Continuamos con la entrevista que le hemos hecho a Leonardo Archila, un escritor colombiano, que ha publicado su primera novela, “El arcano de Majuy”.
De todos los faros que hay en tu país, ¿cuál es el que más te gusta? ¿has podido visitarlo?
Hay dos faros muy bellos e históricos, que además se pueden ver de cerca, como son: el faro de Castillogrande en Cartagena de Indias y el faro del Morro en Santa Marta. Son los únicos en mi país que yo conozca que están construidos con torre, “a cal y canto”. Pero el que más me ha emocionado ver fue el de Punta Gallinas, en la Guajira, el faro más al norte de toda Suramérica, que pude ver brillar en la noche en el viaje de regreso, el mismo viaje de la pregunta anterior, cuando veníamos navegando a favor de la corriente del mar Caribe desde Maracaibo, en Venezuela.
¿Qué te inspiró a escribir un libro sobre la navegación?
Mi experiencia y mi vida en el mar. El viaje que te cuento, como te podrás imaginar, me cambió la vida. En ese entonces yo era un estudiante universitario que solo conocía del mar la playa, pero de vuelta a tierra esa vez llegué decidido a convertirme en marinero, a dedicar mi vida a navegar. Y así lo hice, solo que por apenas un lustro, pues mi país, pese a tener costas sobre los dos océanos más grandes del planeta, vive de espaldas al mar, de modo que no tuve oportunidad de seguir haciéndolo por distintas razones. Pero en mi corta vida de marinero adquirí una visión de mundo y de las relaciones humanas que me han permitido sortear todas las vicisitudes de la vida, y por eso empecé a escribir inspirado en ese punto de vista, y pese a situar a mis personajes en un río, en la novela están todo el tiempo navegando, aguas abajo, con el propósito expreso de llegar hasta el mar.
Desde tu punto de vista, ¿cuál es la interpretación que se le puede dar a los faros?
Los faros son avisos, de peligro, de costa, de posición para el navegante, y en ese sentido son referencias que ubican, protegen, indican y designan un rumbo correcto, lejos del azar y del riesgo. Esas construcciones maravillosas, aunque sean simples estructuras metálicas como el de Punta Gallinas, o preciosos edificios como la Lanterna o el del Morro, con su presencia nos orientan, con su luz nos ponen alertas con un mensaje de serenidad, de seguridad, de confianza. Y así como los navegantes necesitan del faro para sus navegaciones, las personas requerimos luces que nos indiquen si vamos por el camino debido, montañas que nos permitan ubicar nuestro lugar en el mundo. Los faros son las señales que nos permiten habitar el mundo, sean estos reales o figurados.
Y para terminar, háblanos de tu editorial, ¿cómo es eso que sólo publican libros que tengan que ver con el mar?
Piélago Perpetuo es una editorial que solo quiere publicar libros que hablen del mar, del agua, del océano, de los viajes, en fin, del infinito. Sin importar el género o el formato o el soporte, mientras el agua y sus vaivenes sean protagonistas, será una publicación de Piélago Perpetuo. Es un esfuerzo independiente, con recursos propios, o sea que no está definida por el “tontos por ciento” de los que habla Sabina, y sus libros como embarcaciones son hechos manualmente sin afán, pero con mucha dedicación, pura carpintería de ribera. Apenas llevamos un par de años y un par de títulos, pero no tenemos prisa, ya subirá la marea y podremos botar al agua más títulos.
Muchas gracias, Leonardo.