«Portland Head» por Fran Sanabre

Último fin de semana del mes de agosto y último relato de nuestro amigo Fran Sanabre. En este segundo ciclo hemos publicado cinco relatos de sus faros macabros, por lo que en total la serie se cierra con once apasionantes e intrigantes historias. ¿Será el último de verdad? El tiempo nos lo dirá.

Acompañadnos y podréis saber que sucedió en Portland Head lighthouse, un faro estadounidense situado en Cape Elizabeth, Maine.

Portland Head

No voy a escribir, da igual que me lo pidan desde Alemania o Argentina. Y es que no puedo, ¡no puedo! No tengo ideas y siempre estoy cansado, como con sueño. No duermo bien desde.., bueno, nunca he dormido bien. Pero todo comenzó de verdad cuando visité el faro de Portland Head.

Tiempo atrás y con algo de dinero en mis manos, decidí dejar la isla y viajar a Boston para dar una sorpresa a mi amigo Pablo. Sorpresa la mía al saber que se había mudado hasta de país. Habría que aprovechar para hacer turismo y no me lo pensé: ¡Al faro!

Llegué a Fort Williams aquella tarde de septiembre con el museo del faro ya cerrado. No quedaba nadie y pude disfrutar de un momento de paz. La soledad del farero. Me dirigí a la parte trasera de la casa, de cara al mar. Caía la noche.

No me alegré al ver allí a un tipo sentado, mirando al mar. Me habían robado la calma. Debía ser un trabajador del museo porque vestía un uniforme antiguo. En el banco, junto a él, tenía una cuerda. Clavó su mirada en mí cuando comencé a reír.

-¡Joshua Freeman! ¡Qué gran recreación! Si tuvieras licor clandestino para vender ya lo clavas. -¿Quieres un trago? -respondió sacando una gran botella de barro, y allí me quedé, bebiendo a penique por vaso.

Bebí hasta dormirme y despertar allí, en aquel banco, con una resaca de cojones. Estaba oscuro y el faro apagado. -¡¿Hola?! ¡Joshua! -me reí. No debí haberlo hecho. Aquí todo se mezcla en mi cabeza, pero creo que primero fue lo de la placa de hielo.

Escuché golpes en la pasarela de la torre y me acerqué para pedir ayuda cuando un gran bloque de hielo cayó desde lo alto, aplastándome. Desperté sobresaltado en el banco. Menuda pesadilla, pensé.

Necesitaba vomitar. Lo hice en el mar. En la oscura y silenciosa noche, entre arcadas, volví a ser aplastado. Esta vez por el «Annie C. Maguire», que encallaba en la costa (y sobre mi cuerpo) sin avisar. Volví a despertar en el banco.

Tenía que salir de allí. -¡Se acerca la niebla, tocar sirena! -escuché gritar. Parecía la voz de.., ¿un loro? Cada vez entendía menos. La niebla llegó y, tras caminar toda la noche, seguía perdido por la mañana. Morí de hambre en la niebla y desperté en el banco.

Sufrí una y otra vez cada una de las desgracias de la historia de Portland Head, incluso fui aplastado por la campana de niebla una noche de tormenta. Y siempre despertaba en el banco.

Decidí poner fin a todo con la cuerda que Joshua había dejado en el maldito banco, pero volví a despertar allí. No sé cuánto tiempo estuve atrapado en aquella pesadilla y no sé cómo, cuándo ni por qué aparecí en el psiquiátrico de mi isla, donde estoy ahora.

Sólo sé que no he vuelto a dormir, que mi cabeza no va bien, que no puedo concentrarme y… ¿Por qué estaba yo contando todo esto? ¡Ah! Porque no puedo escribir más historias de faros macabros.

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Gonzalo Codina ha coloreado la fotografía para que el faro no sea tan macabro.

¿Farero o farista? por Mar Verdejo Coto

Mario Sanz Cruz lleva 30 años siendo el guardián del faro de Mesa Roldán y esa efeméride no podíamos obviarla, así que hemos decidido hacerle un homenaje. Os vamos a contar algunas cosas de las que ha hecho durante estas tres décadas. Empezaremos rescatando una entrevista que le hizo Mar Verdejo Coto en el periódico “La Voz de Almería” el 23 de julio de 2016.

Mar es ingeniera, paisajista, poeta y cuentacuentos. Y por si eso fuera poco, es amiga personal de Mario. Además, ha visitado algunos de los faros que hay en la provincia de Almería, incluido el faro de Mesa Roldán.

¿Farero o farista?

Un faro, es quizás la única construcción hecha por el hombre que no molesta en la contemplación de un paisaje. Ahí llevan algunos hasta milenios, alumbrando a los y a las navegantes, nutriendo de inspiración a los y las poetas, escritoras, fotógrafas, cineastas, etc. y, a las soñadoras empedernidas como yo nos hace soñar con aventuras de naufragios, sirenas, rescates, piratas y tormentas. Todas las noches, en cualquier parte del mundo, en la costa, se enciende una luz que es única y reconocible y, que nos guía en la oscuridad y nos preguntamos: ¿Quién enciende esa luz que alumbra a la humanidad? ¿Quién será? ¿Cuáles son sus desvelos de este oficio milenario? Ahora ya son llamados así, en la administración pública son llamados: técnicos mecánicos de señales marítimas y, su profesión ha sido una profesión llena de riesgos en el pasado, ejerciéndose en lugares remotos y solitarios. Es indudable que es un oficio lleno de mitos y leyendas despertando gran curiosidad.

Un día me invitaron a participar en una antología literaria para celebrar el centenario de los faros de Cabo de Gata y de Mesa Roldán titulada “Lo demás es oscuridad”, y aunque en mi memoria de pez tenía más veces reflejada el de Cabo de Gata, faro que está situado más al Sureste de la Península Ibérica, me decidí por el de Mesa Roldán para conocer su historia, porque ahí subido  en esa meseta parece inaccesible. Y así conocí a la persona que se desvela para que todo funcione a la perfección en el faro, situado sobre un acantilado a mas de 200 metros, se llama Mario Sanz Cruz y desde entonces es mi farero favorito y no porque atesore un oficio tan singular sino por: su implicación en  todo lo que le rodea, ser un agitador cultural y amar esta tierra desgastada contra vientos y mareas. Él, como su faro es constante y tenaz. Resilente en la noche alumbrando a diferentes almas con su luz. Quizás no sea un farero y sí un farista porque en su profesión aporta emoción. El oficio lo convierte en arte dejando de ser un artesano y atesorando muchos oficios a la vez. El artesano paa a ser artista porque hay amor en todas las cosas que hace: poesía, cuentos, voces para coros, exposiciones, defender la costa o encender una luz que alumbrará toda la noche siempre con el mismo ritmo y por el que es conocido: cuatro destellos cada veinte segundos. El faro es su vida y su forma de hacer vida. Quizás sea el último farero antes de que las nuevas tecnologías lo sustituyan. Y el faro, sin su habitante más luminoso ya no será el mismo: un GPS (Sistema de Posicionamiento Global) no es tan inspirador y cálido.“¿Quien le va a hacer un poema o una pintura a un GPS?”, se pregunta mi farero favorito. En su último libro publicado “Faros sobre un mar de tinta” de la editorial Playa de Ákaba, nos deja asomarnos a su profesión, con su mirada de farero y, en una serie de cuentos nos va narrando la historia y los acontecimientos que ha vivido o fabulado con el faro como protagonista. Con cierta nostalgia cuenta las labores de mantenimiento que el faro requiere y requería, la vida diaria de aquellas familias que se dedicaban en cuerpo y alma a la profesión: cambiar bombillas, limpiar el faro y marcar el ritmo de las señales. Todo comienza a una hora precisa y ahí empiezan a guiar a la marinería marcando el camino en el mar. Su profesión exige de mimos y cuidados minuciosos y, de un amor sellado de por vida al mar. Mario también se siente marinero vocacional. Los catorce cuentos del libro, su faceta de contador de historias nos ofrece su mirada de farero, su humor, su conciencia ecológica y humana, la historia, el romanticismo de los mensajes en una botella, como es la tierra inhóspita en la que habita, la mitología asociada a los faros, historias de piratas y fareros aficionados a la lectura y, reivindica “el papel de la mujer que tiene que luchar y sufrir para encontrar su lugar en este mundo, tan mal diseñado por el hombre”, recordando cuando las mujeres éramos protagonistas y no victimas.

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Mario y Mar durante la presentación de un libro.

Avistando el faro de Columbretes por Fede Domingo

Estamos acostumbrados a ver los faros desde tierra, es lo más normal para casi todos nosotros, pero ¿cuál es la vista que tiene un navegante de un faro? Si nos acompañáis, eso es lo que os vamos a mostrar en esta entrada de la mano de Fede Domingo.

Fede se define como un aficionado a la vela que cuando tiene ocasión hace alguna salida por el Mediterráneo, normalmente por la zona de Columbretes y el delta del Ebro. Nos comenta que si tuviese tiempo y dinero estaría siempre navegando puesto que es un enamorado del mar.

Acompañado siempre de buenos amigos suele visitar las islas Columbretes un par de veces al año. En algunas ocasiones se plantean arribar a la isla de Columbrete Grande o L’Illa Grossa en valenciano, isla en la que se encuentra el faro de Columbretes. En otras, se dirigen a cualquier otra isla pero la mayoría de las veces suelen fondear alrededor de este pequeño archipiélago. Así, disfrutan por partida doble ya que tras una jornada de baño en un lugar recóndito por la noche pueden disfrutar de unas vistas maravillosas, contemplando como la luz del faro ilumina todo lo que hay a su alrededor.

Preparaos que zarpamos.

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La silueta del faro destaca sobre el resto de las islas
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Aproximándonos a la isla de Columbrete Grande o L’Illa Grossa
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Esta perspectiva es impresionante
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Fondeados en la isla, nos encontramos a buen recaudo porque el faro nos vigila

Fede nos comenta que la isla de Columbrete Grande tiene forma de hoz, abierta hacia la mar por su parte norte y que la mayoría de los barcos fondean en el interior porque las aguas están calmas, dando la sensación de encontrarte en una piscina.

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Cae la noche y podemos apreciar el encendido del faro de Columbretes

Tenemos que deciros que las fotografías que nos ha proporcionado Fede no pertenecen a una única visita al faro sino a muchas, realizadas en diferentes días.

Gracias Fede

Efemérides históricas sobre los faros. 1859

Año

1859

-1859. El ingeniero Carlos Mondéjar presenta un proyecto para la construcción de un faro en Cabo de Palos. Es el tercer proyecto que se presenta. Hasta 1862, no se inició la construcción del “faro de Cabo de Palos” en el cabo homónimo, Cartagena, Región de Murcia (España). Se construyó según un proyecto del ingeniero Leonardo de Tejada.

-1859. Fallece ahogado uno de los marineros encargado de las obras de construcción del “faro de la Isla del Aire” en la isla homónima, Menorca, Islas Baleares (España).

-1859. La Corporación de Trinity House planea la construcción de un faro cerca del mar, en -The Needles- un farallón rocoso ubicado en la -Scratchell’s Bay- bahía de Scratchell, isla de Wight, Inglaterra (Reino Unido). Este faro reemplazará al que se encuentra situado en lo alto del promontorio sobre la bahía, debido a su poca eficacia durante los periodos de niebla. Así, se construye “Needles lighthouse”, el faro será más conocido como “The Needles lighthouse”.

Homenagem ao farol Salinópolis. 85 anos

-Homenagem ao farol Salinópolis-. 85 anos

Em comemoração aos 85 anos do Farol Salinópolis (PA), o Centro de Hidrografia e Navegação do Norte (CHN-4) realizou, no dia 20 de agosto, um Cerimonial à Bandeira, com o propósito de cultuar as tradições, honras e sinais de respeito que remontam aos primórdios da navegação à vela e às atividades desenvolvidas pela Marinha do Brasil.

A história do Farol Salinópolis remonta à localidade de um rochedo do rio Gurupi, na divisa Pará-Maranhão, onde funcionava um farol a gás na ponta leste da ilha Apeú. O Comandante Bogado de Oliveira, Capitão dos Portos do Pará, à época, delegou a tarefa de desmontar esta estrutura e remontá-la em Salinas, em substituição ao farol que se encontrava na praia do Atalaia, no município de Salinópolis (PA). A missão envolveu 19 homens, três tralhas de duas toneladas, e começou no final de maio de 1936, tendo duração de cerca de seis meses.

Assim, o então farol, inaugurado em 08 de março de 1852, que funcionou na ponta do Atalaia até o ano de 1937, passou a funcionar na zona urbana da cidade de Salinópolis, local que ocupa até hoje, em uma nova torre, construída em armação metálica, possuindo 32 metros, assumindo também posteriormente, a função de radiofarol. Após diversas modificações realizadas, a estrutura do Farol, a qual permanece até os dias atuais, foi inaugurada em 23 de agosto de 1937.

En la conmemoración del 85.º aniversario del faro de Salinópolis (PA), el Centro de Hidrografía y Navegación del Norte (CHN-4) realizó el 20 de agosto la ceremonia de la Bandera, con el propósito de homenajear las tradiciones, honores y señales de respeto que se remontan a los inicios de la navegación y las actividades desarrolladas por la Marina de Brasil.

La historia del faro de Salinópolis se remonta a un afloramiento rocoso en el río Gurupi, en la frontera entre Pará y Maranhão, donde funcionaba un faro de gas en el extremo oriental de la isla de Apeú. El comandante Bogado de Oliveira, entonces capitán de los Puertos de Pará, delegó la tarea de desmantelar esta estructura y volver a montarla en Salinas, reemplazando así el faro que se ubicaba en la playa de Atalaia, en el municipio de Salinópolis (PA). La misión, que comenzó a finales de mayo de 1936 y duró aproximadamente seis meses, involucró a 19 hombres y tres artefactos de dos toneladas.

Así, el faro, inaugurado el 8 de marzo de 1852 y que funcionó en Ponta do Atalaia hasta 1937, comenzó a operar en el casco urbano de la ciudad de Salinópolis, ubicación que ocupa hasta la actualidad, en una nueva torre de 32 metros de estructura metálica, que, posteriormente, también sirvió como radiobaliza. Tras varias modificaciones, la estructura del faro, que se conserva hasta la fecha, se inauguró el 23 de agosto de 1937.

«Un faro» por Carina Carloni

Continuamos publicando las colaboraciones de nuestros seguidores. En esta ocasión os traemos una historia escrita con mucho sentimiento y que la autora Carina Carloni, Cari, no quería que viese la luz. La hemos convencido y os la mostramos.

Cari es una psicóloga argentina, que participa activamente en las redes sociales buscando y compartiendo información sobre todos los faros del mundo. Ha tenido la suerte de ver faros tanto en Europa como en Sudamérica. Además, ha compartido sus fotografías con nosotros y ahora nos deleita con esta historia personal. Muchísimas gracias Cari por dinamizar el #TeamFaros.

Faro San Ignacio, Punta del Este, Uruguay

Lugar, espacio, tiempo… En aquella inmensidad oscura, donde nada se ve, donde uno se siente abandonado al azar, a las inclemencias del mar, donde uno podría darse por vencido o continuar navegando, confiando en cierto instinto interno que por allí, en algún lado debe o debería haber una luz que vuelva a iluminar y guíe hacia la plácida costa.

Llegando a San Ignacio, calles pequeñas, negocios entre una mezcla de espacios de regalería y lugares para comer, calles que se apiñan hacia la costa como si fuera un pequeño pueblito en el Mediterráneo; pero no, es frente al Atlántico. Casi al final del camino, se ve en pie una estructura hermosa, prolija, delicada en medio de acantilados de piedras que llevan a treparlos y escalar; encontrarse con la fuerza de las olas que golpean y salpican. Allí el Faro San Ignacio, Punta del Este, Uruguay. Por esas cuestiones de la vida, no pude subir, pero me di el gusto de recorrer su base, su playa.

Un espacio donde el mar se calma, porque es una bahía, tras esas rocas inmensas se filtra el mar cual arroyo calmo y así llega con algas pequeñas y olas suaves, dejo mis manos en el agua, admiro la transparencia, arena mezclada con pequeñas piedritas. De esa calma trepo al furor de las olas.

Voy de roca en roca, grandes, inmensas, veo entre ellas como se filtra el mar, llego a la más alta y me siento y casi casi desafío al mar: “golpea más fuerte, salpica más fuerte, aquí me sostienen las rocas”, el mar espumoso no se detiene, hasta es tentador, una espuma que acolchona, así también la fortaleza de sus olas es tremenda. Me quedo sentada allí un largo tiempo; a mis espaldas el Faro, cual vigilante, me está cuidando y está allí, es mediodía, hace calor y disfruto de este preciado momento. Me deslizo entre las rocas hacia la playa, me descalzo y camino entre la calidez del agua y la transparencia. Subo hacia la base del faro e intento la foto, siempre tan difícil de hacer, que me vea yo, que se vea el faro completo, bueno algo intermedio me conforma. No puedo creer que San Ignacio termine allí.

Pienso y reflexiono: Menos mal que está allí, con semejantes rocas que se extienden hacia el mar, cualquier barco, velero, lo que sea se vería atrapado entre las vibrantes olas espumosas y las implacables rocas.

Gracias, Faro San Ignacio, te saludo, porque estarás allí siempre, cuidando y preservando que nadie quede atrapado entre las rocas; gracias.

Cari

«New London» por Fran Sanabre

Es domingo, y os traemos a esta sección “faros macabros” el cuarto relato de nuestro amigo Fran Sanabre. ¿Hacia dónde nos dirigirá en esta ocasión? Os avanzamos que nos lleva a New London Ledge light en Connecticut, Estados Unidos.

New London

Con la que llevaba encima no le hacía falta tempestad, él solito se las apañaba para que cada recodo de su corto camino desde la cocina hasta la habitación fuera un naufragio. No le importaba el faro de New London Ledge, sólo su propio destino.

A las afueras del puerto de Connecticut se erige esta siniestra obra de ingeniería, un edificio en medio del mar. Maldito, por supuesto. No son pocas las fantasmales voces desesperadas de náufragos que atormentan a los visitantes. Porque el faro se construyó a raíz de tanta muerte, como muchos otros. Y es que un faro es eso; una luz en la más profunda oscuridad. Pero volvamos al farero ebrio. Dicen que se llamaba Ernie. Y no hay registro de él. Al menos yo no lo he encontrado.

Ernie cuidó del faro entre los maravillosos años 20 y los años 30 del siglo pasado. Siento no ser más exacto. Un farero sin tragedia no es un farero: Su esposa se fugó con otro. Por supuesto, Ernie enloqueció. Subió a la torre y se lanzó al vacío. Así que ahora tenemos el fantasma de un farero loco y despechado. Yo ahí no duermo si no es borracho junto a mi amigo el fantasma del farero. Que se desahogue conmigo, que sé escuchar. Por suerte estoy borracho. Además, el cabrón te llama por las noches.

Me cuenta la historia de mil naufragios, de voces de niños y jóvenes doncellas que estarán atrapados en New London Ledge para siempre. Y son muchos. Escucho interesado. Parece que mi actitud despreocupada le molesta. ¡Fantasmas a mí! Ya vengo de vuelta. Así que dejé naufragar a Ernie en su embriaguez, pues seguía ahogando las penas en alcohol aun después de muerto. No puedo juzgarlo, probablemente me pasaría lo mismo por ella. Siempre un amor, siempre un corazón roto. Siempre una mujer.

¿Y yo? Me fui del faro de New London Ledge con pena por mi nuevo amigo el fantasma, nadie merece que lo engañen. Pobre, brindaré por él. Por suerte no tiene necesidad de atraparte en su eterna noche, sólo la quiere a ella.

No todos los espíritus son malvados. No todos buscan compañía a toda costa, como Raymond. No todos buscan a su hijo, como Rue. No todos tocan el piano. Algunos sólo quieren ese amor especial. El amor de ella.

Exposición de pintura «Faros y otras marinas» por Ángela Nogués Linares

El pasado día 28 de julio se presentó en la Casa Vieja de Mortera, Piélagos (Cantabria) la exposición de pintura de Ángela Nogués Linares «Faros y otras marinas».

Ángela, natural de Torrelavega; arquitecta de profesión artista de vocación. Desde su juventud se interesó por la pintura inscribiéndose en la Escuela municipal de Artes “Eduardo López Pisano”. Bajo la tutela de Berta Fernández Abascal y Demetrio Cascón dio sus primeras pinceladas. Más tarde, continuó su formación en La Ensenada del Arte de Santander con Sol Laínz, Ana Pardo y Daniel Gutiérrez Adán.

Su obra ha sido galardonada en varias ocasiones. En 2018 y 2019 obtuvo el primer y el tercer premio, respectivamente, en el Concurso de pintura rápida de la Virgen del Mar. Por si esto fuera poco, os diremos que desde el pasado jueves, día 17 de agosto, Ángela participa junto con otros artistas en otra exposición de pintura denominada “Miradas”, que se lleva a cabo en Frómista (Palencia).

En la exposición se exhiben un total de veintidós obras de pequeño formato realizadas en acuarela, gouache y acrílico. Nosotros hemos escogido aquellas en las que la artista ha dibujado faros para mostrároslos.

Podéis seguir el trabajo de Ángela y sus nuevas creaciones en su Instagram:           @angelacantabria

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Faro de Mouro en Santander
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Faro de Cabo Mayor en Santander
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Faro del Caballo en Santoña (Cantabria)
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Faro de Touriñán en la Costa da Morte, Muxía (A Coruña)

Los siguientes faros {Isla Pancha y del Pescador} no están expuestos en Mortera porque Ángela ya no tiene estas obras. Las mostramos para que veáis la calidad de sus pinturas.

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Faro de Isla Pancha en Ribadeo (Lugo)
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Faro del Pescador en Santoña (Cantabria)

La exposición permanecerá hasta el 31 de agosto, así que si estáis de vacaciones por la zona no dudéis en visitarla. Os va a encantar.

Muchas gracias, Ángela.

Día Mundial de la Fotografía, 19 de agosto

Desde 2009, el 19 de agosto se celebra el «Día Mundial de la Fotografía». Esta efeméride se celebra en honor a Louis-Jacques-Mandé Daguerre, inventor del daguerrotipo e impulsor de la fotografía. El daguerrotipo se presentó el 19 de agosto de 1839 en la Academia de las Ciencias de París (Francia). El fotógrafo australiano Korske Ara escogió esta fecha para que se reconociese oficialmente el día y homenajear así al precursor de la fotografía.

A simple vista este invento parece no tener mucha relación con esta página dedicada a los faros, pero nada más lejos de la realidad, puesto que gracias a los fotógrafos los faros son conocidos en todo el mundo. Se han capturado momentos estelares en muchos faros y esas fotografías que todos tenemos en mente cuando nos hablan de los faros se las debemos obviamente a los fotógrafos y al inventor del daguerrotipo, Luis Daguerre.

Nos hemos enterado que se puede colaborar con esta celebración subiendo fotografías a las redes sociales y etiquetándolas con los siguientes hashtags:

  1. #worldphotoday         o
  2. #DiaMundialDeLaFotografia

Un año más queremos agradecerle la colaboración desinteresada a nuestro amigo Pep Aguilar, puesto que nos ha enviado las fotografías necesarias para confeccionar esta publicación.

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¿En blanco y negro o en color? Difícil elección.

Carmen Conde y el faro de Cabo de Palos

El pasado lunes, 15 de agosto, se cumplieron 115 años del nacimiento de una mujer avanzada a su época. Desgraciadamente, no llegó a cumplir esa edad, puesto que falleció en 1996. Nos estamos refiriendo a María del Carmen Conde Abellán, más conocida como Carmen Conde.

Desde este blog Los Faros del Mundo queremos rendirle un pequeño homenaje a esta gran cartagenera. Fue ilustre y singular como ninguna, porque se convirtió en la primera mujer en ser elegida miembro de la Real Academia Española {RAE}, ocupando el sillón «K». Además, perteneció a la Generación del 27.

Carmen Conde ejerció como maestra, fue una gran poeta, destacó como novelista, dramaturga y ensayista. Tuvo una vida bastante convulsa por culpa de sus ideas políticas. Destacó entre otras muchas cosas por la fundación junto con su marido, Antonio Oliver, de la Universidad Popular de Cartagena.

En 1992 legó la totalidad de su obra y la de Antonio Oliver, su marido, al Ayuntamiento de Cartagena. Se puede consultar en el siguiente enlace:

https://patronatocondeoliver.cartagena.es/

Doodle como homenaje a Carmen Conde

Fue una enamorada del mar, y por supuesto, de Cabo de Palos como se puede apreciar en los siguientes escritos.

Oscuro el mar, todo el mar desde Cabo de Palos, por una noche de tormenta blanca y roja sobre su faro!… ¡Ay tierra desnuda, desierta, horadada en su menhir!

Subimos al faro, palmera que se cimbrea cuando el viento sopla amenazador. Nos tendimos en la playa, escalamos rocas agudas, vimos funcionar la radiotelegrafía del Cabo, sembrando chispazos en torno suyo, al mando de un apuesto funcionario llamado Rojas, hombre cordial y generoso. Fuimos felices unos días largos…

Carmen Conde posando en Cabo de Palos