En el siglo XIX, con la invención de la linterna (luces con espejos o lentes), los trabajos se simplificaron, pero, aun así, no perdieron la dureza que siempre ha caracterizado este oficio. Las lentes y los espejos tenían que ser pulidos constantemente; los mecanismos de relojería tenían que ser lubricados, etc. Todos estos avances exigían una mayor cualificación de los torreros. La invención y posterior uso de la radio sirvió para cortar el proceso de aislamiento que durante siglos vivieron los torreros y sus familias.
Continuará…
La imagen de cabecera corresponde a una instantánea cotidiana del farero de “Wolf Rock lighthouse”. Un faro situado en -Cornwall- Cornualles, Inglaterra.
La fotografía se tomó en 1939.