Seguimos compartiendo la interesante entrevista que nos ha concedido el escritor Josep Vicent Miralles, autor de la novela juvenil «El Mag de Montrase». Vamos a preguntarle por el reconocimiento que ha tenido su obra.
Hemos visto que conjugas la realidad con la ficción, puesto que hay un personaje épico en la historia de Irlanda, Grace O’Malley. Cuéntanos más.
Sí, efectivamente, la capitana O’Malley es una de las escasas piratas femeninas que han pasado a la historia. Se trata de un personaje muy relevante en la historia y el folklore irlandés, porque de algún modo representa el genuino espíritu de aventura, fuerza y rebeldía de la gente del mar. Grace O’Malley se rapó el pelo con un puñal como símbolo de su determinación para hacerse a la mar y para demostrarle a su padre, Eoghan Dubhdara, que una mujer podía gobernar sobre las olas igual de bien que un hombre. En la novela se recupera su espíritu y se la convierte en protagonista de un terrible episodio sucedido en las costas de Maracaibo en la segunda mitad del siglo XVI. Desde entonces su tripulación vaga por el mar sin encontrar el descanso, así que O’Malley “requiere” los servicios del torpe señor Swan. Entre la aguerrida pirata y el afable no-mago, con la ayuda del bueno de Donald y del guerrero indígena Warashar, deberán enfrentarse a todos los peligros para encontrar el camino de vuelta. También a sus fantasmas interiores. Y a riesgo de que no haya más camino de vuelta que seguir navegando hacia el horizonte…
¿Sólo existe la edición en valenciano? ¿piensas editarla también en castellano?
Sí, por ahora solo existe la versión en valenciano, editada por Onada Edicions. Me gustaría mucho verla traducida claro, y no solo al castellano (de hecho me encantaría que los jóvenes de Montrose la pudieran leer!) pero esa es una decisión editorial. Dependerá en gran medida del recorrido de la novela, de su difusión, del interés que sea capaz de despertar.
¿Qué supuso para ti a nivel personal y a nivel profesional el premio de narrativa juvenil «Ciutat de Benicarló»? Hay que decir que ha sido la primera vez que se ha otorgado este premio.
Los premios literarios son una parte esencial de la industria editorial. Ganar un premio como el Ciutat de Benicarló y publicar con «Onada» supuso una inmensa alegría. Significaba la posibilidad de hacer real una historia que había estado mucho tiempo en mi cabeza y en mi escritorio, darle cuerpo, cara y voz a personajes que sentía muy próximos y a los que, con el tiempo, había acabado queriendo e imaginando casi como si fueran reales. Además, me abría las puertas de miles de lectores potenciales en diferentes centros de secundaria de la Comunitat Valenciana, así que os podéis imaginar la emoción.
El oficio de la escritura tiene momentos de entusiasmo y de certeza, pero también muchos de silencio, de dudas, de tentaciones de renuncia… un premio importante como este se parece al destello de luz de un faro en mitad de la noche después de muchos meses de navegación en alta mar. Significa que has llegado, que lo has conseguido, que has salvado el barco y a la tripulación. No se me ocurre un ejemplo más adecuado, en este caso.
Desde entonces todo lo que ha pasado con la novela ha sido muy positivo. La editorial Onada ha demostrado una sensibilidad y una profesionalidad fantásticas desde el principio. En ellos he encontrado una sintonía perfecta para empujar la nave de la capitana O’Malley. Y espero que esta temporada (una vez vamos recuperando poco a poco la normalidad postpandémica) podamos entrar de lleno en las tareas de promoción. En ese sentido tengo que decir que disfruto enormemente el contacto con los lectores. De momento, además, la respuesta está siendo muy buena.
También quiero agradecer al Ayuntamiento de Benicarló la organización impecable de los premios y el maravilloso trato que me han dado en todo momento.

Muchas gracias, Josep Vicent.