Recompensas de «El Camino Pagano» por Edgar Max

El pasado jueves, 13 de abril, nuestro capitán Edgar Max o era Bill el Largo (da igual nunca lo recordaremos) puso rumbo con su nave hacia un nuevo proyecto. Se trataba de “El Camino Pagano”, una particular guía turística del norte peninsular para lunáticos, románticos y decadentes escrita e ilustrada por el propio Edgar.

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Segundo día de ruta y dos recompensas conseguidas

Ante la llamada a retreta de nuestro querido capitán, no nos lo pensamos y nos embarcamos rumbo a Fisterra. No han sido pocos los tripulantes que han decidido enrolarse en esta nueva aventura. De hecho, en menos de veintitrés horas los mecenas ya habían conseguido la financiación requerida para que la nueva obra pudiese ver la luz en el mes de septiembre.

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Tan solo cuatro días después de iniciar el proyecto se habían activado tres recompensas

La ruta propuesta por Edgar Max parte de Fuenterrabía/Hondarribia en el País Vasco y termina en el municipio gallego de Finisterre/Fisterra, recorriendo toda la costa cantábrica y parte de la atlántica. A lo largo del recorrido por “el norte” no perderemos de vista la relación del hombre con el mar. El pasado ballenero, las tragedias marítimas de sus peligrosas costas, la construcción de los faros que pretendieron domar ese mar y las leyendas y tradiciones de sus gentes se dan la mano en esta particular guía repleta de dibujos en tinta china.

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Tras conseguir este nuevo objetivo, Edgar Max incluyó otra recompensa

En tan solo dos semanas se activaron todas las recompensas iniciales, por lo que con buen criterio Edgar Max optó por incluir una recompensa más. Incluyó una parada sorpresa en el punto más septentrional de nuestra geografía. Edgar colocó un nuevo faro en Estaca de Bares, donde nos esperaba una pegatina con el logo de “El Camino Pagano”.

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Estado actual de las recompensas de El Camino Pagano

Actualmente, la furgoneta que ha ido encendiendo los faros que ha encontrado a su paso se encuentra aparcada en Finisterre y nos hacemos a la mar. El siguiente objetivo, que se alcanzará a los 10.000 €, es una nueva lámina exclusiva. Está representada con una ballena a la manera de la carta náutica del cartógrafo Olaus Magnus.

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Lámina exclusiva que se entregará si se desbloquea el siguiente objetivo.

Os recordamos que todavía podéis participar en este proyecto y que cuantos más seamos más y mejores recompensas obtendremos.

https://www.verkami.com/projects/35458-el-camino-pagano-faros-balleneros-naufragios-y-leyendas-del-norte

Entrevista a Edgar Max, autor de «El Camino Pagano» (3ª parte)

Tercera y última parte de la entrevista que nos ha concedido Edgar Max para hablarnos de -FDT- «Faros de Tinta», una obra que por fin se va a editar en papel.

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Viñeta de Faros de Tinta

Al finalizar la III parte de Faros de Tinta, dejaste a los lectores con numerosos frentes abiertos. ¿Se resuelven en el libro o habrá que esperar más tiempo?

-¡En el libro no se resuelve nada! Sólo se abren más frentes, jajaja. En serio, el libro es un estudio repleto de dibujos y con algún toque de humor sobre el norte peninsular basándonos en ciertos aspectos: los faros que iluminan el recorrido, la caza de la ballena a lo largo del tiempo, los innumerables naufragios de esta zona costera tan terrible (pensad que  nuestro recorrido sigue toda la costa peninsular del temible Golfo de Vizcaya y termina en la Costa da Morte) y las leyendas, supersticiones y creencias pre-cristianas de toda esta franja costera. La parte personal del recorrido está reservada exclusivamente a FDT. Eso sí, he tratado de que FDT tenga un final redondo: que sea a la vez una historia autoconclusiva y un arco argumental de una saga más “larga”. Todos los posibles frentes abiertos se resolverán en el futuro… Si conseguimos suficientes mecenas para garantizar el resto de la historia. ¡Está en vuestras manos!

¿Te has planteado incluir algún dibujo original de -FDT´- en las recompensas para incentivar a tu tripulación?

-Pues mirad, jamás he tenido problema en deshacerme de mis originales… Excepto con los de FDT. Les tengo tal cariño y me parecen tan especiales, tan vinculados a mi tripulación y a tiempos tan felices, que no había pensado ofertar ninguno en la campaña. Y fíjate que son mis dibujos más espontáneos y menos “sobados”, por así decir. En cambio, deshojé las libretas donde están los dibujos para EL CAMINO PAGANO sin mayor problema para ofrecerlas como recompensas para los mecenas más rápidos. Libretas que, por cierto, salen retratadas en FDT en bastantes tiras. Aún así, si llegamos al último objetivo planteado en la campaña, -el regalo de la tote bag que se desbloquea en Finisterre a los 9000€- puedo llegar a pensar ofrecer alguna ilustración que hice con estos entrañables personajes.

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No hace falta comentar nada sobre estas magníficas recompensas

Por último, para despedirnos queremos felicitarte por lo bien que va la campaña de crowdfunding, puesto que habéis conseguido casi el doble de lo que necesitabais y esperamos que siga así, porque eso significa que se concederán muchas más recompensas.

-¡Más recompensas gratuitas para todos los mecenas y mejores condiciones de edición para el libro! Cuantos más seamos emprendiendo el Camino, mayor será la dimensión del proyecto y más molará el libro. Tenemos muchas ideas pendientes de aplicar que dependerán del número de mecenas que se nos sumen. ¡Y muchas sorpresas aún en cuanto al arte original de autores invitados! Quedan cuatro semanas de campaña, ¡estad atentos! Podéis seguir las novedades en mis redes sociales o siguiendo el proyecto en la página web Verkami, “EL CAMINO PAGANO”. ¡Muchas gracias a todos!

Os dejamos los enlaces para que veáis el trabajo de Edgar Max:

FACEBOOK: Bill El Largo  https://www.facebook.com/profile.php?id=100008382180640 

INSTAGRAM:  edgar_max_bill

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Entrevista a Edgar Max, autor de «El Camino Pagano» (1ª parte)

Os presentamos una exclusiva; la entrevista que le hemos realizado a Edgar Max con motivo de su última creación: «El Camino Pagano. Faros, balleneros, naufragios y leyendas del norte». Esta obra aún no ha visto la luz, pero si todo sale bien lo hará en el mes de septiembre. Hemos decidido dividir esta entrada porque Edgar al mismo tiempo va a editar la edición en papel de -FDT- «Faros de Tinta». Pero vayamos por partes, ahora es el turno de El Camino Pagano.

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Adelanto del contenido de «El Camino Pagano». Dibujos en las libretas del autor

¡Buenas noches Edgar! Un nuevo proyecto en el que te embarcas y de nuevo, le has pedido ayuda a tu tripulación a través de crowdfunding [financiación colectiva]. ¿Te sorprendió la reacción por parte de los seguidores de Bill el Largo?

-La verdad es que fue un éxito fulgurante y conseguimos recaudar el 100% del objetivo inicial, lo necesario para imprimir el libro, en menos de 23 horas. ¡El #largoarmy se volcó con el proyecto con muchas ganas! Ahora nos queda más de un mes de campaña por delante para conseguir nuevos lectores/mecenas, añadir más recompensas gratuitas para todos los que se sumen y, sobre todo, poder ofrecer la mejor versión y el mejor formato del libro y el cómic que podamos permitirnos. ¡Estamos muy contentos por el apoyo!

«El Camino Pagano» lo defines como una guía turística del norte peninsular. ¿Es realmente una guía de faros o más bien un pretexto para poder seguir descubriendo nuevos lugares?

-La defino como una “guía turística para lunáticos, románticos y decadentes”. No penséis que os voy a mostrar los garitos más chic ni los rincones más cool para echarse selfies y romper Instagram. Se trata de un paseo recreando con mis textos y dibujos los aspectos más maravillosos del recorrido con unos filtros muy especiales: todo lo relacionado con los faros, los naufragios, la caza de la ballena, la relación del hombre con el mar y, por supuesto, las leyendas que impregnan toda esta franja costera desde Hondarribia hasta Fisterra. Luego hay varias digresiones que nos llevan muy lejos, en el espacio y en el tiempo, pero están relacionadas intrínsecamente con nuestro tema. Iremos a la Islandia de hace 400 años y a la Escandinavia de hace mil, al Nantucket de la Edad de oro de la caza de la ballena e incluso visitaremos el mediterráneo faro de Mesa Roldán para charlar con su último farero. Va a ser muy especial, ya veréis. En cuanto a los faros, salen dibujos de TODOS. De Hondarribia a Finisterre. Y más de una anécdota estremecedora relacionada con ellos.

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Las guardas del libro en su versión original, sin añadidos digitales

¿Lo de Camino Pagano tiene algo que ver con el ínclito personaje Bill el Largo? Es que no nos lo imaginamos realizando el auténtico Camino de Santiago.

-¡Jajajaja! ¡TODO tiene que ver con Bill el Largo! Aunque los que le conocen saben que tiene tantos pecados que purgar que ni el Apóstol Santiago podría interceder por él. La relación en esta ocasión es que en “EL CAMINO PAGANO” exploramos su universo, las raíces de todo lo que hace vibrar al personaje. De hecho, incialmente, todo comenzó porque quería narrar la infancia del personaje en el faro de un pueblo ficticio de la Costa da Morte y, para diseñar el pueblito y el faro, pensé en visitarlos todos. El sentido del viaje subsiguiente tenía que ser hacia el Oeste, impensable hacerlo de otra manera, y, por las especiales connotaciones mágicas y religiosas de Finisterre -muy anteriores a la llegada del cristianismo a esas tierras- pensé que ese debía ser el punto final de aquel viaje concreto y, por lógica, del libro. El resto, como se dice, es Historia…

¿A qué tipo de lector va dirigido esta nueva obra?

-¡Hum! A lunáticos, románticos y decadentes, ¡por supuesto! Y a todos los amantes de los faros, el mar, las ballenas, las leyendas y, por supuesto, la literatura. Si además les gustan los dibujos en tinta china, ¡mejor que mejor!

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El capitán Ahab también aparece en el Camino Pagan

¿Esperas que se sumen nuevos grumetes a la travesía?

-¡Claro que sí! Todo el mundo es bienvenido. Me alegra poder decir que el barco de Bill es cada vez más grande y la tripulación más numerosa ¡y voluntariosa! A fin de cuentas, si esto está saliendo adelante de manera tan fulgurante es por ellos, que han apostado, y bien fuerte, por este proyecto. Y seguro que hay más lectores ahí fuera deseosos de zarpar a bordo de esta rocambolesca nao de tinta. ¡Gracias a LOS FAROS DEL MUNDO por brindarme esta oportunidad de encontrarlos!

Háblanos de las ventajas que nos vamos a encontrar todos los que apoyemos tu nuevo proyecto.

-Lo primero de todo, el libro en sí mismo, que es un breviario de lugares e historias mágicas y apasionantes. Espero que lo disfrutéis y que descubráis -o redescubráis-mil secretos del pasado de estas tierras lindantes con el mar, como yo he hecho. Hay gente que me ha echado una mano cuando más lo necesitaba en cuanto a documentación y, algunos, incluso son entrevistados en el libro, como la autora PILAR PEDRAZA, el investigador FERNANDO PATRICIO CORTIÑO, el lagarero TINO CORTINA y, por supuesto, nuestro farero de referencia MARIO SANZ CRUZ. Además de eso, todos los que financien la campaña convirtiéndose en mecenas se llevarán de manera gratuita recompensas que no podrán conseguirse luego en librerías cuando se distribuya a nivel nacional: marcapáginas, posavasos de Bill el Largo, una lámina de “balleneros vascos” y algunas sorpresas más que tenemos reservada… Sólo durante la campaña de Verkami puedes conseguir otros productos relacionados, como la camiseta oficial con el logo del Camino, la cerveza Bill el Largo de la cervecería 3 MONOS (¡buenísima!) y arte original de un montón de prestigiosos ilustradores, primeras espadas en lo suyo, que han querido apoyar el proyecto.

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Camiseta que se puede adquirir con el logo de El Camino Pagano
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Bill el Largo también cuenta con una cerveza y quien sabe si en breve con un ron propio

Muchas gracias, Edgar, y buenos vientos en esta nueva singladura.

-A vosotros siempre, por ser un hogar virtual para todos los locos amantes de los faros e invitarme a hablar de mis locuras.

Escapada farera a la isla de Menorca por Edgar Max

Edgar Max [creador del personaje Bill el Largo y de las tiras cómicas –Faros de Tinta-] ha estado en la isla de Menorca pasando unos días de asueto con la familia, pero este intrépido capitán ávido de aventuras no ha podido resistirse al encanto de los faros y ha terminado por recorrer esta preciosa isla en busca de esas luces cautivadoras y de algún que otro resto de naufragio.

Para aquellos que nos leéis desde otros países, os diremos que Menorca es una isla de las que conforman el archipiélago Balear, que pertenece a España y se encuentra ubicada en el mar Mediterráneo. En ella podemos localizar siete faros.

  • Artrutx
  • Cavalleria
  • Ciutadella (Sa Farola)
  • Favàritx
  • Illa de l’Aire
  • Puerto de Maó
  • Punta Nati

Edgar ha hecho las fotografías en blanco y negro para realzar la figura de los faros y de paso hacer un guiño a sus famosas tiras cómicas. Le agradecemos su aportación a este blog y le animamos a darle el empujón que necesita su próxima publicación: “El Camino Pagano. Balleneros, faros, naufragios y leyendas del Norte peninsular”. Un libro con todos los dibujos de faros que hizo durante un viaje en 2019. Os mantendremos informados de los avances, pero mientras tanto vamos a disfrutar con el recorrido que hizo por Menorca.

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Faro de Artrutx
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Faro de Cavalleria
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Faro de Ciutadella
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Faro de Favàritx
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Faro de l’illa de l’Aire
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Faro de Punta Nati
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Baliza de Cap de Sa Pared

Edgar esperamos con ansia tus nuevas aventuras y por supuesto, más fotografías de faros.

Las Luces del Largo. 10 Finisterraes. Los faros de Galicia

Os presentamos la décima y última entrega de Las Luces del Largo, una serie de “reseñas” realizadas por Edgar Max, dibujante y creador de Bill el Largo (de ahí el título). Edgar escogió algunos de los muchos libros que ha leído sobre faros y nos los ha comentado durante diez semanas desde una perspectiva muy singular, dándoles un toque muy genuino. Muchas gracias por compartir tus lecturas con todos nosotros.

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Edgar se ha quedado corto al describir la calidad de las imágenes.

10.- FINITERRAES. Los faros de Galicia

(Xulio Villarino)

Última reseña de este invierno de luces.

No sé dónde -ni cuándo- estáis leyendo esto, pero por aquí, -por estas costas-, llevo ya manga corta y las horas de sol se alargan. Llega el momento, casi, de desempolvar viejos mapas y trazar rutas, de planear viajes a faros perdidos y desenterrar tesoros. Ya no habrá más rolletes pseudo-literarios los viernes al alba a vueltas con los faros. Pero antes del último trago, os dejo por aquí un libro que hará las delicias de los que buscáis horizontes espectaculares y puestas de sol de leyenda. Muchos otros quedan fuera, para otro invierno, pero éste contiene unos faros muy especiales para mí y debe estar en la lista.

Son los faros de Galicia. Tal cual. De Isla Pancha a Cabo Silleiro. Tanto si los habéis visitado y conocéis al dedillo como si no, las fotos del libro son tan chulas que merece la pena atesorarlo y perderte en sus paisajes; roquedales escarpados, oleajes salvajes y brumas que te calan hasta los huesos van desfilando ante nuestros ojos… Y ellos, claro, los monolitos erigidos por el hombre en esos lindes del continente, allí donde el sol se pone y los monstruos de los mapas acechan con las fauces abiertas. Un catálogo de viejos amigos retratados con cariño y pericia por Xulio que merece una banda sonora de melodías prohibidas tocadas con gaitas prohibidas. Aunque debo tener como 7000 fotografías tomadas por mí mismo de esos mismos faros, ninguna se puede comparar a sus majestuosas tomas, así que odio profundamente al autor por eso. Lo compré en una librería de Santiago -el libro, no el autor-, justo antes de meterme en una tasca donde… Bueno, siento que eso ya es otra historia.

No me extiendo más porque algún día, espero, visitaremos juntos muchos de esos faros, hasta Finisterre. Y es que allí donde terminan las rutas jacobeas llegó a su fin también el viaje de FDT y si me decís que es muy poco formal meter publicidad de tu propia obra en una “reseña”, os diré que en esta tasca virtual todo va de la mano: piratería y literatura, faros y naufragios, cómics y leyendas.

Gracias por leer.

¡Salud! 🖤☠⚓

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Portada del ejemplar de Egar Max en el que nos ha hecho un guiño con el calendario de Obsequia Regalos Inusuales que le regalamos.

Las Luces del Largo 9. The Wreckers

Os presentamos la novena entrega de Las Luces del Largo, una serie de “reseñas” realizadas por Edgar Max, dibujante y creador de Bill el Largo (de ahí el título). Edgar ha escogido algunos de los muchos libros que ha leído sobre faros y los va a comentar desde una perspectiva muy singular.

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Algunas de las impresionantes fotografías que ilustran el libro.

9.- THE WRECKERS

(Bella Bathurst)

Hoy hacemos trampa, amigos…

¡Una historia de mares letales, falsas luces y barcos saqueados! reza el subtítulo de esta obra de Bella Bathurst, la penúltima de este ciclo de reseñas invernales marca Bill el Largo. Como adoro las simetrías y las historias circulares, echamos un vistazo a otro libro de la autora de “The Lighthouse Stevensons” -que fue el segundo libro que comentamos por aquí-. Lo más crudo del crudo invierno parece haber pasado ya, al menos por estas tierras, y diez siempre ha parecido un buen número para esta clase de cosas. Así que vamos a ir cerrando esta extraña historia de libros ajenos, retales de luces y mares embravecidos.

En castellano la palabra “raquero” no se aproxima ni por asomo al significado del término anglosajón “wrecker”, del que se supone que procede y que designa a un tipo muy específico de saqueador: el que roba o se aprovecha de los cargamentos de los buques naufragados; gentes costeras que hacen su vida andando al raque, sobreviviendo gracias a los naufragios que tormentas y escollos les enviaban. En ocasiones, -aunque es complicado de demostrar pero las leyendas así nos lo han hecho creer y la literatura así lo ha grabado en el imaginario colectivo-, parece que algunos llegaban a encender falsas luces (oscilantes linternas en lo alto de acantilados para simular las luces de otro velero, por ejemplo) para que algún barco equivocase su ruta y embistiese los traicioneros bajíos de rigor. Si habéis leído “Jamaica Inn” de Daphne du Maurier o visto la adaptación al cine de Hitchcock, ya sabéis de lo que hablamos (y si sois lectores fieles de FDT, también)…

Bella repasa la legislación sobre el tema desde sus oscuros orígenes hasta la actualidad y visita las costas más asesinas del Reino Unido, los lugares que sólo con nombrar hacen santiguarse a los capitanes de navío más veteranos. Es un relato apasionante, y aunque puede parecer a veces que se está estirando más de la cuenta con entrevistas que quizá no aportan gran cosa o divagaciones acerca del destino de las carcasas de las ballenas varadas, es un auténtico placer para los que escapamos de la realidad con estas cosicas. Con ella de la mano -vieja amiga ya si has leído su libro sobre los Stevenson- visitamos los arenosos bajíos de Goodwind Sands, en la costa este; el tormentoso Pentland Firth del brumoso norte; las islas Scilly y el infame Cornualles, donde estaba (y está) la Posada Jamaica, la novela que asoció para siempre ese rincón de Inglaterra con esta extraña forma de piratería.

-Entonces, a ver si lo entiendo… ¿es este un libro sobre faros, Largo, o qué?-interrumpe un lector convulso.

Pues no, la verdad. Ésta vez hago de trilero. No sale ni uno.

Pero no podía faltar en este listado de libros de faros por ser, precisamente, el negativo necesario, el lado oscuro, lo que sucede en ausencia de luces. Si los Stevenson fueron una saga familiar de “héroes” salvíficos, los “Wreckers” son los villanos que medran en la sombra y la desgracia, los que acercan el cuchillo a la garganta del marinero a medio ahogar. Aunque podríamos descender al abismo del contexto socio económico de cada época y dinamitar esa interpretación de opuestos ramplona, no lo hacemos (Bella no lo hace) y nos quedamos con la búsqueda de ese reverso tenebroso algo esquivo. Tras leer el libro no queda claro si verdaderamente se llegaron a encender falsas luces para “ayudar” a las tormentas a hacer su trabajo o, más bien, los wreckers eran “villanos” en su sentido original, aldeanos, que sobrevivían con las generosas aportaciones de corrientes marinas, ciclogénesis explosivas y alevosas rocas. Queda al arbitrio de la interpretación de abstrusos apuntes judiciales y al pálpito de cada uno…

Más allá del tema principal, -y de la posibilidad de un estudio profundo de las causas políticas del fenómeno-, abunda la información sobre las maneras de vivir y las creencias de los habitantes de estas costas mortíferas. Ahí es donde, en mi opinión, está el tesoro de este libro: en los apuntes que vas cogiendo para apuntalar tus propias futuras historias ambientadas en un mundo donde al náufrago es mejor dejarlo morir, -puesto que Dios es el que envió la tormenta y salvarlo es quebrar SU voluntad-, y donde gente acuciada por el hambre se emborracha y se entrega a bacanales desmedidas cuando toneles y toneles de licor llegan a la costa como un regalo divino; donde las casas están fabricadas con tablones de barcos naufragados y en cada jardín hay un mascarón de proa; donde la cubertería de un granjero de Orkney pueda tener grabadas las iniciales de un capitán de navío y sus sábanas ser de la mejor seda…

Así que no hay faros hoy, sólo hienas marinas, pero los habrá la semana que viene…

¡Salud! 🖤☠⚓

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Ejemplar del libro de Edgar Max

Clausura de la exposición “Faros, Naufragios y Leyendas” por Edgar Max

Hace dos meses ya que el capitán Bill el Largo arribó junto con su tripulación al “faro de Mesa Roldan”. En un principio Mario, el farero, desconfió de las aviesas intenciones del capitán pero tras tratarlo se percató de que no era un personaje oscuro sino generoso y amigo de los suyos. En los ambientes sórdidos de los piratas no se contempla esa forma de proceder pero el capitán Bill el Largo está por encima de los códigos y solo tiene que rendirle cuentas a una persona [los que lo conocéis sabéis a quien nos estamos refiriendo].

Durante todo este tiempo, Bill el Largo ha delegado la gestión de su exposición Faros, Naufragios y Leyendas a Mario. Éste se ha encargado de mostrársela a todos los interesados dando las explicaciones pertinentes y ha disfrutado de los espectaculares dibujos del capitán. Os recordamos que Mario trabaja en el faro y recorre a diario las salas del mismo y en ellas se encuentran colgados todas las láminas del capitán Bill el Largo.

Por lo que nos han comentado tanto el autor de la misma, Edgar Max, como Mario, la exposición ha sido un éxito puesto que ha habido infinidad de visitas: unos habéis ido ex profeso a ver la exposición y muchos otros os habéis topado con ella al visitar el faro. El caso es que todos hemos disfrutado de una brillante puesta en escena porque no se nos ocurre un enclave mejor para una exposición que versa sobre faros, naufragios y leyendas que los salones de un faro en activo.

Aún podéis visitarla porque se clausura mañana 31 de enero pero para los que no podáis acercaros o simplemente queráis recordarla os dejamos algunas de las fotografías que hemos hecho. Esperamos coincidir con el capitán Bill el Largo y Mario cuando se desmonte la exposición y que nos cuenten sus impresiones. Y como dice Bill el Largo ¡Salud grumetes! 🖤☠⚓

Las Luces del Largo 7. Eso no estaba en mi libro de Historia de los Faros

Os presentamos la séptima entrega de Las Luces del Largo, una serie de “reseñas” realizadas por Edgar Max, dibujante y creador de Bill el Largo (de ahí el título). Edgar ha escogido algunos de los muchos libros que ha leído sobre faros y los va a comentar desde una perspectiva muy singular.

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Los dos artífices de esta entrada: Mario, farero y escritor y Edgar, profesor y dibujante. Ambos en la linterna del faro de Mesa Roldán

7.- Eso no estaba en mi libro de Historia de los Faros

(Mario Sanz Cruz)

Últimamente he tenido ocasión de conducir por la pronunciada cuesta que lleva al Faro de Mesa Roldán unas cuantas veces. Dejas atrás Carboneras, la central térmica y la Playa de los Muertos -adonde las aguas solían arrastrar los cadáveres de los pescaderos perdidos en la mar- y serpenteas por una carretera que haría las delicias de los protagonistas de “El salario del miedo” hasta subir a lo alto de la Mesa de Roldán. A tu derecha queda el torreón, -algo solitario sin Daenerys Targaryen y sus acompañantes alados en Juego de Tronos-, y enfrente el faro de Mario. Más allá del precipicio, el Mediterráneo. Como suelen decir en tripadvisor los que esta zona visitan, “sólo por las vistas ya merece la pena”.

Si os cuento todo esto es porque en el faro hay un farero. Un tipo peculiar. Es Técnico de Señales Marítimas y autor de numerosos libros y guiones. Con paciencia, esfuerzo y meticulosidad ha reunido a lo largo de sus muchos años de servicio una colección espectacular sobre la Historia de los Faros, una especie de gabinete de curiosidades destinada a enloquecer de placer a la gente que ama el mar y los faros o que, simplemente, siente curiosidad por el tema. Por sus estancias puedes ver múltiples modelos de faros y barcos, antiguas bombillas y boyas, aparatos de radio, mapas y cartas náuticas, megáfonos, sirenas, oxidadas partes de los sistemas rotatorios; fotografías de fareros pasados, extravagancias, calendarios, cuadros, láminas, viejas ánforas y libros, muchos libros… Cualquier cosa que se os ocurra, en definitiva, que esté relacionada con nuestro tema tiene cabida en su museo. Y Mario, encima, lo enseña con placer a todo aquel que esté interesado en verlo… Y por amor al arte. A la salida tienes la opción de dejar un par de doblones si quieres echar una mano al mantenimiento de esta galería de maravillas náuticas.

Pero más allá de deleitar a decadentes autores de cómic nostálgicos de un mundo romantizado que nunca conocieron, Mario y su museo tienen una misión, como los Blues Brothers. Sabe que él es uno de los últimos representantes de un oficio en extinción y que los faros tienen un futuro brumoso en un mundo plagado de satélites y en vertiginosa evolución. Sueña con que los faros no se apaguen nunca y que sus instalaciones, patrimonio cultural de todos, sean reconvertidas en museos locales para la divulgación de su historia, la de los hombres y mujeres que vivieron y murieron a pie de torre, dejando sus mejores años para mantener viva una luz salvífica. Me parece un hermoso sueño. Un sueño accesible, que habría que cuidar y mimar hasta que se haga realidad y permita, a su vez, soñar con un mundo perdido a nuevas generaciones de decadentes autores de cómic. Lugares maravillosos donde poetas y antropólogos acudan de la mano en peregrinación y donde los niños aprendan de otros tiempos, donde no todo estaba al alcance de un click.

Así que, amigos artistas, si queréis dibujarle un faro a Mario y mandárselo, estoy seguro de que tendréis una jarra de cerveza, algún día, esperando en el Fiddler’s Green.

Si no podéis visitar semejante maravilla y echar un rato de charla con él, -lástima-, sí podéis conseguir su obra “Eso no estaba en mi libro de Historia de los Faros”. Es lo más parecido. Pero os advierto que deberéis consumirlo a trago corto. Tras los diez primeros minutos de lectura había subrayado ya tantas cosas y hecho tantas anotaciones que comprendí que debía relajar el ritmo. Y es que Mario nos lleva y nos trae por sus páginas con la cadencia de un mar picado, como la charla de un viejo aventurero que hilvana anécdotas para aprendices de brujo. Faros de aquí y de allí, historias de naufragios, de locura y muerte, de abnegación y heroísmo; anécdotas de fareros más pícaros que el Buscón; tormentas, terremotos, tragedias y mil cosas más… Todo en 300 páginas que has de leer con café, lápiz y un atlas a mano.

Luego quizá, ojalá, podáis venir a visitarle, acribillarle a preguntas y, por supuesto, disfrutar de las vistas.

¡Salud! 🖤☠⚓

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Algunos de los libros escritos por Mario en una de las vitrinas que conforman su museo

Las Luces del Largo 6. Fyrar Runt Östersjön

Os presentamos la sexta entrega de Las Luces del Largo, una serie de “reseñas” realizadas por Edgar Max, dibujante y creador de Bill el Largo (de ahí el título). Edgar ha escogido algunos de los muchos libros que ha leído sobre faros y los va a comentar desde una perspectiva muy singular.

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Mapa con todos los faros existentes en los diferentes puntos de la costa del mar Báltico.

6. FYRAR RUNT ÖSTERSJÖN

(Magnus Rietz)

Sólo de mirarlo ya me entra frío y me invade la nostalgia.

Lo compré en una librería de Gotemburgo en diciembre de 2019, cuando todavía no sabíamos que un mundo de confinamientos y mascarillas nos aguardaba faca en mano a la vuelta de la esquina. Los ejemplares iban precintados y no se podía hojear el interior, pero me la jugué igualmente, sin tener tampoco ni idea del significado del título. Tampoco me fijé en si todas esas coronas suecas eran muchos euros. Ya sabéis, esos impulsos cuando estás de viaje, el dinero parece de mentira y no quieres ni pensar en regresar al hogar.

Cuando lo abrí por fin en el Olhallen delante de unas pintas experimenté un extraño momento de asombro que ahora, en verdad, es bastante vergonzante (sobre todo para un profesor de Ciencias Sociales). Un mapa a doble página de un mar se desplegaba ante mí plagado de numeritos y sin un solo topónimo. Supuse acertadamente que cada numerito era un faro pero, estúpidamente, no reconocí el mar. Ni siquiera, por unos segundos, tras mirar la orientación de la rosa de los vientos. Esperaba encontrarme la fachada occidental de Suecia y estaba claro que eso no lo era. Me sentí memo total hasta que un trago de cerveza negra después entendí la cuestión: sólo tenía que girar el libro para reconocer el mar Báltico. Eran, pues, los 181 faros del Báltico. Y yo un tarugo.

Siempre he visto los mares interiores con algo de tibieza y no pude evitar sentir cierta decepción. Pedí otra ronda de porter y lo fui hojeando. Poco a poco, un universo de faros totalmente desconocidos se desplegó ante mis ojos. Aprisionados en mares de hielo algunos, vetustos y abandonados en islotes otros, bañados por la aurora boreal unos cuantos, sepultados por metros de nieve los que más… Trago a trago, página a página, me fui encariñando con los faros fríos y misteriosos de Suecia, Dinamarca, Alemania, Polonia, Lituania, Letonia, Estonia, Rusia y Finlandia. Pese a no entender ni papa de sueco estaba claro a qué país pertenecía cada uno y, al menos, los metros de altura y el año de construcción. Para mí, suficiente; las espectaculares fotografías hablaban por sí solas. El autor mostraba el mismo deleite en retratar la belleza desolada de los parajes y los detalles de las lentes; también cierta prolijidad a la hora de recrearse en los desmanes de la climatología y el abandono. Algunos -pocos- fareros sonrientes, embutidos en monos para el frío extremo, despiertan una simpatía rayana en la lástima; dan ganas de invitarles a un vodka. En definitiva, es un muestrario hermoso y glacial.

Ahora, en mi recuerdo, la imagen de aquella tasca atestada de parroquianos, con las mesas juntas a más no poder, ruidoso y desenfadado, se asocia siempre a la de este tochaco de faros congelados y elegantes incluso en su decadencia. Y parecen remembranzas de otra vida y otro mundo.

¡Salud! 🖤☠⚓

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Una de las impresionantes fotografías que ilustran este libro.

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Portada del ejemplar de Edgar Max

Las Luces del Largo 5. Lighthouse

Os presentamos la quinta entrega de Las Luces del Largo, una serie de “reseñas” realizadas por Edgar Max, dibujante y creador de Bill el Largo (de ahí el título). Edgar ha escogido algunos de los muchos libros que ha leído sobre faros y los va a comentar desde una perspectiva muy singular.

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Algunos de los personajes entrevistados que aparecen en este libro.

5.- LIGHTHOUSE

(Tony Parker)

No suelo poner calificaciones numéricas a los libros, pero éste sería un 10 con mención honorífica.

Tony Parker fue un entrevistador y recopilador de historias orales británico de enorme relevancia en el mundo anglosajón del siglo XX. En sus entrevistas los protagonistas, -madres solteras, criminales convictos, pervertidos, vagabundos, parias…-, se sinceran a gusto y revelan vivencias y recuerdos en ocasiones durísimos. De él se decía que tenía el don de generar confianza plena en los entrevistados simplemente con sus silencios. Por suerte para nosotros empleó esa habilidad en dar voz a los que en aquel entonces (bueno… hoy igual) no la tenían y nos dejó sus libros como testimonio vivo de la marginalidad.

En 1975 publicó este libro, “Lighthouse”, en el que entrevistaba a la última generación de fareros de Gran Bretaña. El romanticismo de un oficio en extinción y su naturaleza única convierten a los entrevistados en sujetos que comparten con el resto de protagonistas de Parker una cierta exclusión; en este caso no por su moralidad transgresora, su origen humilde o sus decisiones fatídicas sino por su propia condición de gente que vive en un limbo, entre el cielo y el mar, encargados de cuidar una luz para salvar barcos que, si todo va bien, jamás verán.

Puedo deciros que la obra trasciende de tal forma nuestro tema habitual que lo recomendaría a cualquier lector interesado en… Bueno… en el jodido ser humano y sus maravillosas miserias. Funciona así: un breve párrafo descriptivo del personaje que va a hablar -normalmente un farero fumando como un carretero y bebiendo café o una esposa de farero fumando como una carretera y bebiendo sherry- y a continuación las respuestas del personaje. Nunca aparecen las preguntas, dan igual. Tony Parker se difumina, desaparece detrás del humo del tabaco y el ruidillo de la bobina de la grabadora, y de repente estáis sólo tú y el entrevistado frente a frente. A veces es tan íntimo y absorbente que se te olvida que no es una novela. “Sólo” gente de verdad hablando de experiencias reales en faros aislados, o en puertos transitadísimos, de su forma de entender su trabajo y la propia vida, de la soledad y la rutina, de su amor u odio por el mar (de todo hay), de la responsabilidad, del sacrificio y de la pérdida. Poco a poco estos hombres y mujeres se van dibujando en tu mente, cada uno con su particular forma de hablar, con su personalidad abierta en canal. Los que preferirían estar en otra parte, los taciturnos que aman las torres aisladas y se cabrean si el mal tiempo les impide incorporarse a tiempo tras sus cuatro semanas de permiso, los que han perdido compañeros de faro en accidentes absurdos y misteriosos, pero mortales; las mujeres abnegadas que aceptan esa vida con resiliencia a prueba de bombas y las esposas que lamentan cada cambio de destino maldiciendo el desarraigo y al propio mar que le separa de su esposo… Las rencillas y las relaciones personales que se establecen entre ellos convierten la obra, por si fuera poca cosa, en una especie de colmena humana que supera con creces al mejor folletín y te sorprendes esperando con ansia que aparezca la entrevista con ese “fulanito” del que tan mal han hablado los otros. Como comer pipas, oigan.

Este desfile de personajes te hace pasar las páginas sin darte cuenta que la madrugada ha llegado y en breve empieza tu guardia. Con estupor recuerdas que esta buena gente que hace un instante te estaba hablando al oído está jubilada hace ya muchos años, -otros estarán muertos-, y da cierta pena comprender que ya no hay fareros encargados de apagar la luz. Que un automatismo gobierna una estructura vacía, hoy día carente de auténtica funcionalidad según muchos, y que aunque sigan girando sus linternas en la noche, lo hacen sin el componente humano. Y lo podrán seguir haciendo para gaviotas, focas y ballenas aunque un virus, por ejemplo, acabe con la especie humana… Si cierro con una nota melancólica es porque ese, precisamente, es un pensamiento recurrente que mencionan varios protagonistas del libro: en la guardia nocturna, encaramado a una balaustrada en mitad del océano, muchas veces el farero se pregunta si el mundo habrá llegado a su fin y quizá sea él el último superviviente de la Humanidad. Y al leerlo, me vienen a la mente los terrores del niño que, antes de dormir, se inquieta pensando qué pasará si sus padres se duermen antes que él; si todo el mundo se duerme antes que él y, por lo que sea, sólo quedan sus ojos abiertos en la oscuridad.

“You extinguish the light at sunrise and every time it´s my watch and I do it; it gives me a thrill. It´s like you´re in charge of starting the day; the light´s done its job so you´re letting the sun take over. It feels really good”.

¡Salud! 🖤☠⚓

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Portada del ejemplar de Edgar Max