Entrevista a Glenn Quigley, autor de «The moth and moon»

Os presentamos la entrevista que le hemos hecho a Glenn Quigley, autor de una trilogia compuesta por: «The moth & moon», «The lion lies waiting» y «We cry the sea» de la editorial Nine Star Press. Nosotros lo hemos conocido por la primera novela «The moth & moon», el nombre de la taberna en la que se desarrolla la historia. Es además una novela que en su portada cuenta con el faro de Cape Henry situado en Virginia (Estados Unidos).

Glenn es un irlandés, nacido en Dublín. Además de la escritura ha destacado en otras facetas culturales como la pintura, el diseño gráfico, la fotografía y los tatuajes. Además, de ser tan polifacético es un abanderado de la comunidad gay {Dublin Bears} ya que diseña carteles y camisetas. www.themoodybear.com

De hecho, sus tres libros tienen un denominador común, puesto que el personaje principal es homosexual. En 2019 fue galardonado con el premio <Rainbow Award> al mejor libro gay.

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Glenn Quigley

He estado dudando hasta el último momento en que idioma publicarla, ya que la entrevista se la hice en inglés y sus respuestas obviamente son en inglés. Al final, voy a incluir sus respuestas y las traduciré para que todos podáis leerlas. Así, Glenn verá que no se ha tergiversado nada de lo que nos contó.

Bueno Glenn, en primer lugar agradecerte que hayas aceptado responder a estas preguntas.

Thank you very much for inviting me! I’ve been following your excellent Twitter account and blog for a long time.

¡Muchas gracias por invitarme! Llevo siguiendo tu cuenta de Twitter y tu blog desde hace mucho tiempo.

¿Aparece algún faro además del Cape Henry lighthouse? Imaginamos que sí, tratándose Merryapple de una isla.

There is only one lighthouse on Merryapple, as it is a very small island. However, there is another lighthouse on a nearby island, Blackrabbit. It was mentioned in the second book, The Lion Lies Waiting, and it makes an appearance in the new story that I am currently writing.

Sólo hay un faro en Merryapple puesto que es una isla muy pequeña. Sin embargo, hay otro faro en una isla cercana, Blackrabbit. Lo mencioné en el segundo libro «The lion lies waiting» y aparece también en la nueva historia que estoy escribiendo .

¿Por qué escogiste el diseño de un faro para tu novela?

When my publisher accepted my novel, they sent some cover design ideas. I picked the one with the lighthouse as there is a pivotal scene in the story set in a lighthouse. Some of the main characters become trapped in a lighthouse during a storm and it’s there that some big emotional moments happen. I think it’s a very striking cover and is probably still my favourite of the series.

Cuando mi editor aceptó mi novela, me enviaron algunas ideas para el diseño de la portada. Elegí la que tenía el faro puesto que en la historia hay una escena crucial ambientada en un faro. Algunos de los personajes principales quedan atrapados durante una tormenta en un faro y es allí {en el faro} donde se producen situaciones emocionales muy fuertes. Creo que es una portada muy llamativa y es seguramente mi favorita de toda la serie.

¿Qué supuso para ti el reconocimiento con el premio al mejor libro gay de 2019?

It was a huge surprise! I still consider myself to be a new author, so to have my work recognised like that was a real boost to my confidence.

¡Fue una enorme sorpresa! Todavía me considero un autor novel, por lo que el reconocimiento de mi trabajo fue un verdadero impulso en mi confianza.

¿Has visitado algún faro?

I have visited many lighthouses around Ireland and the UK. I have always loved them. There’s just something very romantic about them. I have a little notebook that I am slowly filling with drawings of lighthouses. I recently visited one at St. John’s Point in Northern Ireland where I took some promotional photos for my third book – We Cry The Sea.

He visitado muchos faros en Irlanda y el Reino Unido. Siempre los he amado. Hay algo muy romántico en ellos. Tengo un pequeño cuaderno que voy llenando lentamente con dibujos de faros. Recientemente visité uno en St. Johns Point en Irlanda del Norte, donde hice algunas fotos promocionales para mi tercer libro «We cry the sea».

¿Los consideras importantes en tu vida o simplemente los consideras objetos que guían a los navegantes?

I think they’re very important in my life. I’ve always been drawn to them and considered them beautiful and romantic places.

Creo que son muy importantes en mi vida. Siempre me han atraído y los he considerado lugares hermosos y románticos.

Thank you again for having my over to your blog!

¡Gracias de nuevo por invitarme a tu blog!

– Glenn

Antes de despedirse Glenn nos ha recordado que está presente en todas las redes sociales. Dejamos los enlaces por si alguno de nuestros lectores quiere contactar con él o simplemente ver sus publicaciones relacionadas con los faros.

Onda Cero desde el faro de Mesa Roldán

La semana pasada del 19 al 22 de julio se grabó en el faro de Mesa Roldán el programa de Onda Cero «Más de Uno Almería». José Luis López Villalobos, más conocido como Pepe Céspedes, dirigiendo el programa y Mario Sanz Cruz, como anfitrión, han sido los artífices de estos interesantísimos coloquios y originales programas. Hay que reconocer que no es nada usual grabar un programa de radio en un faro, por lo menos en este país.

Si tenéis tiempo e inquietudes por saber todo lo que se cuece en la provincia de Almería os recomendamos que oigáis estos programas. Durante los días que ha durado la grabación de los programas numerosas personalidades relacionadas con la cultura han pasado por el faro y por delante de los micrófonos de Onda Cero. Desde músicos a escritores pasando por el rector de la Universidad de Almería, pescadores de la zona, armadores, fotógrafos, representantes sindicales, ciclistas, etc. Se han tratado infinidad de temas, lo que ha hecho que las entrevistas hayan sido muy amenas. Podemos afirmar que tanto Pepe Céspedes como Mario se han encargado de meter cuñas [no de publicidad sino de efemérides o anécdotas sobre los faros], cosa que agradecemos enormemente.

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Plató de Onda Cero en el interior del faro de Mesa Roldán

Lunes 19

A partir del minuto 57:40 podéis escucharme junto a Mario hablando de este blog y de mi amor hacia los faros.

https://www.ondacero.es/emisoras/andalucia/almeria/audios-podcast/mas-de-uno-almeria/mas-uno-almeria-19072021_2021071960f56d57c7f1ec00013d7178.html

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Numerosos invitados han pasado por el programa y de paso visitaban este espectacular faro

Jueves 22

Podemos escuchar a Alfonso Montilla, arquitecto del faro de Mojácar. A partir del minuto 21.

https://www.ondacero.es/emisoras/andalucia/almeria/audios-podcast/mas-de-uno-almeria/mas-uno-almeria-22072021_2021072260f9675e39fa6f00018d95c0.html

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Los dos artífices de esta serie de programas Mario y Pepe Céspedes

Quiero agradecerle a Mario Sanz Cruz el detalle que tuvo al invitarme a participar en estos programas de faro a faro organizados por Onda Cero, y a su presentador Pepe Céspedes por la entrevista. Os animo desde este blog a que sigáis realizando estos programas tan interesantes. Los agradecimientos se extienden a la Autoridad Portuaria de Almería por permitir que el faro se destinase a un uso lúdico y por supuesto a los patrocinadores, gracias a los cuales se han podido grabar estos programas.

Hasta el año que viene.

Entrevista a Juan Pablo Bello, autor de «La Isla Observatorio»

Gracias a las redes sociales hemos descubierto este apasionante libro llamado «La Isla Observatorio. La primera puerta de entrada a la Antártida» de la editorial Dunken. Desde Rosario (Argentina) nos llega la entrevista que hemos podido hacerle a su autor, Juan Pablo Bello. El libro se presentó oficialmente el martes 12 de febrero de 2019, pero la distancia, la pandemia y otros avatares han hecho que no tuviésemos constancia de su existencia hasta hace bien poco. Nunca es tarde si de lo que se trata es de difundir el contenido de un buen libro.

Juan Pablo está muy relacionado con la Historia ya que es museólogo, y por ende conoce los entresijos de las búsquedas, los catálogos, las referencias bibliográficas, etc. Además de la faceta de investigación, ha desempeñado cargos culturales tan importantes como ser Director Provincial de Patrimonio Cultural de Tierra del Fuego.

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Juan Pablo posa con un ejemplar de su libro

Terminada la presentación damos paso a las preguntas que le hemos formulado y que muy amablemente nos ha respondido.

¿Cómo se te ocurrió escribir sobre la Isla Observatorio?

La idea de este libro surge por la historia del Observatorio magnético que fue una especie de base pre Antártica en las expediciones científicas de principios del siglo XX. Esa base incluyó el traslado del “faro del fin del mundo” a un mejor lugar, ya que tenía un bajo ángulo de iluminación.

¿Desde cuándo te interesan los faros?

Los faros me interesaron desde chico, tengo la suerte de conocer casi todos los faros argentinos. En su momento tuve una colección filatélica de esa temática.

¿Cuál es el faro argentino qué más te ha gustado?

El faro que más me gusta de Argentina es Recalada a Bahía Blanca, que a su vez es el más alto de mi país, en su base tiene un museo hidrográfico. Desde la costa, al amanecer o atardecer, brinda excelentes postales resaltando las franjas blancas y rojas de su estructura metálica.

¿Y extranjero?

Sin dudas el faro del Castillo del Morro en Cuba. Es un símbolo de la Hispanidad, cada vez que visito la isla paso horas recorriéndolo y encuentro detalles distintos que no conocía.

Desempeñar el cargo de Director provincial te habrá servido para conocer el estado en el que se encuentran muchos faros en la costa argentina ¿crees que se debe invertir para que recuperen su esplendor?

Los faros y balizas de Tierra del Fuego están azotados por un clima hostil, pese a esto, el personal del Servicio Hidrográfico Nacional realiza muchos esfuerzos para mantener en servicio continuo la iluminación náutica de nuestro sector de la isla. A mi entender, el único faro que requiere una intervención profunda es el faro San Pío, ubicado en el punto más austral de la Isla Grande de Tierra del Fuego. Nuestra idea fue destacar el valor geográfico, histórico y turístico del área para marcar la necesidad de su puesta en valor patrimonial. Su refacción sería también una forma de homenajear a los tripulantes de la corbeta San Pío y a Manuel Elizalde, que los condujo hasta ese punto.

Desde mi gestión visitamos distintos faros para relevarlos fotográficamente, poder difundir su valor patrimonial y dar a conocer la historia del lugar. Una de las satisfacciones nos las dio el faro Magallanes, en el norte de la isla. Luego de publicar las imágenes de nuestro recorrido, recibió muchas visitas y tuvimos mensajes de agradecimiento por difundir el lugar al cual se accede por un camino de ripio en perfecto estado y era prácticamente ignorado por los fueguinos.

¿Qué aspectos destacarías de tu libro?

El libro cuenta varias dificultades que tuvo la construcción del observatorio magnético. También explica la importancia de la zona por estar en proximidad a los 3 pasos interoceánicos naturales entre el Atlántico y el Pacífico. Y de cómo se fue descubriendo el territorio con las distintas expediciones. Puntualizado en las castellanas de Magallanes, los nodales y Elizalde.

¿Vas a seguir investigando sobre la Antártida?

Sí, este año se publicará un libro sobre las Islas Georgias del Sur que es un área subantártica y el año que viene vamos a iniciar un nuevo proyecto.

¿Cuál es el próximo proyecto que tienes en mente?

El proyecto que comenzaré el año que viene lo realizaré en conjunto con un colega y tiene por objeto de estudio la participación de la Armada en los inicios de la «Era Mecánica» en la exploración de la Antártida. Uno de los puntos que se destacará es la puesta en servicio del «faro 1.º de mayo», el primer faro del sexto continente.

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Contraportada del libro
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Imagen de Juan Pablo en el faro de Magallanes

Muchas gracias, Juan Pablo.

Entrevista a Jazmina Barrera, autora de «Cuaderno de faros»

Coincidiendo con la 2.ª edición del libro -Cuaderno de faros- de la editorial Pepitas de Calabaza, hemos contactado con Jazmina Barrera Velázquez, la autora de un libro reconocido, puesto que hay que recordar que se puso a la venta en enero de 2019. La aceptación del público ha sido positiva y fruto de ello es que ya está disponible una nueva edición.

Jazmina nos ha atendido muy gustosamente y desde aquí se lo agradecemos porque en estos días su agenda estaba repleta de eventos y a pesar de eso nos ha hecho un hueco para departir. Le hemos formulado una serie de preguntas para que nos describa su experiencia tanto con los faros como a la hora de escribir este interesante libro.

¿De dónde surge esa fascinación por los faros?

Surge de un viaje que a un faro mientras leía To The Lighthouse, de Virginia Woolf. Años después quise escribir sobre esa experiencia y al investigar sobre los faros me enamoré de ellos. Me parecieron muy atractivos simbólica, histórica y estéticamente. Me obsesioné con ellos y empecé a viajar a faros y a leer y escribir todo lo que podía sobre ellos.

¿Por qué has escogido esos seis faros y por qué los has desarrollado de forma diferente?

De los muchos faros que he visitado, es de esos de los que tenía alguna historia que contar. Cada historia pedía algo distinto y por eso tienen diferentes tratamientos.

¿De todos los faros que has visitado cuál te ha gustado más?

Mi favorito hasta el momento es el faro en la Isla Magdalena, en Chile, una pequeña isla donde sólo hay un faro y una enorme colonia de pingüinos. Es un lugar mágico.

En tu colección particular de recuerdos sobre faros, ¿tienes recuerdos físicos?

¡Muchos! Y también objetos que me traen las personas de sus viajes, estampas, postales, figuras y prendedores.

¿Para cuándo una segunda parte del «Cuaderno de faros»?

Dudo mucho que alguna vez exista. Siempre me van a gustar los faros, pero tengo muchas ideas para otros libros, de temas muy distintos, que tengo muchas ganas de escribir.

Para finalizar, aprovechando este tiempo de pandemia ¿qué lugar que hayas descubierto nos recomiendas visitar?

En la pandemia me ha resultado imposible viajar y lo extraño mucho. En el libro hablo de varios faros en la costa de Asturias, en donde ahora mismo no hace tanto calor, que vale mucho la pena visitar.

Muchas gracias, Jazmina

Os recomendamos que leáis este libro, carente de ilustraciones, pero no por ello menos atractivo. Es una lectura entretenida en la que desde la primera página te identificas con la protagonista.

Entrevista a Samantha Paglioli, autora de «Alla Ricerca dei Fari Italiani»

Hemos dado un paso más en nuestro blog y hemos entrevistado a Samantha Paglioli, autora del libro “Alla Ricerca dei Fari Italiani” <En busca de faros italianos>. La entrevista está traducida del italiano por lo que puede contener algún fallo, pero creemos que se entiende perfectamente.

Os comentaremos que Samantha es milanesa {Milano}. Es bastante polifacética, puesto que además de dedicarse a la fotografía, pinta y escribe [todo igual de bien]. Además, es una mujer muy extrovertida y de trato agradable.

¿Cómo empezó esta aventura?

En aquel momento yo era fotógrafa y la idea de recorrer toda la costa italiana para fotografiar los faros me la sugirieron mi madre y una amiga suya, la esposa de un almirante de la Armada italiana. Gracias al almirante conseguí la lista de todos los faros activos en Italia y también el permiso para visitarlos y fotografiarlos tanto por el exterior como en el interior. Así, elaboré un plan de viaje y logré todo el material para publicar el libro.

¿Cuánto tiempo tardaste en recorrer los faros seleccionados?

Tardé dos meses. Lamentablemente en medio del viaje hubo algunas complicaciones y tuve que adelantar mi retorno, saltándome algunas islas. Aun así fue un viaje interesante: Yo tenía 26 años en ese momento e hice el viaje sola. Fue un viaje que forjó mi carácter. Hubo momentos de tensión y preocupación. Algunos faros de los que visité estaban ubicados en lugares abandonados, otros se encontraban en condiciones precarias y aisladas. Durante el viaje de regreso a Puglia también sufrí un accidente provocado por un tercero que me obligó a permanecer allí durante tres días, pero incluso esta experiencia fue prolífica, ya que tuve la oportunidad de pasar esos días con la familia de los fareros. Fueron muy amables y serviciales.

¿Cómo publicaste tu libro?

Después de terminar mi viaje busqué una editorial que publicase mi libro de fotos pero no pude encontrarla. Me dijeron que no era interesante. Conseguí publicar un cd-rom que, sin embargo, no tuvo éxito. Finalmente, después de 24 años, conocí a un amigo y editor {Testudo edizioni} que confió en mí. Hemos decidido publicar este diario fotográfico de algunos de los faros italianos.

¿Cuál es el contenido de tu libro?

El libro está estructurado en un recorrido que parte de Liguria bajando por la costa mediterránea, con algunas islas, Cerdeña y Sicilia para posteriormente, ir subiendo desde Puglia hasta Trieste. Además, contiene algunos relatos de mis viajes y aventuras. Las imágenes que aparecen son diapositivas en color y fotografías en  blanco y negro.

¿Qué esperas de tu libro?

No soy del tipo de persona que espera alcanzar grandes éxitos. Espero que mi experiencia sea un viaje de emociones. La colección de imágenes gusta muchísimo [porque algunos de los faros fotografiados han sido restaurados y eso ha hecho que mis fotos se hayan convertido en fotografías históricas].

Muchas gracias por la entrevista, Samantha.

Todos aquellos interesados en adquirir un ejemplar del libro pueden contactar con Samantha a través de su Messenger.

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Samantha firmando ejemplares de su libro Alla Ricerca Dei Fari Italiani
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Las imagénes de los faros ilustran los textos con datos sobre los mismos
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Este es el contenido del libro. Fotografías de algunos faros italianos

Entrevista a Julio Herrera, autor de «Luz de Tormenta»

Julio Herrera

Para mí los faros son más que una construcción humana, son como un eslabón perdido entre la naturaleza y una sociedad que cada vez está más inmersa en las nuevas tecnologías y se ha ido distanciando de unos valores, como el amor a lo auténtico, la belleza de las cosas simples o el respeto hacia la naturaleza. Además los faros y sus entornos ralentizan el tiempo haciéndonos apreciar un paisaje, un atardecer, una tormenta, o el misterio de una luz que se pierde en la inmensidad del mar nocturno.

Como un ejemplo de ese magnetismo que los faros experimentan hacia las personas está el «faro del Cabo Peñas» en Asturias, que es uno de los lugares con más encanto del norte peninsular.

¿Qué distingue a los faros del norte de la Península de otros?

La costa norte de la península ibérica bañada por el mar Cantábrico y el océano Atlántico está muy expuesta a los fuertes temporales que en determinadas épocas del año bajan del norte de Europa. Además es una costa muy abrupta y rocosa con altos acantilados de vértigo, lo que la convierte en una de las más peligrosas para la navegación de toda la Península, no en vano un tramo de ésta se denomina La Costa da Morte debido al altísimo número de naufragios.

Su climatología es muy cambiante, creando unas luces en su entorno variadísimas y de una gran calidad para trabajar con ellas, desde el punto de vista fotográfico. Muchas de las fotografías realizadas para este libro las tuve que hacer en muy poco tiempo ya que unos rayos crepusculares, un arcoíris o una mágica luz de tormenta apenas duran unos segundos y hay que estar preparado. A veces el trabajo de toda una semana de planificación, información y búsqueda de localizaciones tan solo da como resultado una fotografía, pero si el resultado era lo que buscaba siempre merece la pena.

Si a todo esto unimos la belleza, variedad física y el óptimo estado de conservación de gran parte del litoral norte, especialmente en tramos de la costa asturiana, algunos casi vírgenes, estamos en un entorno de un gran valor fotográfico en donde sus faros juegan un papel relevante.

De los cincuenta faros que seleccionas en el libro, ¿cuál es el más especial para ti?

Esa es una pregunta difícil de contestar, puesto que estamos hablando de casi 2.000 kilómetros de costa con faros construidos en su mayoría a lo largo de tres siglos (sin contar la Torre de Hércules que data del siglo II) y en lugares muy diferentes como cabos solitarios, islas, rodeados de bosques, a la entrada de un puerto o en la desembocadura de un ría. Además, el encanto de un faro no solo está en su arquitectura sino que a veces es más importante el lugar que lo rodea.

De todas formas, como fotógrafo, amante de la naturaleza y de sus manifestaciones más extraordinarias, uno de los que más me ha impresionado y más he fotografiado a lo largo de los años es el faro de la isla de Mouro en Cantabria, especialmente durante los fuertes temporales ya que el espectáculo que crean las enormes olas rompiendo contra este sobrio faro es simplemente impresionante. Sin embargo, podría citar muchos más como los faros de Cabo Vilán, Punta Nariga, Candieira, Cabo Ortegal o Punta Roncadoira en Galicia; faros de cabo Vidio, Peñas o Lastres en Asturias; faros: cabo Mayor y Castro Urdiales en Cantabria o los faros de Gorliz, Machichaco y cabo Higer en Euskadi. De cualquier forma los cincuenta faros que aparecen en el libro tienen un encanto especial.

¿Con las nuevas tecnologías para la navegación crees que los faros son necesarios?

Evidentemente ya no son tan imprescindibles como hace cuarenta años, aunque siguen manteniendo actividad, su función se ha convertido más en una ayuda para la navegación de cabotaje que en una necesidad vital para su seguridad. De hecho, su futuro parece algo incierto ya que el número de fareros a su cargo es cada vez menor, casi todos están ya automatizados y como me decía José Luis, farero del «faro de Cabo Peñas» en Asturias que está a punto de jubilarse, ya no se forma gente nueva para la sustitución de los fareros por lo que puede que esta sea su última generación. Esta situación los hace aún más del gusto de los románticos.

Los faros representan todas esas cualidades que el movimiento romántico del siglo XIX manifestaba: valoración de lo antiguo y tradicional frente a las nuevas modernidades, sentimiento de soledad y de individualismo, total identificación con la naturaleza, y ansia de libertad y rebeldía. Todo el mundo se siente fascinado por los faros y su entorno, a nadie le dejan indiferente.

¿Los faros son tan inspiradores?

Son muchas las películas en las que aparece la figura del faro y en algunas es el centro del argumento. Recientemente se han estrenado dos películas muy interesantes con un faro como telón de fondo: “Keepers, el misterio del faro” del director Kristoffer Nyholm estrenada en el 2019 y “El faro” de Robert Eggers estrenada a principio del año 2020.

Los faros no son unas construcciones. Hay una pequeña cita de Manuel Rivas al inicio del libro en donde dice: …no hay arquitectura comparable. Los faros son seres vivos. Más que formar parte del paisaje, lo crean. Estoy completamente de acuerdo con Manuel Rivas y esta percepción sobre los faros es lo que hace que sean tan inspiradores para músicos, directores de cine, pintores o fotógrafos.

Es un elemento vivo que en la película “El faro” queda muy patente, pero también trasforma el paisaje porque no es lo mismo un cabo, una isla o un estuario con un faro que sin él.

Para mí como fotógrafo, los faros me resultan enormemente inspiradores, proporcionándole al paisaje una gran fuerza y dándole una dimensión y unas características diferentes. Además, como si fuese un ser vivo, este cambia del día a la noche, arrastrando al paisaje consigo. Cuando en la noche enciende su luz es como si despertara de un letargo y volviera a la vida.

¿Puede ser una solución a la conservación de los faros las iniciativas comerciales que han surgido en los últimos años?

Quizás una de las posibles soluciones para esa segunda vida pase por darles a los edificios otras funciones. De hecho, ya se está haciendo en algunos faros como es el caso del «faro de cabo Torres» en Asturias en el que hay una exposición permanente; lo mismo sucede con el de Cabo Peñas también en Asturias, Cabo Vilán en Galicia o el de Suances en Cantabria en el que está el centro de interpretación de un área natural protegida.

Además de estas soluciones, también se puede usar una parte del edificio como café o restaurante. Así sucede en el «faro del Cabo Vilán» y en el de «Punta Cabalo» en Galicia y por último, otra alternativa quizás la más polémica es la de convertirlos en alojamientos. Quizás esta alternativa quite algo de la magia y romanticismo a estos adustos monumentos, pero ante la perspectiva de ruina podría ser una buena posibilidad. De hecho, esto es bastante usual en otros países como Noruega. En la costa cantábrica hay un ejemplo en el «faro de la isla de Pancha» en Ribadeo donde existen dos apartamentos.

De cualquier modo no podemos olvidar que no dejan de ser edificios públicos situados en lugares enormemente seductores y que atraen a mucha gente, por lo que sus posibles usos no deberían restringir el poder visitarlos a cualquier persona.

Fuera de España ¿qué faros te han impactado más?

Todo faro tiene un encanto especial y los paisajes que los rodean suelen ser auténticamente espectaculares. Pero por citar algunos de los que más me han emocionado estarían el «faro de la Península Díaz» en el sur de Namibia. Es un faro sobrecogedor en medio de la nada, sobre una península desértica, áspera pero bella que se adentra en un mar salvaje, donde abundan leones marinos y una gran cantidad de aves.

En Islandia, el «faro de la isla de Grótta» abrazado por la aurora boreal o con las luces árticas del amanecer no tiene desperdicio. También el enorme «faro de Akranes» al oeste del país es de una belleza especial.

Otro faro que me ha transmitido grandes emociones es el de «Cabo Espartel» al atardecer. Este hermoso faro, el primero construido en Marruecos, es un símbolo de unión entre dos continentes que a la vez están cercanos y lejanos.

¿Cuál es tu próximo reto?

Actualmente estoy trabajando en varios proyectos:

Uno es un manual de fotografía sobre como fotografiar el paisaje en situaciones muy cambiantes y rápidas de luz como sucede en los amaneceres, atardeceres, tormentas, arcoíris, auroras polares, temporales marinos, rayos crepusculares, etc. Son imágenes de todo el mundo con las que quiero transmitir mis conocimientos y experiencia para no perder ese instante que a veces solo dura unos segundos y es crucial para conseguir la imagen.

Y por supuesto, sigo trabajando en varios proyectos sobre faros, siempre buscando luces especiales y momentos evocadores.

Muchas gracias, Julio.

Confesiones de Celia Santos García, autora de «El Faro de los corazones extraviados»

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¿A quién no le llaman la atención los faros? Ya sea por curiosidad, admiración, amor respeto o, por qué no decirlo, miedo. Tienen ese punto entre romanticismo e inquietud que resulta irresistible. Me gusta pensar que, aunque son elementos creados por el hombre, se han mimetizado con la naturaleza.

Hace diez años mi vida dio un giro, y como mucha gente, yo también necesitaba un faro al que dirigirme. Así nació este cuento. Lo envié a una editorial sin esperanza, pues no había publicado nada. Y la sorpresa vino cuando aceptaron el texto. El editor fue quien me sugirió a Sonia Sanz como ilustradora, y no pudo estar más acertado. La magia surgió al instante. El trabajo fue tan absolutamente enriquecedor. Dividimos el texto para cada una de las ilustraciones y comentábamos cada una de ellas. No tuvimos ni una sola discrepancia. Era importante tener muy claro el concepto, pues Sonia lustra a mano, en acuarela, sin efectos digitales. Un método laborioso, por eso podíamos permitirnos hacer mil pruebas. El resultado está a la vista. Imagen y texto empastan de forma sublime.

A partir de entonces, leía libros y veía todas las películas que tuvieran que ver con los faros. Incluso descubrí que existen faros de tierra, llamados Humilladeros. Construcciones en forma de columna o cruz (cruceiro) que se situaban a la entrada o salida de los pueblos. Algunos tenían arriba del todo una imagen de un santo o una virgen con una vela encendida. Estos “faros” servían a los caminantes para orientarse de noche.

En cualquier caso, los faros ya son parte de mi educación sentimental. Tras «El faro de los corazones extraviados» llegó otro cuento, «Indy, una moto de cuento». Fue entonces cuando di el salto a la literatura de adultos con mi primera novela «La maleta de Ana», una historia sobre mujeres españolas emigrantes en los años sesenta y setenta en Alemania. Un año y medio después se publicó «Más rápida que la vida», una historia sobre un personaje real, Dorothy Levitt, la primera piloto de carreras del Reino Unido. Pero he seguido escribiendo cuentos. Tengo unos cuantos en el disco duro de mi ordenador esperando ver la luz. Ahora estoy escribiendo mi tercera novela, la biografía novelada de una mujer fascinante que tiene 96 años y es mi vecina. Vivió dos guerras, un exilio y mucho más… Hasta aquí puedo contar, jejeje. Pero soy una persona curiosa y me gusta escribir de todo. Todos hemos crecido con los cuentos. Fueron nuestras primeras lecturas, nuestras primeras narraciones orales incluso antes de aprender a leer.

En estos momentos de incertidumbre, miedo y encierros, si queréis encontrar un faro, sólo tenéis que buscar en las estanterías, coger un libro, abrirlo y dejar que su luz os guíe. Porque esa luz no se apagará nunca.

Celia Santos

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Ilustraciones de Sonia Sanz Escudero

Publicaciones sobre faros de Mario Sanz Cruz

Desde que me hice farero en el faro de Mesa Roldán, en 1992, momento en que empecé a zambullirme en el curioso mundo de los faros, y hasta la fecha, tengo siete libros publicados sobre el tema.

Para empezar, leí todos los diarios de servicio de los fareros que me precedieron, que por suerte, en Mesa Roldán están completos, no como en otros faros, que han desaparecido. Esto me sirvió para conocer lo dura que había sido la vida de mis compañeros y para entender lo complicada que es la relación del humano con el mar y de los humanos entre ellos, cuando se relacionan en un lugar aislado. Las minuciosas anotaciones del primer farero encargado, Eustasio Page, y su peculiar carácter, me movieron a seguir indagando en los diarios manuscritos. Había tantas cosas interesantes contadas en primera persona, que me vi en la obligación de publicarlas para que no cayesen en el olvido. Así surgió mi primer libro sobre faros: Faro de Mesa Roldán – Apuntes para una historia, publicado por el Instituto de Estudios Almerienses (Diputación de Almería), en 2003. En mis subtítulos dejo entrever, a veces inconscientemente, que el libro no es el final de nada, sino el principio de cosas nuevas.

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(Puede descargarse, gratuitamente, en la página web del Instituto de Estudios Almerienses)

Después, mi avidez lectora siguió devorando los diarios de servicio de todos los faros de Almería, en los que, desgraciadamente, hay muchas lagunas y libros desaparecidos, que hicieron más difícil la tarea. Aun así, me cautivaron los avatares de la familia Gandolfo, omnipresente en los faros almerienses; la importancia del faro de Cabo de Gata, testigo de naufragios y muchos sucesos; los problemas del faro de Sabinal, hundido por el mar; el aislamiento radical del faro de la Isla de Alborán, donde sus fareros pasaron hambre, sed y todo tipo de penurias, y las demás historias de los faros de Almería.

De este trabajo surgió: Faros de Almería – Mucho más que señales marítimas, publicado por el Instituto de Estudios Almerienses (Diputación de Almería) y la Autoridad Portuaria de Almería, en 2007; que en su subtítulo apuntaba a lo que pasaría después.

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(Puede descargarse, gratuitamente, en la página web del Instituto de Estudios Almerienses)

Tras la publicación de este libro, quedaba huérfana de información sobre faros la costa granadina, que siempre había estado unida a la de Almería en este tema de señalización marítima.

Tras un encargo de la Autoridad Portuaria de Motril, me puse al trabajo junto con mi compañero Francisco García Morón, que, en esas fechas, era el farero de Sacratif. Investigamos, hicimos entrevistas a los fareros y familiares que pudimos localizar y conseguimos publicar: Faro de Sacratif – Faros de la costa de Granada, editado por Puertos del Estado / Autoridad Portuaria de Motril, en 2010. En él destaca la historia del importante faro de Sacratif, pero sorprende lo relativo al casi desaparecido Farillo de Carchuna y la reconversión de las torres vigías en los faros de Castell de Ferro y La Herradura.

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Paralelamente, mi amiga Nuria Ruiz-Cavestany me pidió ayuda para hacer una página web y un pequeño libro sobre los faros del País Vasco. Le envié toda la información que tenía para que lo hiciese ella, pero acabé haciéndolo yo, con su ayuda, sobre todo fotográfica. De esta colaboración se derivó: Un recorrido por los faros de la costa vasca, editado por Elixir films, en 2011. Esta publicación es una guía para conocer, someramente, los faros vascos. El libro es reversible, ya que si lo coges por un lado está escrito en castellano y si lo tomas por el otro está en euskera.

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En 2012, para celebrar que al año siguiente los faros de Mesa Roldán, Cabo de Gata y Roquetas, cumplían la cifra redonda de 150 años, mi gran amiga y gran poeta, tristemente desaparecida, Pilar Quirosa-Cheyrouze y yo, promovimos un libro homenaje conjunto. Diseñado, genialmente, por mi maestro y amigo Ernesto Pedalino, en él participaron ciento ochenta y tres escritores y artistas de diferentes disciplinas, de toda España y parte del extranjero. Cada participante aportó, desinteresadamente, su visión sobre los faros, y conseguimos crear un precioso puzle que se llamó Lo demás es oscuridad, publicado por la asociación cultural Destellos-Artefacto, en 2013.

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De ese libro se derivó una magnífica exposición itinerante sobre faros que sigue activa.

Entre tanto, yo había ido escribiendo relatos de ficción, y varios de ellos habían sido publicados en diferentes libros conjuntos. En 2015, recopilé todos los que tenían que ver con el mundo de los faros y se los pasé a mi amiga Itziar Hernando, para que los ilustrase con su artística mano y su singular forma de ver la vida. Mis relatos tratan de contrarrestar la mala fama de los faros en el cine y la literatura clásica, que casi siempre los muestra como lugares de tragedia, locura y horror.

De esta colaboración surgió Faros sobre un mar de tinta, editado en 2016 por “Playa de Ákaba”, la editorial de Noemí Trujillo y Lorenzo Silva.

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Desde el principio de mi vida en faros, había ido coleccionando anécdotas e historias relativas a los faros y los fareros; sacadas de las numerosas investigaciones que había realizado para mis libros, de entrevistas a fareros y familiares, de las muchas lecturas de libros especializados en el tema, prensa, revistas y un largo etcétera. Una recopilación de estas historias había estado rodando por las editoriales durante años, hasta que en 2019, le presenté el borrador a Manuel Pimentel, que, una vez leído, propuso incluirlo en una de las colecciones de su editorial. Así vio la luz Eso no estaba en mi libro de historia de los faros, editado por Almuzara, en 2020, que vio la luz pocos días antes de que se declarase la pandemia del COVID-19.

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Además, podéis encontrar una larga serie de artículos, relatos en libros conjuntos y colaboraciones mías y entrevistas en televisiones, radios y páginas web, por si os interesa bucear en el tema.

Eso es todo, por el momento, pero aún me queda mucho por contar. Espero tener tiempo para hacerlo.

Abrazos y destellos para todos desde el faro de Mesa Roldán.

Mario Sanz Cruz

Entrevista a Edgar Max, creador de «Bill el Largo»

Desde este Blog amigo me preguntan cómo se me ocurrió Bill el Largo y por qué me gustan los faros… Lo cierto es que ambas respuestas van de la mano. En la primera viñeta que dibujé de un tebeo de Bill el Largo ya sale un faro, el de la Vieille. Y ahora os diré por qué.

Corrían malos tiempos en el 2004 pero los capeaba como podía: de bares, con amigos, mucha música y mucho alcohol. Acababa de terminar el CAP y enganchaba trabajo temporal de mierda con trabajo temporal de mierda. Mi madre había muerto muy joven, hacía pocos años, y el mazazo todavía me impedía caminar derecho. En cuanto juntaba un par de pagas,  dejaba el curro y me dedicaba a leer, dibujar y estar de bares. Si me hubiesen dicho entonces que iba a acabar siendo profesor de Historia a 1000 kms de Zaragoza me habría reído con fuerza. Tenía una actitud muy punk y no hubiese imaginado nada más alejado de mis intereses: los tebeos, la música, los bares. Tom Waits acababa de sacar el REAL GONE y bajo la influencia de su “Circus” dibujé una lámina muy oscura con el lanzador de cuchillos que luego sería Bill el Largo.

Tenía una novia que trataba de anclarme los pies al suelo, sabía que podía irme con la riada en cualquier momento. Me hizo mucho bien. Un día de septiembre se fue a trabajar de profesora a la Bretaña y me dijo que me fuese a vivir con ella, nueve meses, a un pueblecito “perdido” llamado Vitré. Como soy así de listo, me negué, prefiriendo seguir en Zaragoza atado a unos cabos sueltos de malditismo que ahora se me antojan muy tontos. Qué bofetada me daría de poder regresar al pasado en un Delorian… Pero bueno, seguí trabajando en una fábrica de aluminio -turno de noche en INALSA- y en cuanto junté unos ahorrillos me fui a visitarla unas cuantas semanas. Noviembre en Bretaña.

Supongo que fue el viaje que cambió mi vida. Descubrí que el vino no necesita Coca-Cola para estar bueno y otras cosas casi igual de importantes: la sidra bretona, la niebla bretona, la tozudez bretona… ¡Ah, y los majestuosos paisajes de Bretaña! Sin ninguna preocupación, más allá de dibujar y complacernos, recorrimos los fines de semana la Bretaña entera y me enamoré de sus costas. Ahora entiendo que, luego, Bretaña se convirtió en mi Camelot perdido: verdor perenne, mares embravecidos, tumbas de poetas, un folclore riquísimo, faros hermosísimos y (casi) ninguna inquietud en la cabeza. Noches enteras de sidra y Tom Waits, de Hugo Pratt y sexo -no con él, claro-, de dibujos y muchas risas. Cuando visitamos el finisterre bretón, la Pointe du Raz, entendí que ahí iba a comenzar algo importante.

Lo que comenzó fue “La Gente de Ankou”, mi primer tebeo con Bill el Largo de protagonista. También una filia que me acompañaría hasta hoy, el amor por los faros y los acantilados. Luego la vida siguió y los trabajos de mierda en Zaragoza se sucedieron. Visitamos Escocia e Irlanda y se forjó en mi un amor inmortal por la fachada atlántica y esa cosa que vagamante llamamos “lo celta”. Empezó a reflejarse en mis dibujos cada vez más. Me sentía en casa en cualquier bar de Donegal, trasegaba pinta tras pinta, me empapaba gustoso bajo cualquier llovizna y me aprendía hasta las letras más complicadas de los Dubliners. Pero el tiempo pasaba y mi madurez, por así decir, no llegaba… La novia que tanto bien me hizo y yo partimos los panes de forma muy dolorosa y el destino, con su particular forma de retorcer los senderos, me trajo a Almería… ¡Con lo que a mí me gustaba el Norte!

El resto es Historia. Reconvertido en profe, conocí a una sirena de pelo rizado que me descubrió las bondades del Sur.  Yo la tiraba al Norte cada vez que podía, ella me anclaba ambos pies en el terruño sureño. Visitamos Gales, Islandia, las Orcadas, las Shetland, Noruega, y muchísimos sitios más, buscando faros, nieblas, auroras boreales, ballenas, gaitas y cervezas de alto octanaje. Al principio a regañadientes ella, luego cómplice. Durante el resto del tiempo, me enseñó calas de ensueño, tapas para perder el sentido y gentes encantadoras en esto que llamamos “sur”. Se forjaron extraños lazos inquebrantables. Bill el Largo nos acompañaba en cada viaje acumulando guiones para futuras historietas. Adoptamos de tótem a las ballenas y a los puffins. Trajimos grumetes al mundo.

Ahí fuera hay un mundo negro y devorador, -“la Nada” de la Historia Interminable-, y está siempre el acecho. Al final nos tragará a todos. Pero entretanto hacen falta balizas luminosas, faros, cuantos más mejor para ayudar nuestra navegación. Hace falta reconstruir nuestro Camelot perdido e invitar a cuanta más gente puedas; hace falta llenarlo de risas y música y luz, porque bastante negrura hay fuera ya. Así que supongo que por eso me gustan los faros… Y así nació Bill el Largo. Dos por uno.

¡Salud!

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Autorretrato de Edgar Max, su familia y Bill el Largo usada en el webcomic «Faros de tinta».

Entrevista a José Luis González Macías, autor de «Breve Atlas de los Faros del Fin del Mundo»

Coincidiendo con la 2.ª edición del libro -Breve Atlas de los Faros del Fin del Mundo- de Ediciones Menguantes, hemos tenido la enorme fortuna de contactar con José Luis González Macías, el autor del libro más codiciado por todos los amantes de los faros estas pasadas Navidades.

Antes de seguir, queremos agradecerle el detalle que ha tenido con nosotros, puesto que nos ha facilitado toda la información que le hemos requerido y por si eso no fuera bastante ha tenido la deferencia de enviarnos un ejemplar de su libro firmado. Muchísimas gracias por tu colaboración desinteresada José Luis.

Le hemos formulado a José Luis una serie de preguntas para que nos describa su experiencia tanto con los faros como a la hora de escribir este interesante libro.

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¿Por qué has escrito sobre los faros?

No es de fácil explicar porqué los faros son el tema elegido para un libro por alguien de interior y que no ha estado ligado nunca con el mar. Pero la fascinación procede precisamente de eso, de ser para mi algo desconocido, cargado de belleza y misterio, y que no puedo observar en mi día a día. Eso le da una especie de aura. Pero por otro lado siento un poco de pudor porque no soy un especialista faros, aunque he intentado acercarme a ellos con respeto y rigor.

El proyecto comenzó por el tejado. Tenía claro que quería elaborar un libro concebido como un atlas, con historias breves y acompañadas de gráficos, ilustraciones y mapas (estas son cosas que estoy acostumbrado a hacer). Los faros llegaron después fruto de la casualidad. Todo comenzó con el encargo de una ilustración para la portada de un disco donde tuve que dibujar unos faros y poco tiempo después cuando, a través de otro trabajo profesional, conocí un relato sobre del faro de la isla de Stephens y el Xenicus Lyalli, un pequeño pájaro neozelandés. Me dejó tan impresionado que indagué más en la historia. Al profundizar en ella la hice mía y sin quererlo fueron apareciendo más historias alrededor. Como en un torbellino, me vi atrapado por el apasionante mundo de los faros y casi dos años después acabé el libro.

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¿Has visitado alguno?

El libro habla sobre faros aislados repartidos por todo el planeta. La mayoría de ellos son muy difíciles de visitar. Llegar a otros, sin embargo, no es demasiado complicado (si el mar te deja…). El título está tomado de la novela de Julio Verne El faro del fin del mundo. El escritor francés se inspiró en un faro que lució en la Patagonia argentina a finales del siglo XIX y que nunca visitó. Mi intención era la de confeccionar el libro de esta misma forma, inspirado solo por textos y fuentes de información y viajando sólo desde el sillón.

Pero a finales del pasado septiembre, cuando el libro estaba prácticamente terminado, sentí la repentina e imperiosa necesidad de estar al lado de al menos en uno de ellos… Salí con premura hacia Castellón con la idea de llegar a Columbretes en el último ferry de la temporada. En el último momento el barco no pudo salir a causa del mal tiempo. Así que tendré que esperar hasta la primavera. Es la naturaleza la que decide cuando puedes llegar o salir de un faro remoto.

¿Qué te llama más la atención de los mismos?

En muchos faros aislados se han sucedido episodios de gran intensidad. En los siglos XVIII, XIX y gran parte del XX todos estos faros estaban tripulados (ahora ya quedan muy pocos) y la vida de sus cuidadores estaba totalmente expuesta a las fuerzas de la naturaleza, el viento, las tormentas y el mar…. Los sucesos que ocurrieron en estos lugares permiten indagar en la condición humana y en las situaciones que la ponen al límite.

Por otro lado, tanto la arquitectura como la construcción de estos edificios tan bellos en emplazamientos tan remotos y salvajes -y su cometido de dar seguridad a los marineros- es por si misma una historia sobre el progreso de la humanidad.

Otras cuestiones…

En el libro hay 34 faros, pero podrían ser muchos más. Uno de los aspectos más complicados fue decidir qué faros estarían en sus páginas y cuáles se quedaban fuera de él. Intenté alcanzar un equilibrio entre faros muy conocidos y faros más escondidos, y hubo un esfuerzo para que no quedaran fuera historias que tuvieran que ver con mujeres fareras o para que estuviesen representados faros de todos los continentes. Pero es imposible agradar a todo el mundo… mis amigos gallegos me reprochan, con razón, que no haya ningún faro de Galicia.

Cada faro está descrito en un ejercicio de simplificación. Existe muchísima documentación sobre faros. Lo complicado es sintetizarla y contarla de una forma sencilla y visual. La historia de cada faro está relatada parcialmente, muchas veces sujeta a un solo hecho o anécdota y construida como una obra de orfebrería para que ocupe menos de quinientas palabras. Esto era importante para mantener el ritmo de la publicación, en la que el diseño y el contenido están cuidado por igual.

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Sólo podemos añadir una cosa. Muchas gracias y mucha suerte con las ventas. Un fuerte abrazo, José Luis.