“St. Patrick’s Day” – Feliz día de San Patricio

Cada vez son más los países que se suman a la celebración del Patrón de Irlanda, el día de San Patricio “St. Patrick’s Day”. Distintas ciudades ofrecen sus edificios más representativos y hoy los iluminan de verde en un claro homenaje a este santo. Las construcciones que se iluminan van desde un monumento romano a un campo de fútbol pasando por un faro (por supuesto).

En nuestro país, España, la torre de Hércules volverá a ser el único faro que se iluminará de verde.

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Diferentes perspectivas de la torre de Hércules.
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Majestuosa imagen de la torre iluminada.

Otros faros organizan actividades como es el caso de “Hook lighthouse” en Irlanda.

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Celebración del día de San Patricio en «Hook lighthouse».

-Torreros o fareros- la misma profesión con distinta denominación

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Historia

Lógicamente no podemos olvidarnos de una figura esencial en el funcionamiento de los faros; el farero. Antiguamente, denominado atalayero y posteriormente torrero, porque su labor la ejercían en torres. En la actualidad, esta figura está prácticamente extinguida debido a la automatización de los faros pero en su momento estos hombres y mujeres fueron importantísimas y sin ellos los faros no habrían servido para desempeñar ninguna función.

La profesión de farero solía pasar de generación en generación a pesar de las particularidades del trabajo. Estaba mal remunerada y sobre todo no era apta para todo el mundo. La literatura y el cine han idealizado esta profesión y por desgracia no se parece en nada a lo que de verdad padecían los fareros y sus familias. En algunos países era un requisito imprescindible para poder optar a un empleo en los faros que se hubiera pasado unos años trabajando como marinero. Por lo general, la gente que solía trabajar en los faros había nacido en la costa.

La finalidad de todos los que trabajaban en los faros era alcanzar la categoría de torrero, puesto que era la mayor posición que se podía alcanzar dentro de un faro. Además, era un trabajo muy bien remunerado y te garantizaba una pensión buena.

Alcanzar la categoría de torrero no estaba al alcance de todas las personas. En primer lugar, todos los que trabajaban en los faros tenían que estar acostumbrados a la soledad, esa adaptación es bastante complicada puesto que la vida en sociedad es algo inherente al ser humano. A continuación, se debía tener una predisposición a lo que en la actualidad se denomina movilidad geográfica puesto que a lo largo de la vida laboral de un torrero podía trabajar en distintos emplazamientos. Para paliar esa soledad se construyeron casas adosadas a las torres. En dichas casas, se alojaban los torreros y sus familias. El hecho de que el torrero pudiera estar acompañado por sus familiares hacia un poco más llevadera su larga estancia en el faro.

Las actividades que realizaban los trabajadores de un faro fueron simplificándose según transcurrían los años. La instalación de la electricidad en los faros hizo que muchas funciones desaparecieran. Así, desaparecieron tareas como el recorte de la mecha de la lámpara de aceite.

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Hasta finales del siglo XVIII, era un trabajo durísimo sobre todo para aquellas personas que trabajaban en los faros de madera y carbón, puesto que tenían que hacer fuego al aire libre y soportar las inclemencias del tiempo.

En el siglo XIX, con la invención de la linterna (luces con espejos o lentes) los trabajos se simplificaron pero aun así no perdieron la dureza que siempre ha caracterizado este oficio. Las lentes y los espejos tenían que ser pulidos constantemente; los mecanismos de relojería tenían que ser lubricados. Todos estos avances exigían una mayor cualificación de los torreros. La invención y posterior uso de la radio sirvió para cortar el proceso de aislamiento que durante siglos vivieron los torreros y sus familias.

Como anécdota podemos decir que el término empleado en inglés para definir esta profesión es lighthouse keeper o lightkeeper aunque en ocasiones se les denominaba -wickies- en clara alusión a su trabajo al recortar las -wicks- mechas, para encender la linterna del faro.

Fuentes Bibliográficas

Autoridad Portuaria de Ceuta. Ministerio de Fomento

Faro del Castillo de los Tres Reyes Magos del Morro, La Habana (Cuba)

Descripción

En las memorias de la Real Sociedad Económica de La Habana (Cuba) se describe que la torre que albergaba el faro, había sido concluida con fuerte material de sillares y gruesos muros {de siete pies y medio} en su base. Con cuatro ventanas para dar aire y luz. La torre es de forma circular y su diámetro disminuye gradualmente desde la base hasta arriba a una altura de ciento ocho pies. Tiene dos cuerpos; el primero es de setenta y seis pies de alto y el resto está rematado con una cornisa donde hay una balaustrada de hierro, base donde se apoyan la linterna y la cúpula.

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Extrapolando esa descripción a la actualidad podemos decir que el faro es de sillería y cuenta con una torre cilíndrica de veinticinco metros de altura y cinco metros de diámetro.

Ubicación

El faro del castillo del Morro se encuentra ubicado en la entrada a la bahía de La Habana en la Isla de Cuba. En un saliente conocido como el Morro.

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Ubicación del faro en el interior del castillo

Historia

La historia del emblemático faro situado a la entrada de la bahía de La Habana está íntimamente ligada al castillo de los Tres Reyes Magos del Morro. El topónimo del nombre del castillo se debe por un lado a una evocación hacia los Tres Reyes Magos y por otro lado al lugar donde se encuentra ubicado. Actualmente, se conoce como castillo del Morro y de ahí toma su nombre el faro.

El faro que conocemos actualmente no es el primero que se instaló en el castillo sino el tercero que se ha construido en el interior del castillo.

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Vista del faro desde el Malecón.
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El faro desde las defensas de artillería.

Antecedentes

Primer faro

En 1563 el gobernador de la isla, Diego de Mazariegos mandó construir una torre para que sirviese de atalaya como referencia a los galeones que navegaban por la zona. Felipe II aprobó la construcción de una fortaleza para proteger el puerto. Los trabajos de construcción de la fortaleza se iniciaron en el año 1589. En 1629 se inauguró la fortaleza.

En 1762, los británicos atacaron la isla y la farola del Morro quedó seriamente dañada por la artillería. Tras la recuperación en 1763 de la plaza por parte de los españoles, se erigió un fanal en el baluarte del Morillo, llamado así, por tener en la punta un torreón pequeño alimentado por leña hasta finalizar el siglo XVIII.

En el año 1764 se empezó a utilizar la torre del castillo como faro. A principios del siglo XIX comenzaron a usar gas para iluminar el faro y posteriormente aceite. Esta torre fue demolida en 1844, construyendo la torre actual.

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Vista nocturna del faro.
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El castillo del Morro y el faro iluminados.

Debido a la importancia que tenía el puerto de La Habana en el comercio se buscaron soluciones para instalar un sistema de avisos mucho más práctico. Así por ejemplo, el químico norteamericano Gabriel Pendergrast sugirió montar doce reflectores que ofreciesen una iluminación similar a ciento cincuenta velas de sebo.

Faro actual

La Junta de Fomento, celebrada el 26 de octubre de 1843, aprobó la construcción de un nuevo faro tras examinar un informe emitido por la Comisión de la Farola del Morro en el que se notificaba el deplorable estado en el que se encontraba dicho faro.

En vista del mal resultado que estaba proporcionando la luz que poseía el faro se decidió encargar una farola de bronce a Francia con la óptica Fresnel. Las excelencias del “faro de Cabo Mayor” en Santander (España), resultaron determinantes para que la Junta de Fomento se decantase por la opción de comprar una óptica igual de primer orden.

El contrato para el suministro del aparato lenticular se firmó en París (Francia), el 11 de mayo de 1844. Esta linterna alcanzaba una distancia de veinte millas con resplandores de cinco a seis segundos. El nuevo faro tenía que aumentar el alcance y para que su uso se adaptase a la nueva óptica había que aumentar la altura de la torre existente. La torre original del Castillo tenía una altura de diez metros. Como el Real Cuerpo de Ingenieros no garantizaba que la torre pudiera soportar el peso se decidió construir una torre nueva.

El 21 de junio de 1845 finaliza la construcción del “faro O’Donnell”. Es una construcción de sillar. Cuenta con una torre de veinticinco metros de altura. Situada a cuarenta y cinco metros sobre el nivel de mar. El 24 de julio de 1845, a las 7:30 p.m. se produjo el encendido de la luz del nuevo faro del Morro.

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En 1945, se electrificó todo el sistema de alumbrado del castillo del Morro, incluyendo el faro. En la actualidad, el castillo del Morro junto con la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña forma parte del Parque Histórico Militar Morro-Cabaña. El faro es visitable y desde él se pueden ver unas magníficas vistas de la bahía y la ciudad.

Naufragios

No se conoce ningún naufragio en las inmediaciones del faro.

Curiosidades

La Junta de Fomento decidió que el inventor de las lentes Agustín Fresnel fuera designado como inspector en la construcción de la óptica del faro de El Morro.

En el castillo del Morro junto al faro se han izado tres banderas de distintas nacionalidades: la española, la estadounidense y la cubana.

El castillo del Morro y su faro se han convertido en un símbolo de Cuba. Una popular copla del siglo pasado dice: Tres cosas tiene La Habana que no las tiene Madrid……..son el Morro, La Cabaña y ver los barcos venir.

Diferentes imágenes del castillo del Morro y su faro.

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Fuentes Bibliográficas

Blanes Martín, Tamara. Castillo de los Tres Reyes del Morro de La Habana. Ed. Letras Cubanas. La Habana. Cuba.

Weiss, Joaquín E. La arquitectura colonial cubana. Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1996.