«Sed o labio» por Cándido Carrero Rodríguez

Hoy os presentamos un poema escrito por Cándido Carrero, un poeta que acaba de editar su nuevo libro. Esperamos que sea un éxito como todo lo que escribe. Además, es un amigo personal, por lo que os podemos asegurar de buena tinta que derrocha una gran dosis de creatividad y de amor hacia las palabras.

“Su interés por la poesía se remonta a su efébica infancia donde descubrió con asombro y fascinación los poetas de la generación del 27 mientras frecuentaba la biblioteca de su centro escolar del municipio de donde es natural. Desde entonces la poesía ha constituido su herramienta y sobre todo su punto de fijeza para sostenerse en los avatares y encrucijadas que esta senda con fecha de caducidad le ha deparado”.

Sed o labio...                    
            Cándido Carrero                 


Te busqué entre los delirios de un psicótico mugriento 
que transita por las calles con harapos malolientos.
 
Te esperé en los portales disfrazados de callistemon alumbrados
con farolas de un neón con periodos ya olvidados.
 
Te escribí desde mi féretro postizo,
y envié mensajeros de verdades hacia
tu paradero fortificado.
 
Ya ves,
lo intenté de mil maneras,
esperando que algún día
esta lucha de cipreses calcinados 
y burdeles confinados
dieran por la gloria, feliz y atroz resultado.
 
Hoy, 
desde una aldea con embarradillas 
de cal y rencor hacinado,
lanzo puñales al aire que hieren semblantes sanados,
y mi agalma, que repta hacia tu luz con cuidado,
se pudre despacio en el tiempo salobre borrado.
 
Mañana,
retales de este cofre mutilado,
saciará su desquicio apolillado con
mentiras disfrazadas de sonetos acolchados,
con rumores que el río en su pesar genera
con bastos cantos rodados,…
y la luna caprichosa que se asoma por la tapia 
de mi centro adorado,
ilumina los surcos que tu espera trazaron en mi rostro maltratado.

«El faro y la luna» por Cynthia Bustillos

Hoy os presentamos un bonito poema sobre un faro escrito por la poeta venezolana Cynthia Bustillos.

A continuación transcribimos todo lo que nos ha contado. Pues bien, Cynthia nació en Caracas, en 1973. Estudió Arte en el Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón, egresada en la especialidad de pintura. Caracas, Venezuela (2000).

Ha realizado talleres de poesía con Cecilia Ortiz, Edda, Armas, Eugenio Montejo y Patricia Guzmán. Además de la poesía, destaca como pintora, ilustradora de libros para niños y sobre todo como lectora. Toca la flauta dulce. Se define como silenciosa y tímida. Observadora de aves. 

En el momento en el que contactamos con ella se encontraba de paso en la ciudad de Rosario (Argentina) en busca de las islas Jónicas. Lugar de residencia: Coordenadas no disponibles en este momento. Marzo, 2022.

  • Publicaciones de poesía
    El puente es la palabra. Antología de poetas venezolanos en la diáspora. Compilación de Kira Kariakin y Eleonora Requena. Cáritas Venezuela (2019).

    102 Poetas-Jamming. Oscar Todtmann Editores (2015)
    .
    La hierba estremecida. Plaquette de poesía. El Pez Soluble (2011).

    Desde el patio del limonero. Antología de Talleristas. Monteávila Editores y El Pez Soluble (2006).
  • Libros ilustrados
    Abecedario temerario. Camelia Ediciones (2006). Nominado por sus ilustraciones a la Lista de Honor IBBY 2008, también fue ganador en los mejores libros para niños y jóvenes del Banco del Libro en su edición XXVIII.

    Horripilón tiene miedo. Alfaguara (2007). Postulado a Los mejores del Banco del Libro, 2008.

    Cuaderno de extinción. Fundación BBVA Banco Provincial (2009).
El faro y la luna                    
            Chyntia Bustillos                                          Enero 2022

Caminando escucho tus palabras sol
reverberando en el alba
tras el vuelo de charranes y frailecillos

Tus hilos y silencios se filtran
penetrando cada gota adherida
al abismo ámbar de mi boca
plena de bosques
y jaspeados ciervos

Y tú ¿has estado en la torre del faro?
subido hasta su balcón
para ver sobre la costa rocosa
los nidos de charranes árticos 

Los crujidos de los escalones de madera 
hacen vibrar el espacio 
hasta los puntos de sal
de este mar que nos cubre
  
Ascendemos así en secreto
hasta su cúpula cósmica y
al tocar la inocencia 
nos ceñimos a la noche
girando en una danza 
que dibuja códigos lumínicos
sobre nuestra piel
con esa luz de ocultaciones 
señal que marca
los restos del tiempo
cual volátiles hebras tejidas
enfilaciones
que nos dirigen hasta los blancos huesos 
de las ballenas 
que cubren la playa
sueños de golondrinas marinas
duermen
entre las valvas
como un último rescoldo de voz
cruzando umbrales
  
Las briznas doradas de los faros
musitan a las rocas
melismas
oraciones 
en una lengua intacta que
para no naufragar
nos lame levemente
por la noches
  
Entro en tus ojos
como se adentran en el mar 
los rayos de la luna 
trizas de eternidad
que se estrellan contra los barcos
para también alumbrar
ese tiempo cifrado
que como una salvación
en nuestras miradas
se hunde. 

«El confín» por Rafael-José Díaz

Volvemos al apasionante mundo de la poesía de la mano de Rafael-José Díaz, un poeta tinerfeño, que ha sido galardonado en varias ocasiones. Así, en 2002 recibió el Premio de Poesía Tomas Morales por “Los parpados cautivos” y en 2007, el Premio de Poesía Pedro García Cabrera por su poemario “Detrás de tu nombre”.

El pasado 26 de septiembre, Rafael estuvo en la Feria del Libro de Madrid firmando ejemplares de su nuevo libro “Bajo los párpados de quien se aleja” (2021).

“El canto en el umbral” (1997), su primer libro, incluye «El confín», un poema donde aparece el faro de la Punta de Teno, en Tenerife.

EL CONFÍN                    
Rafael-José Díaz

Juntos, nuestro último día, indetenible
el coche por los bordes de la isla,
un viaje silencioso hacia el lugar
entrevisto hacia el confín, donde las piedras de la noche, adivinadas, brillarían tan solo por nosotros.
El cielo compartido, los rostros, la ciega proximidad del desierto, y los ojos reunidos en la luz ondulante del faro en la montaña, los oídos atentos al rumor de unos perros heridos, como un sueño.

 
Así, juntos, el coche detenido al borde invisible de los acantilados, silenciosa, en lo alto, la rueda sin fin de las estrellas, nuestros cuerpos, era el último día,
se bebieron hasta tarde, insaciable la sed, el rumor azotante, afuera, el deseo en lo oscuro, el confín.


Hasta el centro bajamos, sin ver, desde los bordes hasta el centro secreto de nuestros cuerpos. Y en un cuenco que allí dentro encontramos, hacia el alba, bebimos ciegos la sed, la última estrella. (Teno)

Esto no acaba aquí porque Rafael nos ha concedido una entrevista y la publicaremos la semana que viene. No os la perdáis.

Muchas gracias por tu colaboración Rafael-José.