El quinto faro de Torre del Mar por Jesús Hurtado Navarrete (2ª parte)

Todo llega a su fin y la historia del último faro construido en la localidad de Torre del Mar no iba a ser una excepción. Este faro sigue en funcionamiento en la actualidad y su existencia supone todo un logro, puesto que no se conoce en ningún otro lugar del mundo una ciudad que haya contado con cinco faros y menos aún que tres de esos faros se mantengan en buen estado de conservación.

Gracias a la perseverancia de Jesús Hurtado Navarrete podemos conocer la historia de estos faros tan singulares.

Quinto faro de Torre del Mar

La lámpara era incandescente de filamento de 500 W, y emitía destellos blancos con la característica de 2+1. Tenía como reserva un quemador de acetileno de la misma marca AGA. Equipo que entró en funcionamiento en el primer trimestre de 1976.

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En 1977 y bajo la supervisión del ingeniero, Luis López Peláez, se realizaría un nuevo proyecto que condicionaban obras y reparación de este faro.

Serafín Beltrán y después Félix García Montesinos, durante años y juntamente con otras dos personas más, serían los responsables del faro de Torre del Mar, eran los tiempos del ya acabado binomio faro-farero y denominados ahora como, Técnicos de Ayuda a la Navegación. Estas personas repartían su función ahora de mantenimiento en dos faros más, el de Torrox (donde residían) y el de Isla de Alborán (Almería).

Como anécdotas de este faro de 106 escalones, hay que mencionar que a finales de junio del año 1975 se ubicó en terrenos muy cercanos al él, lo que sería el campo de fútbol del C.D. Torre del Mar, de ahí que este terreno de juego (hoy desparecido por la construcción en 1988 del su actual paseo marítimo), se le conociera popularmente por el Campo del Faro.

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El equipo de fútbol posando antes del inicio de un encuentro. Al fondo el faro.

Veinte años después, con motivo de la instalación de equipos de control remoto informatizado en todos los faros de la provincia, se procedió (1998) a la modificación de los equipos de lámpara. Sustituyéndose su antigua instalación por equipos electrónicos que controlarían una lámpara halógena de 1000 W, dotada de otra lámpara reserva de baja tensión, alimentada por baterías de acumuladores estacionaria. Los equipos de la señal se hallan conectados actualmente al Faro de Torrox por enlace hertziano.

Tras Félix García Montesinos, le sucede en la actualidad y desde 1995 el madrileño, Jorge Casesnoves Granado, y que a la sazón también lo es del faro de Torrox, Marbella y Estepona a los que suele visitar una vez por semana.

Ha pasado más de siglo y medio y hoy día siguen los fareros durmiendo dentro de algunos faros, porque saben que el telecontrol no es todavía demasiado estable y sale mucho más barato la seguridad y mantenimiento, estando habitado. Ya no visten camisa a rayas, ni llevan poblada barba o todos fuman en pipa. Ahora sólo un hombre se encarga de que estas grandes linternas, situadas junto al mar, den los avisos a tiempo.

La esencia del romanticismo de quienes vivieron en ellos sigue intacta, pero ya todos sabemos que esta vocación se ha quedado sin relevo generacional. En nuestro país tenemos un número cercano a los 30 fareros, algunos aún viven en esos faros y otros que se reparten agrupados entre los 189 faros que actualmente existen.