Recopilación de vídeos de «Sueños de un Farero» por Jordi de Mallorca (2ª parte)

Seguimos disfrutando de la sección denominada «Sueños de un Farero», hoy compartimos con todos vosotros los nuevos vídeos de Jordi. En ellos nos cuenta pequeños monólogos y sus reflexiones a pedales, siempre relacionados con el tema de «El Faro». En los vídeos aparecen: su inseparable bicicleta con Cometa y Candela, faros y alguna que otra torre defensiva de las muchas que hay por Mallorca, su isla.

Os recomendamos que sigáis en las redes sociales {Facebook y YouTube} los trabajos de Jordi.

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La semana que viene os mostraremos en una nueva entrega de «Sueños de un Farero» más vídeos de Jordi de Mallorca. No os los perdáis.

Recopilación de vídeos de «Sueños de un Farero» por Jordi de Mallorca (1ª parte)

Tras mostraros los relatos de Jordi en la sección denominada «Sueños de un Farero», hoy compartimos con todos vosotros sus vídeos. En ellos, Jordi graba sus ideas y reflexiones a pedales, relacionándolos con el tema de «El Faro». En los vídeos aparecen: su inseparable bicicleta con Cometa y Candela, faros y alguna que otra torre defensiva de las muchas que hay por Mallorca, su isla.

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    1. Deseos

    2. Diez

     3. Es ella

4. Pasar

Gracias Jordi. Seguimos tu trayectoria y por supuesto estaremos encantados de seguir compartiendo tus creaciones.

Polvo de estrellas «Sueños de un Farero» por Jordi de Mallorca

Nuevo relato de Jordi de Mallorca en la sección denominada “Sueños de un Farero”. Seguimos con unas historias muy personales en las que Jordi nos habla desde lo más profundo de su corazón. En esta ocasión queremos agradecerle la modificación que ha hecho para que su historia se ajuste al contenido del blog. Así, que de nuevo, -gracias Jordi-.

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Polvo de estrellas

Tener un lugar que nos salve del bullicio de la vida es un privilegio estos días. Esa burbuja permite que seas tú. La mía está en un faro. De noche y justo antes de acostarme, dejo que me acaricie el salitre del mar bajo un manto de estrellas. Unos largos minutos son suficientes para curarme las heridas hechas por una realidad que lo destroza todo a su paso. Aquí el tiempo y el espacio se funden en uno solo.

Cada día aprendo algo nuevo sobre esta rara inmensidad a la que me expongo. Debían tener mucha imaginación para ver cazadores, escorpiones, balanzas y carros a partir de pequeños puntitos luminosos. Todavía se me escapan los nombres de cada estrella, sus constelaciones y significados. Me abruma todavía más cuando miro al mundo real. Todo son datos precisos, magnitudes y conceptos difíciles de entender, pero no me importa, yo fantaseo con pasados remotos.

En esta soledad buscada existe una unión extraña y divina. La mente se abre y a pesar de estar en vidas y tiempos distintos, entendemos que al final lo más importante es el presente. No hay números ni ciencia que expliquen esto. Sin querer, hay una predisposición para viajar a otros mundos. En ellos hemos encontrado respuestas a preguntas imposibles y todo eso está ahí, en esa preciosa y brillante cúpula.

Puede parecer un error ir al mismo sitio y a la misma hora una y otra vez para encontrarse a uno mismo, pero te equivocas. Es un portal y al igual que en sueños, cada día es distinto. Habrá tantas preguntas, respuestas, deseos y emociones, como estrellas en el cielo. Estoy seguro que grandes personajes de la historia hicieron lo mismo. Dedicaron unas horas de sus cortas vidas a esclarecer sus mentes, mirando, soñando o imaginando al cosmos. Recordando que somos polvo de estrellas y que en esos ratos de conexión con ellas, es muy bonito decirles a la cara que nos amamos, que no estamos solos y que algún día volveremos a estar junto a ellas.

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El tiempo, los faros y los agujeros negros «Sueños de un farero» por Jordi de Mallorca

Os traemos un nuevo relato a esta sección de Jordi denominada “Sueños de un farero”. Esperamos que os guste tanto o más que a nosotros. Si no podéis esperar a la siguiente publicación os recomendamos ver en las redes sociales los trabajos de Jordi de Mallorca.

El tiempo, los faros y los agujeros negros

El tiempo no para, sigue a su ritmo y es relativo. Sentimos en carne propia como una misma tarea de diez minutos se puede convertir de forma absurda en meses. Decimos que no depende de nosotros, que nos falta tiempo, que la vida va muy deprisa… Si nos dejamos llevar, por una parte es así y por la otra vemos que nos disfrazamos de excusa para no ver una realidad que siempre estuvo allí. La solución está más cerca de lo que imaginas.

Nuestra energía, al igual que el tiempo es limitada. Deberíamos disfrutar de ese recurso tan escaso para no arrepentirnos. Hacer aquello que nos llene de verdad, nutrirnos con pequeños detalles que llenen el alma. En realidad es lo único que importa. Tenemos ese superpoder y muchos lo desperdiciamos.

¿Cuantos te quiero se han perdido en la nada? ¿Cuantos besos y abrazos se han quedado enquistados en el corazón? ¿Cuantas palabras llenas de amor se quedaron en la punta de la lengua? ¿Cuantas conversas profundas tuviste en los últimos años? ¿Muy pocas verdad? Todas ellas acariciadas por la brisa de un «no tengo tiempo» y en realidad no cuesta tanto hacer un paréntesis en la vida. Usemos ese superpoder, paremos el tiempo con un beso, un abrazo, un te quiero de verdad o un te amo con locura. Hablemos, besemos, abracemos y digamos lo que sentimos sin miedo. Paremos el tiempo ¿Por qué renunciar a ello?

Dejemos de complacer a los demás por egoísmo o por seguir sus ritmos. Usemos el tiempo para sembrar amor en nuestro jardín y entonces como si de un truco de magia se tratara veremos que todo lo que nos rodea será un reflejo de lo que somos. No podemos dar si no tenemos nada. Observa a esas personas que son como agujeros negros, como un jardín sin flores. Verás que no sembraron nada. Solo buscaron llenarse con alguien que cubra sus carencias, descuidando lo que debían hacer para que aquello siguiera floreciendo. En realidad dedicarse tiempo a uno mismo es algo que debemos hacer. Si nos descuidamos podemos terminar como uno de esos agujeros negros o jardines sin flores. Hoy en día regarse y cuidarse de puertas hacia dentro es raro, algo así como un lujo.

Algunas almas a pesar de estar en la distancia, son un faro, una luz que debemos seguir o cuidar. Tienen sus propios tiempos. Al contrario que los anteriores, incluso después de fallecer, se hacen inmortales. Su luz sigue encendida. Estén donde estén los sentimos muy cerca. Gente extraordinaria que vale la pena conocer y que por norma general no se quejaba, simplemente vivía, disfrutaba, cuidaba su jardín y enseñaban el camino a seguir por si algún valiente lo quería intentar. Aprendamos de ellos. No es fácil, pero tampoco es imposible.

Lo importante es darnos tiempo, regarnos, soñar, cuidarnos, estar aquí y ahora con quien tenga unos latidos parecidos a los nuestros. Dependerá de ti aprovechar el tiempo, desperdiciarlo, ir hacia la luz o hacia la oscuridad, arrancar flores o sembrarlas, ser un agujero negro o un faro en la noche. Depende de ti, de tu tiempo y de tus actos.

El faro «Sueños de un Farero» por Jordi de Mallorca

Han pasado muchos meses desde que publicamos las fotografías de Jordi de Mallorca en el faro de Cap Blanc y aunque tenemos más fotografías suyas, de su bicicleta y de más faros de Baleares, hoy os traemos una nueva sección denominada “Sueños de un Farero”. En esta sección, Jordi nos ilustra sus relatos con vídeos. Nosotros vamos a compartir aquellos en los que nos habla de faros, pero os recomendamos encarecidamente que los veáis todos porque son muy interesantes y sobre todo muy personales, escritos con mucho sentimiento.

Os dejamos el enlace a su Facebook y a YouTube.

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Los escritos de Jordi y su pluma con misterio…

EL FARO

Es probable que algunas de las personas que lean este texto ya me conozcan un poco y también puede ocurrir que no sepas nada de mí, que sea una novedad o una bonita coincidencia. En ambos casos, sé que es imposible resumir una vida en pocas palabras, pero de aquí en adelante me gustaría llevarte de la mano por un viaje de tres años entre ondas de radio, faros, acantilados, luces, sombras, amor, respeto, cariño y ganas de romper el silencio.

Los faros hoy en día cumplen una función más simbólica que real. Siguen teniendo esa belleza de marcar el límite entre el cielo y el mar, entre la luz y la oscuridad y pase lo que pase, son un punto de referencia. Por todos es sabido que su luz ya quedó obsoleta, que los fareros ya no existen y los pocos que quedan, son solo un recuerdo de lo que fueron. Pero desde hace tres años la palabra farero tiene otro significado. Desde hace tres años su luz llega a través de las ondas.

Es muy probable que alguno de nosotros en la vida caiga en algún pozo profundo llamado ansiedad, pánico, depresión y silencio. Yo llegué a ese punto donde todo es oscuridad, donde nadie te oye ni te abraza, no vaya a ser cosa que se les pegue algo. A partir de ahí aparece la indiferencia, la dejadez y de nuevo el silencio. En esas noches de insomnio uno tiene varias opciones. Dejarse llevar por la oscuridad o buscar la luz. Por casualidad, como tantas otras cosas en la vida, busqué en un dial un hombro al que arrimarme. Me dediqué un año entero a escuchar para entender, a conocerla, a darle tiempo a las cosas, a no forzar nada y de nuevo por destino, esas noches de insomnio se convirtieron en una bonita puesta de sol sobre el faro de Formentor con esas voces y esos hombros que ya formaban parte de mí.

El siguiente paso era romper el silencio. Parece fácil, las normas son claras. Tienes un minuto para contar lo que quieras sobre el tema del día. Lo hice con una condición. Contaría las cosas sin un disfraz, sin engaños. En ese minuto sería yo. Sé que es solo un programa de radio… entretenimiento… pero tenía ganas de romper el silencio. Siempre nos dicen que uno atrae lo que lleva dentro, que uno recoge lo que siembra. Quizás por eso hay tantos temores a mostrarse tal y como somos. Quizás por eso solo queremos que se conozca una pequeña parte de nosotros. Preferimos una buena mentira a una mala verdad ¿por qué no dejar que el tiempo, las ganas y el destino nos junten con aquello que somos? ¿por miedo? Que importa eso. La recompensa es mucho mejor que esa barrera mental impuesta por la sociedad.

Así que minuto a minuto fui soltando todo aquello que llevaba dentro. Sin esperar nada a cambio, sin pretender ser alguien que no soy. Lo hice por el placer de ser yo y de aportar algo en un lugar donde me recibieron con los brazos abiertos. Justo como hora. Allí se ha mostrado la parte oscura y la parte luminosa, se ha cantado, se ha reído, se ha llorado, se ha odiado y se ha amado. También se agudizó el ingenio dando una segunda vida al despiece de un velero. Convirtiendo una varilla de aluminio y un pomo de latón en una pluma estilográfica. Era un pequeño gesto de amor hacia alguien que aprecias porque sin querer, dio voz y luz a quien por norma no la tiene y dio el valor que se merece a esas pocas palabras que hoy me han traído hasta aquí.

Es bonito ver que con tan poco, uno llega tan lejos. Es una sorpresa que la misma persona pase de ser una sombra, a alguien habitual y que lo llamen “Farero”. Solo con unas pocas palabras: “Lo que se dice en el Faro… se queda en el Faro”. Con tan poco y con todo a la vez. No estoy diciendo que vayas contando tu vida por ahí, no estoy diciendo que lo tires todo por la borda. Se trata de algo más simple. Se trata de ajustar el rumbo, de darle la importancia justa a los pequeños gestos, a esos cambios de viento, o a los pequeños pasos del día a día. Te darás cuenta que lo que importa de verdad no es el destino, sino lo que estás navegando.

Hacer ese ejercicio me ha llevado a lugares muy bonitos. Con la excusa de despejar mis pensamientos he pedaleado bajo la luna, bajo el sol, bajo la lluvia… He coleccionado cientos de atardeceres y me he dejado llevar tanto por mis pensamientos, que a veces, me he perdido en la noche. Pero estoy tranquilo porque me acompañan Candela y Cometa «hasta las estrellas» para encontrar el camino de vuelta. Eso me ha juntado con pequeñas lucecitas de todas partes del mundo que tienen un mantra en común: “Te quiero, te aprecio, te amo, gracias”.

Uno se da cuenta que debe amar sin medida, porque no la tiene. Una se da cuenta que es muy bonito decir un te quiero, un te amo o un te aprecio de corazón sin que haga falta una moneda de cambio. Uno se da cuenta que un minuto parece muy poco, pero para quien lo necesita, para quien merece ser escuchado, es toda una vida.

Dulces sueños

En bici al faro de Cap Blanc por Jordi de Mallorca

Nuestros seguidores no dejan de sorprendernos con sus historias sobre los faros y nosotros queremos transmitíroslas a través de este blog. Hoy es el turno de Jordi, un aficionado al ciclismo, que se interesa por los faros desde hace un tiempo relativamente corto.

Nos cuenta que en junio de 2019 [viernes 21] para cerrar la temporada, el programa de radio de la cadena SER “El Faro” se grabó en el faro de Formentor. Para aquellos que no lo sepáis es un programa nocturno, ameno, presentado por Mara Torres, donde el oyente tiene peso en su confección.

Desde aquella grabación a la que acudió ve los faros con otros ojos. Decidió involucrarse en el contenido del programa y se animó a participar enviando audios [que con más o menos acierto se emiten]. Además, Jordi empezó a grabar vídeos y a guardar todos sus pensamientos relacionados con los faros. Eso le llenaba pero no quiso quedarse sólo en las palabras sino que decidió que puesto que vive en una isla y es un gran amante de la bicicleta podría cambiar sus rutas de paseo/entrenamiento y disfrutar los impresionantes atardeceres que se pueden contemplar desde sus no menos fabulosas calas. Jordi pensó que si a esos atardeceres les sumaba las vistas de alguno de los catorce faros que hay en su preciosa isla la satisfacción sería plena. Se puede decir que colecciona atardeceres. Es un privilegiado.

A continuación os mostramos algunas de las fotografías del “faro de Cabo Blanco” <faro de Cap Blanc> que nuestro amigo Jordi hizo en uno de sus multiples recorridos por la isla con su inseparable bicicleta.

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Jordi se aproxima en su bicicleta al cabo Blanco y distingue la silueta del faro
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Objetivo cumplido. Jordi ha llegado al faro de Cap Blanc
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Las vistas desde el Cabo son espectaculares y como siempre la bici de Jordi
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El atardecer es increíble en esta parte de la isla de Mallorca
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De vuelta a casa Jordi hace una parada en la playa de -Es Trenc-

Queremos agradecerle a Jordi que se haya acordado de nosotros y nos haya hecho partícipes de su visita al “faro de Cap Blanc” en el cabo homónimo, isla de Mallorca, Baleares.