Mario Sanz Cruz, el guardián de la luz (2ª parte)

Mario Sanz Cruz es el farero de Mesa Roldán y este verano ha cumplido 30 años al frente de “su” faro. Por esta singular celebración se le ha rendido homenaje y nosotros queremos sumarnos a esta bonita efeméride, planteándole 30 preguntas, una por cada año de servicio, con la particularidad de que los que habéis formulado las preguntas sois todos los que nos leéis. Os dejamos la segunda parte de esta entrevista que nos ayudará a conocer un poco más a Mario y sus vivencias durante tres décadas.

11-¿Cómo ha cambiado el oficio en estos años?¿Has tenido alguna visita o experiencia curiosa?

El oficio ha cambiado sobre todo en que, al ser un cuerpo declarado a extinguir en 1993, tenemos que hacernos cargo de los faros que van quedando sin farero, por jubilación de compañeros cercanos, y eso hace que tengamos que ir de faro en faro, haciendo revisiones y mantenimientos a bastantes kilómetros de distancia. La idea del farero unido a un único faro específico ha sido sustituida por la diversificación en varios faros y un uso muy frecuente del coche.

Visitas curiosas he tenido muchas, de políticos, actores y gente singular, pero siempre me acuerdo de la visita de un autocar lleno de observadores de OVNIS, que me preguntaron si había visto algo raro desde el faro. Mi respuesta fue, que ellos eran lo más raro que había pasado por aquí hasta la fecha.

12-¿Cómo has visto los cambios en la navegación desde tu trabajo?

Las embarcaciones grandes se han separado, cada vez más, de la costa, para evitar accidentes. Los pescadores profesionales se van viendo reducidos y aumentan los pescadores jubilados que lo hacen por entretenimiento. Han aumentado las embarcaciones deportivas, sobre todo motos de agua y kayaks. Unas quemadoras de gasolina sin sentido y las otras quemadoras de grasa, más positivas para la salud de todos.

13-¿Cómo se ve el mundo desde el faro?

El mundo se ve muy grande, viendo tanto mar y tanta tierra desde los 222 metros de altura, te das cuenta de lo que eres, una pequeña mancha negra dentro de un puntito de luz. Compruebas que no eres el centro del universo ni nada importante más allá de tu entorno más cercano.

14-¿En los momentos de guerra o crisis como te afecta a la vida en el faro?

Las guerras actuales quedan lejos, por suerte, pero las pasadas han hecho apagar los faros para que no sirviesen de referencia al enemigo y les han hecho blanco de sus ataques, destrozando muchos faros.

15-¿Cuál es el momento más alegre o difícil de tu profesión?

El momento más alegre es el de amanecer cada mañana en el faro. El más difícil será el atardecer del día en que tenga que dejarlo.

16- ¿Cómo te organizas la vida en el trabajo?

Soy muy organizado y, para estar solo en un faro, hay que serlo. Tengo horas para el mantenimiento, horas de ordenador, Horas de investigación, días para desplazarme a otros faros y ratos de mirar el horizonte, siempre sorprende.

17. ¿Qué es lo más llamativo de la fauna que has visto desde el faro? ¿y la nave más curiosa?

Oír panzazos en el mar, asomarte y ver una pareja de rorcuales desde el faro es muy impresionante, aunque haya mucha distancia.

En cuanto a barcos, la Expo de 1992 hizo que pasasen por debajo del faro los buques escuela de España, Italia, Gran Bretaña, etc. Una sucesión de impresionantes buques históricos.

18- ¿Crees que cuando desaparezcáis los últimos fareros los faros perderán gran parte de su alma y personalidad?

Un faro vacío es muy diferente de un faro habitado. Se nota en el mantenimiento del edificio, en el cuidado del entorno, en que nadie te ve si tienes problemas, en que nadie te ayuda si necesitas algo, en que nadie da corazón al faro.

19-¿Qué sientes sabiendo que eres nuestro “Farero” favorito?

Siento que conocéis a pocos fareros, y por eso yo puedo ser el favorito de alguien, pero no deja de ser un orgullo.

20-¿Qué pensaste la primera noche que te tocó trabajar en el faro?

Una especie de vértigo, tanto por la altura, como por la responsabilidad, pero enseguida se convirtió en una sensación de privilegio inmerecido. Desde entonces sé que soy un okupa en el paraíso.